La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

20 de julio de 2014

¿Eres feliz?


- ¿Eres feliz? -me preguntó.
- No, no lo soy y espero nunca serlo.
- ¿Por qué dices eso?
- Porque si soy feliz eso quiere decir que ya no tengo más camino por recorrer. Y en estos años hice de mi felicidad un camino que recorro y no un destino al cual llegar.
- Suena interesante. Según tú la felicidad es un camino y no un destino. Sin embargo, tu felicidad, tu camino, parece una lucha eterna... Algo que no tendrá fin.
No pude evitar sonreír.
- ¿No es así siempre? -respondí.
- Eso suena similar a los creyentes, al cristiano que cree que la felicidad es el amor constante a Dios...
- Similar, pero no igual -respondí-. El cristiano y otros creyentes, hacen eso para llegar a su anhelado destino: "el cielo", después de morir. Yo, por otro lado, creo que cuando muera sólo despareceré, y no hay nada, ni bueno ni malo, para mi después de todo esto. Ellos siguen ese camino por la recompensa final de su utopía; mientras que mi camino es mi propia recompensa.
- ¿Pero esperar una recompensa no lo hace algo egoísta?
- La felicidad siempre es egoísta. Si obrar el bien al prójimo te llena de satisfacción, entonces tu buena obra no ha sido tan desinteresada. Pero eso no está mal, porque es perfectamente comprensible encontrar satisfacción en la satisfacción de quienes nos rodean. El problema en sí no es la recompensa, sino la conformidad.
- ¿Cómo así?
- La infelicidad, la inconformidad, es el motor de la sociedad. Esa búsqueda de algo mejor ha creado desde neveras hasta revoluciones políticas. Lo contrario, hasta cierto punto, detiene el progreso social... Por eso te digo, que aunque siempre ando corriendo detrás de la felicidad, espero no poder alcanzarla nunca...

6 de julio de 2014

Filosofando con fútbol


Nunca he escrito sobre deportes, pero siempre hay una primera vez. Me gusta mucho el fútbol, aunque no a nivel super-apasionado o super-descerebrado que tanto se ve por las calles. En cuanto a emoción que puede impartir este juego, es sin duda uno de los más hermosos del mundo. De otro lado, también se ha convertido el fútbol en un asqueroso negocio y un "opio de los pueblos".

Tengo mi relación de amor-odio con los mundiales de fútbol, porque me encanta ver los juegos y a la vez quisiera que apareciera una gran protesta boicoteándolo todo. ¡Tanto empeño, tanto trabajo y orgullo por una Copa que no se puede comer! (Y que el resto de los mortales ni siquiera pueden tocar o ver).

Desde que empezó el torneo me quedé fascinado con el equipo de Costa Rica, que dejó atrás a 3 campeones del mundo (Italia, Inglaterra y Uruguay) y 1 campeón de Europa (Grecia), y hasta se acaban de despedir como invictos. Quizás es mi mala maña de anarco, pero me encantan las historia de David contra Goliat: del pequeño venciendo al fuerte. Algo así como lo que lograron Grecia en la Eurocopa y el Once Caldas en el año 2004. Esas son el tipo de cosas que inspiran, que nos dicen que los más débiles también podemos, no sólo en fútbol sino en cualquier cosa. Pero, como en la vida misma, eso es excepcional, y en el fútbol suelen ganar los mismos de siempre (Alemania, Brasil, Argentina, Holanda, España, Barcelona, Real Madrid, Bayern Munich, etc), lo que hace del juego algo predecible y aburrido.

Sin embargo, lo que me resulta más desagradable del mundial es el patriotismo que genera. Es normal sentir alegría o decepción del equipo que uno apoya, pero sentir ese logro o derrota de un equipo como un logro personal (¡Yo gané!) o colectivo (¡Ganó nuestro país!) no me resulta nada sano. ¿Tan triste es tu vida y tu país que tu gran orgullo son 11 hombres adultos persiguiendo un balón? ¿Tienes ese mismo orgullo por la ciencia, las artes o algo que altere el rumbo del mundo? (Me van a disculpar los brasileros, pero García Márquez vale más que 5 Copas del Mundo). Pero para mi lo más importante de este asunto del patriotismo es que esa cosa es tan falsa como la religión. La gran pregunta que yo le hago a los patriotas -que por casualidad también suelen ser creyentes- es: ¿En que parte de la Biblia tu Dios dibujó fronteras? Y aunque debería ser algo obvio, así es como queda claro que los países son invenciones humanas, un ficción, algo antinatural. Peor aún, son fronteras que uno no escogió, sino que nos impusieron, más específicamente, que nos impusieron los poderosos de acuerdo a sus intereses. Y ese orgullo y banalidad patriota es lo que necesitan los poderosos para enviarte a matar "diferentes" al cruzar la frontera.

Y una última cosa interesante que veo, al menos en Venezuela, es la necesidad de siempre apostar al caballo ganador. Supongo que es algo lógico, porque la mayoría quiere ganar, pero algo también lógico sería sentirse más identificado con un equipo con características similares al tuyo, pero no es así. Por semejanza, un venezolano debería apoyar más a Costa Rica que a Brasil en el fútbol, pero no sucede así. Se escoge al ganador más probable para sentirnos bien y evitar la decepción. Esto es lo que explica que en un juego Brasil-Venezuela, los mismos venezolanos prefieran apoyar a Brasil en lugar de su selección natal. Para mi no es falta de "Identidad nacional" como dice un religioso de la patria, sino un mecanismo de defensa ante las derrotas.

Creo que ese Mundial está vendido, y obviamente a favor de Brasil. Concuerdo con Maradona cuando dice que a la FIFA no le conviene que equipos pequeños ganen la Copa, ya que ellos no suelen ser patrocinados por las grandes chequeras transnacionales. Ya con los 4 equipos listos para semifinales, lo que prometía ser un Mundial diferente y sorpresivo, ya se volvió aburrido con los mismos equipos de siempre (Y por supuesto Brasil).

PD: He mencionado el fútbol antes en el blog, pero no tan profundamente como ahora :P

17 de mayo de 2014

DemenciaNews: Gobierno venezolano fiscaliza PDVSA por especulación en el barril de petróleo

DemenciaNews: Noticias reales como si fueran de mentira... ¿O es al revés?
PDVSA especula con el precio del barril de petróleo en 450%
Caracas. En medio de la ofensiva económica que libra el gobierno bolivariano de Venezuela, Andreína Tarazón, Superintendente de Precios Justos, ordenó la fiscalización de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) por especular en los precios de barril de petróleo que se vende a los pueblos del mundo.

"Es una cuestión de coherencia socialista", indicó Tarazón. "El costo de producir un barril de petróleo en nuestro país, en todas sus etapas de la producción, es de alrededor de 20 dólares, pero se vende al exterior en más de 90 dólares. Eso es una ganancia de más del 450%, y eso no se puede tolerar. Nuestra creencia es que los precios no se rigen mediante la oferta y la demanda del mercado, y eso incluye el petróleo".

Los altos precios del petróleo incide en los precios de diversos rubros, en especial en materia de alimentos, transporte y energía, lo que dificulta el desarrollo económico en los países más pobres del planeta. "Lo que hacemos aquí es luchar contra la especulación capitalista que explota los bolsillos de los países en desarrollo", expresó la superintendente.

Desde los últimos meses, el gobierno venezolano ha iniciado una política de fiscalización de empresas, con el fin de regular los precios y la galopante inflación en el país caribeño.

Nada de esto pasó en verdad, pero es divertida la ironía.

22 de marzo de 2014

El mejor títere del Imperio

Normal incoherencia de la política exterior del gobierno venezolano.
Se dice muy fácilmente que la actual situación de Venezuela es una injerencia de los EE.UU. para robar el petróleo, pero la verdad es que EE.UU. ya tiene poder sobre el petróleo venezolano y no sólo no le interesa desestabilizar a Venezuela, sino que no le conviene.

El verbo incendiario contra EE.UU. del gobierno venezolano no pasa más allá de eso, dado que en los hechos hay muchos negocios y cooperación con las transnacionales norteamericanas y entre otras potencias, en especial en materia petrolera. La figura preferida es el de las empresas mixtas (empresa resultante de capitales públicos y privados), entre las que destacan (1):
  • Petroboscán, S.A.= PDVSA + Chevron (EE.UU.)
  • Petroregional del Lago, S.A.= PDVSA + Shell (Reino Unido-Países Bajos)
  • Petroquiriquire, S.A. = PDVSA + Repsol (España)
  • Petrodelta, S.A. = PDVSA + Harvest-Vinccler (EE.UU.)
  • Petroindependiente, S.A. = PDVSA + Chevron (EE.UU.)
  • Petrolera Sino-Venezolana, S.A. = PDVSA + CNPC (China)
  • Baripetrol, S.A. = PDVSA + TECPETROL (Argentina) + LUNDIN (Suecia) + PERENCO (Reino Unido-Francia)
  • Boquerón, S.A. = PDVSA + TNK-BP (Rusia)
  • Petroperijá, S.A. = PDVSA + TNK-BP (Rusia)
  • Petrowarao, S.A. = PDVSA + PERENCO (Reino Unido-Francia)
  • Petrocumarebo, S.A. = PDVSA + VINCCLER (EE.UU.)
  • Petroguárico, S.A. = PDVSA + INPEX (Japón) 
  • Petronado, S.A.  = PDVSA + CGC (Argentina) + BPE (Ecuador) + KNOC (Corea del Sur)
  • Petrowayu, S.A. = PDVSA + PETROBRAS (Brasil) + WILLIAMS (EE.UU.)
  • Petroven-Bras, S.A. = PDVSA + PETROBRAS (Brasil) + COROIL (Francia)
  • Petrokariña, S.A. = PDVSA + PETROBRAS (Brasil) (2)
Y eso sólo por mencionar algunas y exclusivamente en materia petrolera, pues también hay empresas mixtas y cooperación en materia agrícola, industrial, automotriz y tecnológica con muchas otras grandes transnacionales. Inclusive, ejecutivos de la petrolera Chevron dijeron sentirse muy orgullosos de ser socios de PDVSA(3), y por consiguiente, de la Revolución. De ese modo, veremos que EE.UU. ya tiene pleno acceso al petróleo venezolano y sus mercados y no necesita de ningún otro tipo de injerencia para lograrlo. Además, problemas en la producción petrolera ha llevado a un insuficiente suministro de gasolina para el consumo  interno(4), por lo que el gobierno se ha visto en la necesidad de importar gasolina, especialmente de los EE.UU.. Esto no sólo pone en riesgo la independencia energética, sino que nos devuelve a los períodos de la 4ta República en que éramos exportadores de materias primas e importadores de productos procesados o refinados. El ambiente económicamente hostil de Venezuela, con alta inflación, control cambiario, engorrosas regulaciones, beneficia a las grandes compañías que pueden compensar esos obstáculos, al mismo tiempo que evita que ellas tengan que competir con nuevas empresas. De hecho, las grandes transnacionales ya establecidas en el país, a pesar del verbo anti-empresarial del gobierno, quieren permanecer en Venezuela dado que las ganancias son exorbitantes a pesar del riesgo(5). Así se demuestra que Venezuela no representa ningún rompimiento con el capitalismo internacional, sino una profundización enmascarada del mismo.

De otro lado, la tesis de un EE.UU. hambriento de petróleo extranjero ya no es tan válida como antes. Desde la llegada del gobierno de Obama, EE.UU. ha dado grandes pasos hacia una política de independencia energética, la cual ha sido bastante agresiva. De ahí la alegría de los gringos por el deshielo del Ártico (con posibles fuentes de hidrocarburos bajo mar helado), la explotación de esquisto y el devastador fracking. Incluso, Obama, antes del desastre en el Golfo de México por la plataforma Deepwater Horizon, había sido un gran promotor de la explotación petrolera en aguas profundas. Después del desastre ambiental, quizás vio que esto daría mala publicidad. El gran punto es que EE.UU. va camino a la autosuficiencia energética (6) y, muy posiblemente, en los próximos años se convierta en exportador de petróleo, compitiendo con sus actuales vendedores(7).

Hasta ese día, a EE.UU. no le conviene una situación de desestabilización en Venezuela, dado que ello suele venir acompañado con fallas en el suministro y más altos precios del barril. El gobierno venezolano, de Chávez a Maduro, representan el mantenimiento del status quo, dado que son sus acciones y no su discurso lo que importa a los EE.UU.. Incluso, el gobierno venezolano es efectivo contra la disidencia, no sólo en contra de la oposición, sino contra los mismos movimientos sociales que reivindican los derechos ambientales, laborales e indígenas, criminalizándolos  y acusándolos de traidores y de trabajar para las oligarquías. Este descrédito a cualquier lucha social que no esté acorde con los intereses del Estado, suele beneficiar a las transnacionales, de cualquier industria y país.

Muchos chavistas e izquierdistas dicen que no quieren a un gobierno títere de los EE.UU., pero el mejor gobierno títere para los gringos es aquel que responde a sus intereses con el apoyo popular del país saqueado. Un gobierno títere que un pueblo engañado mantendrá en el poder.

Notas:
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