La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

26 de agosto de 2014

¿Quién se ha sentado a pensar en el Ministro?



Más de una semana ha pasado en Venezuela desde que el Gabinete Ministerial pusiera sus cargos a la orden con fines de que el Presidente diera el "Sacudón" necesario para lograr los cambios para el buen funcionamiento del Estado. Hasta el momento, la Presidencia no se ha pronunciado al respecto y hay incertidumbre desde arriba hasta abajo en las estructuras del Estado.

Los más perjudicados con esto son los trabajadores públicos, que desconocen cual será su futuro laboral. Cuando Ministr@ nuevo llega, éste suele venir acompañado de su gente de confianza, que sustituyen a los antiguos directores y estos a su vez pueden reemplazar al equipo de trabajo existente. Los rumores dicen que Maduro ha sido tajante en que los Ministros eviten este escenario, pero las posibilidades permanecen. Esto demuestra la poca estabilidad laboral que se vive en el sector público, que además ni siquiera se rige por la Ley Orgánica del Trabajo, sino por las distintas leyes de funcionarios públicos, lo cual es algo terrible considerando que el gran empleador en el país es precisamente el Estado.

Pero hay un hecho curioso en esta situación que me ha hecho recordar una reflexión de George Bernard Shaw en su libro "El Socialista anti-social" sobre lo poco en que se piensa en los infortunios del Rey. He visto de primera mano como Directores Generales, cuyos cargos son de libre nombramiento y remoción, están preocupados por su situación laboral; y entre rumores escuché que los actuales Ministr@s se encuentran en la misma situación. La poca estabilidad laboral es el común denominador entre funcionarios públicos de alto nivel y los de menor rango, y viven bajo la misma incertidumbre. Por supuesto, a nivel de oportunidades posteriores, Ministros y Directores tienen más posibilidades si el "sacudón" les saca de sus puestos que el resto de los mortales.

En mi opinión personal, dudo que haya cambios importantes en el ejecutivo, al menos no sin el consentimiento de los actuales ministros. Sacar a un Ministro sin darle otra silla que ocupar, puede ocasionar un efecto similar al de Giordani, que despotricó contra Maduro al salir del Ministerio de Planificación.

Así como la popular serie de TV, aquí también se vive un "Juego de Tronos".

Les comparto la reflexión de George Bernard Shaw:
" -...Yo admiro un hombre que es capaz de matar un Rey. ¿Creo que estarías de acuerdo conmigo, Trefusis?.

- Ciertamente no -dijo Trefusis-, un Rey hoy en día no es más que un monigote puesto para recibir las balas del que es el verdadero opresor de la sociedad, y la fracción de su salario que puede gastar como le plazca, es usualmente muy pequeña para su riesgo, su problema, y la condición de esclavitud personal a la que ha sido reducido. ¿Que hombre privado no está peor que el monarca constitucional? Le negamos a él todo tipo de privacidad; no se puede casar con quien escoja, ser consorte de quien prefiera, vestirse de acuerdo a sus gustos o vivir como le plazca. Yo no creo que siquiera coma o beba lo que más le guste;"..."Nosotros le dictamos todo excepto sus pensamientos y sueños, y estos incluso debe guardárselos para sí mismo sino no están ajustados, en nuestra opinión, a su condición. El trabajo que le imponemos es tan difícil como cualquier tarea de trabajo; carece de frutos, incesante, monótono y tiene que ser transferido en su mayor parte con agujeros nerviosos. Hacemos de su reino a un desastre para él, y lo llevamos y colocamos al frente para que se encare con ello. Finalmente, habiendo tomado cualquier cosa que los hombres le apremian, nosotros caemos bajo su caracter, y a cada persona a quien él se muestre a su favor. Le imponemos enormes gastos, pasamos por encima de él, y reprochamos su parsimonia. Nosotros lo usamos como yo usé aquellas estatuas -lo golpeamos en el nombre del honor para nuestra conveniencia al desfiguar y abusar de él-. Lo enviamos a nuestras ciudades más pobladas, proclamando que él es la fuente de todo bien o todo mal en la nación, y él, sabiendo que mucha gente lo cree así, sabiendo que es una mentira, y que él carece de poder para recortar el día de trabajo en una hora, aumentar los salarios un centavo, o anular hasta la más pequeña sentencia criminal, sin importar lo injusto que le parezca; sabiendo que cualquier minero en el reino puede fabricar dinamita, y que los revólveres son vendidos por siete o seis libras la pieza; sabiendo que no es a prueba de balas y que todo rey en Europa ha sido abaleado en las calles; él debe sonreir y saludar, y mantener una expresión de disfrute mientrás qué el alcalde y las corporaciones inflingen en él todas trivialidades que ha escuchado mil veces. Yo no te estoy pidiendo que seas leal, Erskine; pero espero, que como gesto de humanidad, simpatices con aquella figura pública, que no es más responsable de todos los males y desgracias que el Alcalde por los robos de los carteristas que siguen su show el 9 de noviembre.

Sir Charles se rió de la molestia que se tomó Trefusis para demostrar su punto, y dijo: - Mi querido amigo, los reyes están acostumbrados, lo esperan, y les gusta.

- Y lo más probable es que no se vean a sí mismos como yo los veo, no más de lo que las personas lo hacen-. Asintió Trefusis."

[Extracto de George B. Shaw, "Unsocial Socialist", Capítulo XV, pg. 129. Disponible en: http://www.gutenberg.org/ (solo en Inglés)

24 de julio de 2014

Palestina, Israel y el Juego de la Gallina


Mientras se escriben estas palabras, la cifra de mortalidad del reciente conflicto árabe-israelí casi alcanza el millar. La intransigencia de ambas partes hace que un posible alto al fuego se vea muy lejano. Y esa falta de ganas de sentarse a negociar se enmarca muy bien dentro de la teoría de juegos, en especial del "juego de la gallina".



Los nostálgicos quizás recuerden este juego en la película "Rebelde sin Causa", donde dos jóvenes dirigen sus respectivos autos hacia el precipicio (En otras versiones son autos dirigiéndose hacia el contrario). Para demostrar su valentía, el perdedor o la gallina será el primero que salte del auto para salvarse. Cada jugador tiene como objetivo ganar, y por lo tanto confían en la racionalidad del otro, para que sea el otro quien salte primero. Así, aparentemente, gana el que esté más loco, el menos racional. Y de no rendirse ninguno, el escenario sería catastrófico para ambos: ambos ganadores pero ambos muertos. La enseñanza obvia de esta historia es que es mejor retirarse sin importar las consecuencias.

A nivel de los Estados sucede de modo similar. En este conflicto en la Franja de Gaza, ambas partes están jugando un papel autodestructivo, donde su intransigencia sólo empeora las cosas. Sin embargo, el principio subyacente de este juego es que representa un importante método de negociación. Se puede decir que es una estrategia en la que cada una de las partes retrasa hacer concesiones hasta que el final del período de negociación es inminente. La presión psicológica puede obligar a un negociador a ceder para evitar un resultado negativo. Puede tratarse de una táctica muy peligrosa, ya que si ninguna de las partes cede se producirá una colisión.

Para Hamas, que representa a la Franja de Gaza, aunque en términos materiales y humanos son los que tienen más que perder, también son los que tienen más que ganar al mantenerse rectos en su postura. De hecho, los líderes de Hamas declaran abiertamente no se hará cese al fuego para negociar, sino que quieren negociar para llegar al cese al fuego. Es decir, para llegar al cese al fuego Hamas desea concesiones por parte de Israel, entre las cuales están el levantamiento del bloqueo, la apertura de las fronteras y la liberación de prisioneros palestinos en Israel.

Por el lado de Israel, las pérdidas son más morales que materiales, recibiendo con esta ofensiva un enorme rechazo de la opinión pública y la comunidad internacional, entre las que destaca una resolución del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que condena a Israel por el ataque. Sin embargo, para Israel retirarse sin cumplir sus objetivos (destruir armamentos, túneles subterráneos... y dar un escarmiento a Hamas) significa esencialmente dos cosas: 1) darle esperanzas a los palestinos de que pueden hacer resistencia a las fuerzas israelitas; y 2) abrir paso a ceder ante las posiciones de los palestinos.

También hay otros actores que ejercen presión sobre ambas partes. Occidente, representados por la Unión Europea y EE.UU., presionan a Israel para llegar al cese al fuego, ya que no está muy bien visto tener un aliado que masacra civiles. Del otro lado, la Liga Árabe, en especial Egipto, presionan a Hamas para aceptar un cese al fuego que evite que toda la Franja de Gaza arda en llamas. Sin embargo, la presión es todavía más fuerte para Israel que es quien está arrasando con hospitales, escuelas, mezquitas, niños, mujeres y todo lo que camine. De hecho, las ganancias para Israel son tan escasas que aceptaron rápidamente la propuesta egipcia de cese al fuego, pero que Hamas nunca acepto y los llevó a reanudar el ataque.

En mi opinión académica: ambas partes son extremistas y estúpidas. Israel, sin duda alguna, está cometiendo crímenes de guerra en Gaza, pero Hamas tampoco son ningunos santos, y además de estar jugando con la vida del pueblo palestino para conseguir concesiones, está disparando misiles a poblaciones civiles en Israel. Es bastante grotesco quien apoya a cualquiera de las partes en conflicto, y como dijo Albert Camus, yo no estoy del lado de quien hace la historia sino de quien la padece.

PD: Otro ejemplo del juego de la gallina en la película "Cry Baby" (1990)

20 de julio de 2014

¿Eres feliz?


- ¿Eres feliz? -me preguntó.
- No, no lo soy y espero nunca serlo.
- ¿Por qué dices eso?
- Porque si soy feliz eso quiere decir que ya no tengo más camino por recorrer. Y en estos años hice de mi felicidad un camino que recorro y no un destino al cual llegar.
- Suena interesante. Según tú la felicidad es un camino y no un destino. Sin embargo, tu felicidad, tu camino, parece una lucha eterna... Algo que no tendrá fin.
No pude evitar sonreír.
- ¿No es así siempre? -respondí.
- Eso suena similar a los creyentes, al cristiano que cree que la felicidad es el amor constante a Dios...
- Similar, pero no igual -respondí-. El cristiano y otros creyentes, hacen eso para llegar a su anhelado destino: "el cielo", después de morir. Yo, por otro lado, creo que cuando muera sólo despareceré, y no hay nada, ni bueno ni malo, para mi después de todo esto. Ellos siguen ese camino por la recompensa final de su utopía; mientras que mi camino es mi propia recompensa.
- ¿Pero esperar una recompensa no lo hace algo egoísta?
- La felicidad siempre es egoísta. Si obrar el bien al prójimo te llena de satisfacción, entonces tu buena obra no ha sido tan desinteresada. Pero eso no está mal, porque es perfectamente comprensible encontrar satisfacción en la satisfacción de quienes nos rodean. El problema en sí no es la recompensa, sino la conformidad.
- ¿Cómo así?
- La infelicidad, la inconformidad, es el motor de la sociedad. Esa búsqueda de algo mejor ha creado desde neveras hasta revoluciones políticas. Lo contrario, hasta cierto punto, detiene el progreso social... Por eso te digo, que aunque siempre ando corriendo detrás de la felicidad, espero no poder alcanzarla nunca...

6 de julio de 2014

Filosofando con fútbol


Nunca he escrito sobre deportes, pero siempre hay una primera vez. Me gusta mucho el fútbol, aunque no a nivel super-apasionado o super-descerebrado que tanto se ve por las calles. En cuanto a emoción que puede impartir este juego, es sin duda uno de los más hermosos del mundo. De otro lado, también se ha convertido el fútbol en un asqueroso negocio y un "opio de los pueblos".

Tengo mi relación de amor-odio con los mundiales de fútbol, porque me encanta ver los juegos y a la vez quisiera que apareciera una gran protesta boicoteándolo todo. ¡Tanto empeño, tanto trabajo y orgullo por una Copa que no se puede comer! (Y que el resto de los mortales ni siquiera pueden tocar o ver).

Desde que empezó el torneo me quedé fascinado con el equipo de Costa Rica, que dejó atrás a 3 campeones del mundo (Italia, Inglaterra y Uruguay) y 1 campeón de Europa (Grecia), y hasta se acaban de despedir como invictos. Quizás es mi mala maña de anarco, pero me encantan las historia de David contra Goliat: del pequeño venciendo al fuerte. Algo así como lo que lograron Grecia en la Eurocopa y el Once Caldas en el año 2004. Esas son el tipo de cosas que inspiran, que nos dicen que los más débiles también podemos, no sólo en fútbol sino en cualquier cosa. Pero, como en la vida misma, eso es excepcional, y en el fútbol suelen ganar los mismos de siempre (Alemania, Brasil, Argentina, Holanda, España, Barcelona, Real Madrid, Bayern Munich, etc), lo que hace del juego algo predecible y aburrido.

Sin embargo, lo que me resulta más desagradable del mundial es el patriotismo que genera. Es normal sentir alegría o decepción del equipo que uno apoya, pero sentir ese logro o derrota de un equipo como un logro personal (¡Yo gané!) o colectivo (¡Ganó nuestro país!) no me resulta nada sano. ¿Tan triste es tu vida y tu país que tu gran orgullo son 11 hombres adultos persiguiendo un balón? ¿Tienes ese mismo orgullo por la ciencia, las artes o algo que altere el rumbo del mundo? (Me van a disculpar los brasileros, pero García Márquez vale más que 5 Copas del Mundo). Pero para mi lo más importante de este asunto del patriotismo es que esa cosa es tan falsa como la religión. La gran pregunta que yo le hago a los patriotas -que por casualidad también suelen ser creyentes- es: ¿En que parte de la Biblia tu Dios dibujó fronteras? Y aunque debería ser algo obvio, así es como queda claro que los países son invenciones humanas, un ficción, algo antinatural. Peor aún, son fronteras que uno no escogió, sino que nos impusieron, más específicamente, que nos impusieron los poderosos de acuerdo a sus intereses. Y ese orgullo y banalidad patriota es lo que necesitan los poderosos para enviarte a matar "diferentes" al cruzar la frontera.

Y una última cosa interesante que veo, al menos en Venezuela, es la necesidad de siempre apostar al caballo ganador. Supongo que es algo lógico, porque la mayoría quiere ganar, pero algo también lógico sería sentirse más identificado con un equipo con características similares al tuyo, pero no es así. Por semejanza, un venezolano debería apoyar más a Costa Rica que a Brasil en el fútbol, pero no sucede así. Se escoge al ganador más probable para sentirnos bien y evitar la decepción. Esto es lo que explica que en un juego Brasil-Venezuela, los mismos venezolanos prefieran apoyar a Brasil en lugar de su selección natal. Para mi no es falta de "Identidad nacional" como dice un religioso de la patria, sino un mecanismo de defensa ante las derrotas.

Creo que ese Mundial está vendido, y obviamente a favor de Brasil. Concuerdo con Maradona cuando dice que a la FIFA no le conviene que equipos pequeños ganen la Copa, ya que ellos no suelen ser patrocinados por las grandes chequeras transnacionales. Ya con los 4 equipos listos para semifinales, lo que prometía ser un Mundial diferente y sorpresivo, ya se volvió aburrido con los mismos equipos de siempre (Y por supuesto Brasil).

PD: He mencionado el fútbol antes en el blog, pero no tan profundamente como ahora :P
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