La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

16 de septiembre de 2019

La Falacia del Concorde y las ideologías


La Falacia del Concorde (o también llamada Falacia del costo irrecuperable), proviene, evidentemente, del famoso avión a reacción anglo-francés que estaba llamado a revolucionar los vuelos interoceánicos. Aunque todo el mundo sabía que era un negocio ruinoso, se mantuvo el gasto por lo mucho que había costado ponerlo en marcha y por las ilusiones que se habían depositado en él. Finalmente, la empresa fue abandonada y se dio por perdido el dinero. Es decir, esta falacia se produce cuando alguien realiza una inversión que no parece rentable y razona de la siguiente manera: "No puedo parar ahora, de lo contrario lo que he invertido hasta el momento se perderá".

Aunque el concepto se encuentra más asociado a las ciencias económicas, la falacia del Concorde ocurre en diversas situaciones. Por ejemplo, a muchos nos ha pasado que vamos a ver una película en el cine que nos resulta terriblemente mala, pero seguimos viéndola por el sólo hecho de que ya gastamos nuestro dinero en las entradas y en las golosinas. Sin embargo, el haber gastado dinero no justifica continuar viendo algo que no es de nuestro agrado.

Dicha situación se repite en muchas circunstancias, por ejemplo, permanecer en un trabajo, en una relación de pareja o hasta continuar leyendo un libro sólo por el hecho del tiempo y la dedicación que le has invertido, aún cuando no te provea de algo positivo. Pero quizás donde los efectos de esta falacia son más terribles es en el ámbito de las ideologías, es decir, en la política, la economía, la cultura y la religión.

En el caso político y económico, podemos ver el desafortunado ejemplo de la política y economía venezolana. Por un lado, desde su inicio las políticas económicas del Gobierno de Maduro se han mostrado, una y otra vez, ineficientes a la hora de disminuir la crisis económica (la inflación convertida en hiperinflación), siendo que dichas políticas han estado amarradas a un marco ideológico socialista que no permitía otras posibles variantes. La idea de perder la economía socialista (con un Estado que se involucra activamente en la economía) que se había logrado, mermaba la posibilidad de intentar otras soluciones económicas, lo que conllevó a que el gobierno tomara acciones muy tardíamente, cuando ya no quedaba mucho que hacer. En el caso de la política, la falacia toma un lugar preponderante en el aspecto electoral, puesto que el argumento del chavismo suele ser "si perdemos, también se perderá todas obras sociales que se han logrado" (una apelación directa a la falacia).

Pero la oposición venezolana también tiene algunos ejemplos de la falacia, por ejemplo, en el famoso mantra: "cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres", el cual por sí mismo se convirtió en una traba a la hora de una negociación con el gobierno venezolano: "si se te ocurre una salida negociada sin cese de la usurpación, entonces eres un traidor", porque sería considerado como una pérdida de todo lo que ha venido logrando la oposición hasta la fecha. Así, se limita la posibilidad de intentar otras vías que consigan el mayor objetivo: la estabilidad política y económica del país, el cual es el gran interés de todos los venezolanos, tanto chavistas como opositores. (Mantener o cambiar el gobierno son objetivos de unos grupos políticos, no son los objetivos del colectivo que vive la crisis en Venezuela).

Pero Venezuela no es el único país que vive esa falacia. Por ejemplo, EEUU ha librado, cuando menos, dos guerras famosas, largas e igual de inútiles, como lo son las de Vietnam y Afganistán. En ambos casos la lucha armada es inútil, no se logró el cambio ni se logrará por más bombas que se lancen o por más vidas que sacrifiquen, pero la lógica de que "nuestros jóvenes no habrán muerto en vano" hizo que las mismas se mantuvieran en el tiempo, prolongando no sólo los costos económicos de la guerra, sino también el de las vidas humanas. Precisamente este año se cumplen 18 años de la Guerra en Afganistán, prácticamente todo lo que va de este siglo.

En términos culturales y religiosos, podemos ver que muchas creencias o costumbres que sean han demostrado falsas o incluso dañinas, aún se mantienen sólo porque "así me enseñaron desde chic@". Y como en los casos anteriores, el hecho de que hayas invertido toda tu vida, por ejemplo, en una determinada religión, no implica que esa religión sea verdadera ni tampoco implica que determinados hechos culturales te harán feliz (Ej: matrimonios, bautizos, etc.)

En todos los casos, las personas, a pesar de que una empresa o actividad les sea frustrante o negativa, mantienen su comportamiento porque consideran que perder todo lo invertido es una peor solución que abandonarla y emprender otro proyecto. Y es ahí donde radica la falacia: mantener una actitud que consume nuestros recursos y que aumenta nuestro descontento con un objetivo que quizás se retrase demasiado o no se alcance nunca.

La principal razón que explica este comportamiento tan poco útil es que el ser humano no es tan racional como pensamos. En nuestras decisiones intervienen otras muchas variables relacionadas con las emociones. El miedo al fracaso (o más específicamente, a ser visto como un fracasado) o equivocarse, es algo que influye mucho en nuestras propias decisiones. Pero desde el punto de vista racional, es mejor admitir haberse equivocado que continuar viviendo en el error.

Si estás leyendo un libro que te aburre (aunque todos digan que es genial) o estás en una fila del supermercado que corre más lento que la de al lado, que no te de miedo a tomar riesgos: abandona ese libro, deja la fila del supermercado y vete a la otra, quizás la mejor opción esté en otro lado. Son precisamente quienes arriesgan los que terminan haciendo historia.

9 de agosto de 2019

¿Qué implican las sanciones de EE.UU. a Venezuela?


El 5 de agosto de 2019, mediante una Orden Ejecutiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se impuso nuevas sanciones económicas al gobierno venezolano(1), siendo las más duras sanciones en este hemisferio desde los tiempos de Fidel Castro en Cuba. ¿Cuáles serán las consecuencias de ello?

Las sanciones de EE.UU. fueron, más específicamente, éstas:

  1. Congelación de activos del gobierno venezolano en el territorio de EE.UU, incluyendo aquellos activos que pasen a manos de terceras personas en EE.UU.
  2. Bloqueo a toda persona o empresa, sea de EE.UU. o extranjera, que "asista, patrocine, o provea apoyo financiero, material o tecnológico, o bienes y servicios" al gobierno venezolano.
  3. Restricciones migratorias al territorio estadounidense de todo extranjero vinculado al gobierno venezolano.

Cabe destacar que la sanción no está dirigida exclusivamente a algunos individuos o algunas instituciones del gobierno venezolano, como han señalado algunos dirigentes de la oposición, ya que el mismo Decreto define "gobierno venezolano" como "el Estado o Gobierno de Venezuela, cualquier subdivisión política, agencia o cualquier otra que instrumentalice a los mismos, incluyendo el Banco Central de Venezuela, PDVSA, o cualquier persona que sea dueña o controle, directa o indirectamente las anteriormente señaladas, y cualquier persona que actúe o presuntamente actúe para o en representación del régimen de Maduro". Es decir, la misma aplica a todas las instituciones del Estado venezolano, siempre y cuando sean afectas a Nicolás Maduro.

En los medios de comunicación de Venezuela, hizo mucho más ruido la congelación de los activos del Estado venezolano en suelo estadounidense. Sin embargo, es difícil determinar el alcance de esta congelación, en tanto no se conoce con exactitud los mismos y los que todos conocemos ya están probablemente sancionados o han dejado de estar en manos del gobierno venezolano, como es el caso de CITGO(2). 

Las otras dos sanciones son las más relevantes, porque no están dirigidas solamente al gobierno venezolano, sino a toda persona o empresa, sea del país que sea. Es decir, está más que todo dirigido a empresas y personas de China, Rusia, Turquía e India. El decreto de Trump sólo se establece excepciones en el caso de cooperación en alimentos y medicinas (ayuda humanitaria).

Esto es definitivamente un golpe duro para el gobierno, puesto que ahora será fácil prever que muchas empresas internacionales dejarán de cooperar con el gobierno venezolano, so pena de enfrentar sanciones de EE.UU. Esto podría afectar casi todas las industrias venezolanas, y no sólo la industria petrolera. Por ejemplo, empresas en el área las telecomunicaciones, como Huawei y ZTE, de China, podrían dejar de prestar apoyo en dicha área si consideran que las sanciones podrían afectarles, siendo que hace poco Huawei ya se encuentra sancionada.

Entre otros ejemplos, podemos recordar que, últimamente, el gobierno venezolano ha acudido a terceros países para la impresión del nuevo cono monetario. Ello podría verse afectado dado que el Banco Central de Venezuela (BCV) es una de las instituciones explícitamente sancionadas en el decreto, lo cual puede incidir aún más en la escasez del efectivo en las calles. Lo mismo valdría decir para la obtención de documentos públicos, en particular documentos como la cédula de identidad y el pasaporte, que requieren de insumos que sólo son producidos en el exterior, se verán más afectados de lo que ya están. Entre otros ejemplos, podemos señalar que, irónicamente, aunque el decreto señala que la cooperación en medicinas y alimentos no están sujetas a las sanciones, el Ministerio de Salud no podría hacer llegar medicinas a los hospitales si no dispone de los repuestos para los automóviles, que sólo se consiguen en el exterior; o inclusive no podría imprimir un inventario de medicinas si no puede adquirir insumos de papelería o equipos electrónicos, en su mayoría, nuevamente, importados.

Y aunque pareciera que únicamente el sector público está afectado, ésto podría incidir indirectamente en el sector privado. Por ejemplo, una gran empresa privada que esté radicada tanto en Venezuela como en el exterior, podría verse sancionada si EE.UU. considerase que su actividad en Venezuela ayuda a financiar o apoya en alguna manera al gobierno venezolano. Pero, ¿Qué implica financiar o apoyar? El lenguaje del decreto de Trump es muy abierto y no lo define, por lo que una empresa que sencillamente pague impuestos al gobierno venezolano, podría ver sancionados sus activos en territorio estadounidense.

Con la última sanción de EE.UU. a Huawei, diversas empresas de tecnología estadounidenses anunciaron la ruptura de relaciones con la empresa china, tales como la cooperación en hardware y software. La más dolorosa fue el anuncio de Google de no prestar apoyo con su sistema operativo Android (sanción que después se relajaría). Situación similar podría ocurrir con las empresas tecnológicas en Venezuela, lo que podría acarrear la suspensión de servicios web y la caída servidores de las instituciones públicas, e incluso, EE.UU. podría ordenar el cierre de las cuentas personales de las figuras políticas del gobierno e instituciones públicas en redes sociales: una suerte de asesinato digital de las instituciones del gobierno venezolano, y que afectaría aún más la vida normal de los venezolanos, acostumbrados a anuncios presidenciales vía Twitter. Dado que los servicios financieros y comerciales a nivel global están prácticamente dominados por EE.UU., las consecuencias económicas de esta sanción podrían ser miles.

Teniendo en consideración todo lo anterior, la idea de la sanción es empeorar el riesgo de invertir dinero en Venezuela. Sólo basta que EE.UU. decida sancionar a una empresa transnacional de cierta relevancia —culpable o no, no importa— para que se genere un efecto dominó de empresas que se decidan a no hacer negocios con el gobierno venezolano. Por supuesto, EE.UU. deberá sacrificar a alguna empresa para dar el ejemplo, lo cual al momento en que se escriben estas palabras no ha sucedido.

Los intereses de EE.UU, aunque quieran hacer parecerlo así, no son iguales a los de la oposición venezolana. Trump necesita de una gran victoria que le permita asegurar su reelección en el año 2020. Si las negociaciones en Barbados entre oposición y gobierno logran una salida política en la que EE.UU. no es un protagonista, eso sería inaceptable para Trump. Esa es una de las principales fallas de la charla barbadense: no incluye a todos los actores en el conflicto venezolano (EE.UU., Rusia, China y la UE), por lo que cada quien hala los hilos a su favor, sin importarle lo que ya se haya tejido. Inclusive, esta sanción viene a demostrar que la cooperación entre la oposición venezolana y el gobierno de EE.UU. no es tan estrecha como se hizo creer.

A pesar de todo, el embargo o bloqueo económico (según el punto de vista ideológico de cada quien) a Venezuela no da ninguna garantía de cambio político en Venezuela. Son, de hecho, pocos los ejemplos en los que unas sanciones hayan provocado algún cambio político en un país. No solamente Cuba es un gran ejemplo de ese fracaso de las sanciones, sino también Irán, Siria, Corea del Norte, Rusia y, más recientemente, en Nicaragua.

El 7 de agosto, el gobierno de Nicolás Maduro respondió a las sanciones con la ruptura de negociaciones llevadas a cabo en Barbados, lo cual tiene bastante lógica, considerando que está entre las pocas cosas que puede responder el gobierno y que además necesita dar alguna acción que satisfaga al chavismo duro. Sin embargo, puede no pase mucho tiempo para que Maduro vuelva a la mesa de negociación, dado que la gobernabilidad no será sencilla después de las sanciones. Al gobierno venezolano le tocará buscar nuevas fuentes de financiamiento, por lo que muy probablemente tendrá que actuar como actúan los gobiernos normales del mundo: financiarse a través de impuestos; y menos probable, aunque no imposible, el gobierno quizás pueda recortar gastos y privatizar algunas industrias, esenciales o no, como por ejemplo la industria turística y de entretenimiento. (Aunque quien se atreva a comprarle algún activo al gobierno deberá atenerse a posibles sanciones e incluso a perder su inversión si Maduro deja el gobierno).

Sigue sin ser fácil determinar lo que pasará en este Juego de Tronos caribeño, pero lo que es seguro es que las sanciones van a afectar primeramente a la gente de a pie y luego, si acaso, al gobierno de Nicolás Maduro.

FUENTES:


29 de julio de 2019

Libro "Cuentos Molotov"

En mis tiempos libres escribo. Aunque por lo general escribo artículos de opinión sobre la actualidad política nacional (Venezuela) e internacional, a veces escribo pequeños relatos. Hace un tiempo leí "El Libro de los Abrazos" de Eduardo Galeano, una composición de muchos relatos escritos por él, y me dije: "¡Hey! Yo puedo hacer algo parecido", y he aquí el resultado. Aunque evidentemente no soy tan prolífico como Galeano.

“Cuentos Molotov” es una colección de cuentos y microcuentos escritos entre los años 2006 y 2019, algunos de las cuales son personales, unos históricos y otros son totalmente ficticios; algunos versan sobre temas políticos, religiosos, sociales, romance y hasta comedia. Algunos están escritos en prosa, en género epistolar o diálogos, algunos ligeramente normales y quizás algo polémicos. A veces se interrelacionan, la mayoría no. A veces los entiende cualquier ser humano, otras veces quizás solo yo. No tienen ningún orden, aun cuando así lo parezca.

El libro es completamente autoeditado y es de libre distribución (es gratuito y se puede compartir), disponible para descargar por aquí. Sin embargo, también se puede adquirir en físico a través de Amazon y Lulu, con precios cercanos al costo de producción.

Los enlaces y precios para la adquisición en físico son los siguientes:
  • Amazon: US$7.
  • Lulu: US$10 (con descuento del 40% llega a US$6).
Acepto con mucho gusto cualquier comentario, opinión, crítica o cualquier cosa menos sugerencias o recomendaciones (porque esto es mío y hago lo que yo quiero).

10 de julio de 2019

#SalDelClosetSeLibre: campaña a favor del movimiento MRXH


Viven una vida triste y de discriminación. Viven con comentarios tales como: "No soy machista, pero el lenguaje inclusivo es una estupidez"; "no soy racista, pero los negros son feos"; "no soy xenófobo, pero la mayoría de los extranjeros son criminales"; "no soy homofóbico, pero no los quiero cerca de mis hijos". Ellos son los MRXH (machistas, racistas, xenófobos y homofóbicos) que viven en el clóset por temor a las represalias de los progresistas y la cultura de lo "políticamente correcto".

Es muy normal que ellos hagan comentarios machistas, racistas, xenófobos y/o homofóbicos, pero no se aceptan como tales, e incluso se ofenden si los llamas así. No se aceptan a sí mismos como lo que son, por lo que es momento de que alguien abogue por ellos, de que se sientan libres, identificándose como tales.


Ellos están atrapados en ideas "políticamente correctas", por lo que no se reconocen a sí mismos como MRXH, aún cuando irónicamente critican todo lo es políticamente correcto.


Es hora de que eso acabe. Si eres un opresor o parte de un grupo dominante, siéntete orgulloso de serlo. Vívelo abiertamente y sé feliz. No te hagas la víctima, disfruta y jáctate de tu posición de superioridad.

Comparte esta campaña para que el movimiento machistas, racistas, xenófobos y homofóbicos avance con la etiqueta #SalDelClosetSeLibre. Y si nuestra campaña tiene éxito, le solicitaremos a Naciones Unidas su propio Día del Orgullo MRXH.


Nota: no se usó lenguaje inclusivo de género en esta campaña, así como sólo fueron utilizados hombres blancos del mismo país y nada de maricones. Así los MRXH no tendrán necesidad de hacerse las víctimas. Las políticas de inclusión a los MRXH deben comenzar por nosotros mismos (Solamente lamentamos no poder usar un grupo etario más homogéneo).
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