La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

25 de octubre de 2009

Psicología del Socialista Anarquista (Parte 2)

Si haz entrado alguna vez en mi blog, quizá te hayas preguntado lo siguiente: ¿Cual demonios es mi problema? jaja, ¡No busques más! La respuesta más cercana a ello la encontrarás en el siguiente post (jeje). El siguiente texto es un análisis psicológico realizado a un grupo de personas en particular, a los anarquistas. Siendo uno de ellos, muchas de las descripciones ciertamente encajan conmigo. Aunque no es precisamente un texto para vanagloriar a los anarquistas, todo lo contrario, hay cosas que son ligeramente ofensivas ¬¬ (jeje), pero no por ello deja ser un buen análisis, ni menos aún sincero. No daré mis comentarios sobre el texto, sólo tenerlo guardado en mi blog para la posteridad =D. Este es el último capítulo del texto del mismo nombre, el cual puede verse completo por aquí.
CAPÍTULO XI

Del carácter del socialista-anarquista (1)

No hay motivos bastante poderosos en este mundo,
para que un sabio tenga que comprimirse en la expresión de lo que él cree es la verdad.
E. Renan.

Como todos los hombres, los socialistas-anarquistas poseen tendencias diversas. Entre ellas las hay que son comunes a todos los anarquistas. Las hemos ya determinado. Estas comunes tendencias -su conjunto es especial al individuo calificado de socialista-anarquista- son las que dominan en la mentalidad del ser diferenciándolo de los demás individuos.

Estas tendencias particulares subordinan a ellas todas las demás tendencias; provocan la atrofia de estas últimas o dificultan su desarrollo. Por su agregado, son realmente creadoras del estado de alma socialista-anarquista.

Existe, pues, en el anarquista, una armonía mental resultante del equilibrio, no a causa de la igualdad de las tendencias, sino a causa de la subordinación de las tendencias a algunas de entre ellas. Éstas que conocemos dominan sobre las demás y trazan al individuo el camino que debe seguir. Hay unidad en la vida del anarquista, cuyo fin es, realmente, la expansión de lo que llama verdad, de lo que estima como justo, bueno y bello.

Los unificados son aquellos en quienes la armonía resulta, no del equilibrio de las tendencias poco más o menos iguales en fuerza, sino de la subordinación del conjunto de las tendencias a una o unas de entre ellas. Éstas forman la unidad de la persona y no dejan a las demás sino la actividad necesaria para el mantenimiento de la vida y conservación de la salud, cuando no arrastran la ruina del espíritu y la muerte del organismo por la ruptura de la armonía indispensable. (2)

De esto resulta que el socialista-anarquista pertenece al tipo unificado; las tendencias comunes determinadas en nuestro análisis, forman un sistema predominante sobre las demás tendencias individuales y caracterizan el anarquista.

En la mentalidad anarquista se encuentran las cualidades siguientes: espíritu de examen, amor al yo, sentido de la lógica, curiosidad de conocer. Por consiguiente, el anarquista participa del tipo razonador. De acuerdo con Paulhan, designamos de este modo a los individuos que tienen el espíritu atentivo, que examinan sus sentimientos, sus deseos, sus actos, sus cualidades y sus pensamientos.

El anarquista, como hemos demostrado, es un observador de los fenómenos sociales. Los reúne en su cerebro, los compara y saca de ellos sus conclusiones. Es un analista de sus sentimientos, de sus pensamientos, de sus deseos. Son innumerables los ¿por qué? que se dirige a sí mismo. Pasan por el tamiz de su razón todos sus sentimientos y sensaciones. Por esto lo clasificamos entre los razonadores, los dueños de sí mismos. Hasta cuando propaga por medio de la violencia y obra criminalmente, el anarquista es siempre un razonador, un dueño de sí mismo.

Cuando examina sus pensamientos, sus deseos y sus cualidades, sean las que fueren, se complace en ello. Cuando se complace en ello, no está lejos de complacerse en ponerlos de relieve, y, a veces, desean que los demás se complazcan en admirárselos. (3)

Esta observación de Paulhan sería justa, aun cuando escribiéramos: No está lejos de desear que los demás los compartan. El socialista-anarquista está afectado de proselitismo, quiere que los demás compartan sus ideas que, para él, representan la Verdad, lo Justo, lo Bello y lo Bueno. Y representan para él la Verdad, lo Justo, lo Bello y lo Bueno, porque el anarquista examina sus ideas, escruta sus sensaciones; analiza sus sentimientos, porque, en una palabra, es un razonador, un reflexivo.

En su mentalidad hemos descubierto la presencia del espíritu de oposición, modalidad del de rebeldía. Por esto pertenece al tipo contrariado. Sin embargo, se observa fácilmente que, gracias a la curiosidad de conocer, no busca la oposición por sistema. Ciertamente que halla placer contradiciendo, pero este placer no es su objetivo. En su contradicción tiene por objetivo ilustrarse, aumentar el caudal de sus conocimientos. Quiere alcanzar la verdad y para ello examina el pro y el contra, sosteniendo uno u otro, según el interlocutor. Obrando de este modo la contradicción le proporciona un placer que se intensifica progresivamente por su acceso a lo que él juzga ser la verdad, y alcanza su máximo de perfección cuando ha realizado su fin: la difusión, la expansión de la Idea.

Generalmente, el anarquista no fluctúa entre dos creencias contradictorias. Llega a la certidumbre, aunque siempre examina los fenómenos para rechazarla o confirmarla. Estando afectado por el sentido de la lógica, no puede fluctuar entre dos ideas opuestas; una vez ha hallado lo que él estima ser verdad, se para y se fija.

El socialista-anarquista no es un inquieto, un vacilante. Sabe o cree saber lo que quiere, y lo quiere intensamente. Tiene fijeza en las ideas y en las opiniones. Llega a ser anarquista a causa de una serie de deliberaciones, como lo han demostrado los extractos confesionales, y como se verá en un ulterior trabajo sobre la génesis del anarquista. Ha elaborado largo tiempo sus ideas y deliberado su opinión. Es más convencido que creyente. No llega a la convicción por la fe, pero llega a la fe por la convicción.

Esta fijeza en las ideas no implica la invariabilidad del individuo. Significa solamente que el anarquista es presa de una permanente lucha de sus tendencias. En él no se produce una variación continua de las tendencias dominantes.

Cuando el anarquista cesa de serlo, resulta de una infinidad de causas -más o menos notables-. generadoras de una deliberación. Esta deliberación -que es una nueva resultante- provoca el no-anarquismo. Por fijeza, fijo, quiero decir que el socialista-anarquista no titubea sin cesar entre tendencias o grupos de tendencias, que no se ve constantemente presa de deseos opuestos, que no sufre la alternativa dominación de tendencias contrarias. El socialista-anarquista está dotado del amor al yo, a los demás y de la curiosidad de conocer. Por esto se interesa en muchas cosas, en todas, mejor dicho. No hay ningún fenómeno natural, social, que no cautive su atención. Quiere saber siempre más de lo que sabe; quiere hacer progresar su yo; quiere que los demás perfeccionen su yo. Con Terencio dice: Homo sum: humani nihil a me alienum puto.

Y de este interés por todo lo que existe resulta la amplitud del carácter.

La amplitud del carácter supone un gran número de tendencias, de emociones, de sentimientos, de creencias, de ideas... Los grandes sentimientos generales o abstractos indicarán en general un carácter más extenso o por lo menos la amplitud relativa de estos mismos sentimientos. (4).

¿Qué carácter puede ser más amplio que el de aquel hombre que todo le interesa, que experimenta emociones frecuentes -el anarquista tiene una gran sensibilidad-, que tiene por patria el mundo entero, que considera a todos los hombres, sea cual fuere su origen, como sus hermanos?

Si nos atenemos al autor de Los Caracteres, el antipatriotismo nace, o del sentimiento herido, o de una reacción contra los excesos de un patriotismo ignorante, o de ideas generales muy elevadas, algo prematuras solamente. Paulhan admite la alternativa en esta generación y se equivoca. Las causas eficientes del antipatriotismo son el agregado de las causas anteriormente enumeradas; sentimientos lesionados, reacción contra el chauvinismo, ideas generales. Estas causas se yuxtaponen, se componen, y su resultante es el antipatriotismo.

En el socialista-anarquista predominan las ideas generales. Este predominio reconoce por origen la existencia de las cualidades mentales sentido de la lógica y curiosidad de conocer. Elabora su antipatriotismo, lo delibera y razona. De estas particulares lesiones infiere las lesiones de los demás. De lo particular va a lo general. En esta generalización los resentimientos personales desaparecen por ser lejanos y sólo quedan visiblemente las ideas generales abstractas. Entonces éstas subordinan las demás causas, que impulsan al individuo en el camino del antipatriotismo.

El amor a la universalidad de los hombres es asimismo una prueba del predominio de las ideas generales en el estado de alma especial a los individuos que estudiamos. Por su altruismo, añadido a su proselitismo, el anarquista es un humanitario, tipo poco actual en opinión de Paulhan, que parece considerarlo como el tipo del porvenir. Esta cualidad del altruismo, incluyendo fatalmente el antipatriotismo que, a su vez exige el antimilitarismo - tendencias que existen en el anarquista y que confirman la característica sentido de la lógica- denota una real amplitud de carácter.

No se trata aquí de la amplitud de las tendencias consideradas individualmente, es decir, de la complejidad de cada una de ellas en particular. Esta amplitud varía en cada individuo. Aquí tratamos de la mentalidad colectiva, constituyente del tipo socialista-anarquista y no de la mentalidad individual de cada anarquista.

En sentido psicológico, Paulhan define la pureza del siguiente modo: ausencia, en un deseo, en una pasión, de todo elemento discordante, de todo elemento heterogéneo. (5).

Dada esta definición, el anarquista posee la pureza de carácter. Su mentalidad es tan heterogénea, que generalmente el análisis más minucioso no descubrirá discordancia alguna. Las cualidades psíquicas se desarrollan bajo la influencia de los ambientes. Por su desarrollo, estas tendencias carcaterísticas del anarquista impiden el desarrollo de las demás tendencias heterogéneas, nocivas. Las atrofian, o por lo menos, las ocultan bajo un tupido velo. La homogeneización se cumple. Hay lucha entre tendencias diversas, eliminación de las más débiles por las más fuertes; se produce una selección y pronto la mentalidad anarquista queda fijada. Todo elemento que tienda a producir la heterogeneización ha sido eliminado. No existe el elemento discordante. El socialista anarquista tiende hacia su fin: la difusión de la idea. Este espíritu de proselitismo hiperexcitado en algunos, exagerado en todos, es una prueba innegable de la pureza del carácter en el anarquista.

Consideremos ahora la intensidad de las tendencias, quiero decir, el desarrollo de cada tendencia, y observaremos que el socialista anarquista es un apasionado. En el curso de este estudio hemos notado a menudo la exacerbación de las cualidades psíquicas. Casi siempre están desarrolladas por encima del término medio, quiero decir que en los demás hombres han alcanzado un menor grado de desarrollo.

Las tendencias particularmente exageradas son: el espíritu de rebeldía, el altruismo, el amor a la libertad, el espíriu de proselitismo.

La gran intensidad de estas tendencias tiene por causa una viva sensibilidad, una emotividad tal, que la reacción es siempre rápida, a veces violenta.

El socialista anarquista es un apasionado. De apariencia calmosa, de aire frío, de actitud indiferente, a veces, no deja, sin embargo, de ser un ardiente. Según el autor de Los caracteres, lo mismo era Proudhon. Es dueño de sí, aun cuando pertenezca al tipo impulsivo como Ravachol, Vaillant, Henry y Pallás. Su calma, su indiferencia, su frialdad, son superficiales y resultan de una considerable tensión de espíritu. (6). Algunas veces esta tensión de espíritu no basta para contener la pasión y la explosión se produce. La pasión surge violentamente. Los diques se rompen ante la torrentada. Entonces se efectúan los actos criminales.

Existe en el socialista-anarquista -es decir, en el grupo de las tendencias psíquicas del anarquista- una lucha continua entre las tendencias a la acción apasionada y la tendencia a la inhibición por reflexión, por razonamiento. Por un lado obra la reflexión, por otro la sensibilidad. La acción es la resultante de estas dos fuerzas. Según que impere la sensibilidad o la reflexión, la acción será violenta, irreflexible, o reflexiva, maduramente deliberada. Nunca es tal la inhibición, que deje de haber acción, pues que jamás la sensibilidad está anulada por la facultad de raciocinio.

En suma, el socialista-anarquista pertenece al tipo apasionado; está dotado de una gran intensidad de sentimientos.

Esta intensidad se acompaña a menudo de la no satisfacción de los deseos, no solamente porque la satisfacción la disminuya o la haga desaparecer, sino porque una pasión muy violenta no puede ser nunca plenamente satisfecha (7). Éste es el caso más frecuente en los anarquistas, lo cual explica su intensidad de proselitismo. Buscan siempre satisfacer su pasión de modo que puedan experimentar el máximo de placer, y jamás lo logran. La no-satisfacción de estos deseos no arroja al anarquista en brazos del descorazonamiento, no lo conduce al aburrimiento, no le lleva al suicidio directo. Tiene la fe en la convicción basada en que un día se realizarán sus ideas. Y esta fe le impide llegar al aburrimiento, al disgusto, a la misantropía, al suicidio.

No obstante, a veces sucede que la no satisfacción rápida de los deseos conduce a algunos al suicidio indirecto. Están disgustados de la vida y quieren abandonarla, pero aún en este último caso, quieren propagar. Les es necesario aún ayudar a la realización de su ideal, y su suicidio debe obrar en este sentido. Entonces, obran, y para matarse, matan a los demás (8).

Apasionado, el anarquista afronta impertérrito los sinsabores de toda especie que inevitablemente le causa su celo proselítico. ¡Qué le importan la miseria, la cárcel, el presidio, la muerte! De este ardor derivan cualidades secundarias: espíritu de empresa, audacia, energía, valentía.

La propaganda, bajo estas multiples formas, es por excelencia la reveladora de estos caracteres emprendedores, audaces, enérgicos, valientes (9).

Por la posesión de las cualidades sentimiento de justicia, altruismo, sentido de la lógica, el socialista-anarquista se clasifica entre los constantes y los tenaces.

Es constante porque estando cierto de poseer la verdad, se aferra a ella de un modo obstinado. Es tenaz porque su aferramiento a las ideas reposa sobre una base sólida: amor a los demás, sentimiento de justicia, sentido de la lógica.

Las tendencias del socialista-anarquista son persistentes. Su misma tenacidad degeneraría pronto en testarudez irreflexible si no viniese su filoneismo a contrarrestar esta tendencia.

Esta tenacidad y constancia son modalidades pasivas de la persistencia de las tendencias; la perseverancia es su forma activa. La perseverancia no se cansa, tiende hacia un determinado objetivo a fuerza de paciencia y sin cuidarse del tiempo que tardará en realizarse. Significa: acción continua -que nada interrumpe- para la realización de este objetivo.

El socialista-anarquista es un perseverante. Tiene un ideal y quiere realizarlo, tiende sin cesar, de modo continuo, a hacerlo efectivo. Cada uno de sus actos, cada pensamiento suyo tienden, por así decirlo, a la realización de su dorado sueño. Y sin embargo, sabe que no podrá verlo realizado. Con Jesús podría decir: mi reino no es de este mundo. No obstante, persevera hacia la realización de su sueño. En los diversos ambientes en que vive y sobre los cuales obra, adapta sus medios de propaganda. Es un perseverante porque es un ardiente en proselitismo.

Esta tenacidad en las opiniones, esta perseverancia en un ideal y su realización, se observa fácilmente con la lectura de los fastos judiciales relativos a anarquistas. A cada momento dicen a los jueces: Podéis condenarnos, no cambiaremos de opinión. Somos y continuaremos siendo anarquistas (10).

Esta tenacidad, perseverancia, reflexión, este dominio de sí mismos que hemos demostrado o que se encuentra en el alma anarquista, hacen de él un voluntario. Como tiene para su yo un amor profundo y que continuamente busca perfeccionarlo, tiende sin cesar a cultivar su voluntad. Se educa para ser voluntario.

Dado su amor a lo nuevo y su curiosidad, el socialista-anarquisa posee una inteligencia flexible.

Por flexibilidad de los sistemas psíquicos, Paulhan entiende su facilidad más o menos grande para transformarse, absorber nuevos elementos y adaptarse a las circunstancias sin deformarse o disolverse. Flexibilidad es sinónimo de plasticidad. El anarquista tiene la inteligencia plástica, a veces demasiado plástica. Muchas veces ha adoptado como buenas, ideas, por el mero hecho de ser nuevas, y se ha asimilado otras demasiado rápidamente absorbidas.

La realización de su ideal es el objetivo que persigue. Gracias a su apetencia de proselitismo, piensa en ello sin cesar; gracias a su altruismo, investiga sin cesar para mejorar su ideal. Pero de aquí resulta que, algunas veces, le escapan; no ve los obstáculos a su realización. Ve el fin y no los medios para lograrlo. Entonces acepta los que se le proponen, sin aplicar a ellos su espíritu de crítica; se los asimila rápidamente, pero muy mal, porque el objetivo, el ideal que quiere realizar a todo trance, ha obscurecido por una parte su intelecto, y porque, además, posee una imaginación viva, aunque temperada por la razón y el amor a los principios abstractos, como veremos más adelante.

La inteligencia es flexible, su carácter rígido, entero, inflexible, fiero, rudo a veces. Así pintan a Proudhon, con su franqueza desprovista de artificio.

El socialista-anarquista es inflexible porque su mentalidad está caracterizada por el espíritu de crítica, el sentimiento de justicia, el sentido de la lógica y su proselitismo. Tiene la certidumbre de que conoce la verdad; posee la voluntad para difundirla. Por esto nada le hará ceder, nada le doblegará; ni la miseria, ni las reprimendas de su familia, ni la cárcel, ni el presidio, ni la muerte. Será inflexible. Cuanto más violentas sean las persecuciones y las penas que sufra, más perseverará en su opinión, más se aferrará a sus ideas, más convencido estará de que conoce la verdad. Las grandes cosas de un pueblo, ha dicho Renan, se efectúan casi siempre por la minoría. El socialista-anarquista tiene la certeza de que este aforismo es exacto y lo confirma en sus ideas, en su Ideal. Permanece inflexible.

El socialista-anarquista es noble porque en su mentalidad existen el amor al yo, el amor a los demás y la curiosidad de conocer.

El socialista-anarquista es un impresionable porque el análisis psíquico nos ha revelado su viva sensibilidad. Su emotividad está inhibida por la reflexión. El individuo vigila constantemente sus impresiones. Se pone en guardia para que su reacción sea racional y no impulsiva. Su raciocinio refrena su pasión. En su ser se equilibran la razón y la sensibilidad. Esta ponderación no le conduce a la indiferencia. Aunque flemático, entra fácilmente en actividad al menor choque. Y este choque lo recibe a cada instante, pues sus sentimientos, su ideal, se ven heridos por todos los fenómenos sociales. Es impresionable porque está afectado de proselitismo, de altruismo, de espíritu de rebeldía y del sentimiento de justicia.

Gracias a su curiosidad de conocer, el socialista-anarquista participa del tipo intelectual. Sin embargo, no estudia por el placer de estudiar, sino a fin de difundir su ideal. Esto es lo que más importa al anarquista. Su intelectualismo está fuertemente mitigado por su proselitismo.

Posee más facultades críticas que creadoras. Razona más que imagina. El análisis psicológico nos ha demostrado, efectivamente, la existencia de los caracteres: espíritu crítico, sentido de la lógica, en el alma anarquista. A pesar de esta subordinación, la imaginación no está anulada, puesto que hemos notado asimismo en la mentalidad anarquista las facultades: espíritu de innovación, filoneismo.

Hemos visto que el anarquista es un apasionado. Por este lado de su naturaleza psíquica, pertenece al tipo afectivo, valiéndonos de la terminología de Paulhan. Los afectivos, dice este psicólogo, sienten horror a una conducta racional, oponen voluntariamente los impulsos del sentimiento a la fría razón.

Por lo general, el socialista-anarquista, no tiene horror a la razón. Hasta pretende que solamente obra racionalmente. Su afectividad está, pues, atemperada por su reflexividad. Vive tanto con el corazón como con el cerebro; estas dos vidas, cardíaca y cerebral, son en él armónicas. Por su afectividad reacciona rápidamente, por su reflexividad su reacción está inhibida en su rápidez, al propio tiempo que descubre los medios de reaccionar.

El socialista-anarquista es, evidentemente, un orgulloso. Ama, en efecto, su Yo, tiene fuertes convicciones, cree poseer la verdad.

El orgullo conduce fatalmente a la ambición. El socialista-anarquista es un ambicioso, pero su ambición es muy particular, puesto que intervienen los factores psíquicos: amor a los demás, amor a la libertad. No quiere dominar, quiere convencer. Prefiere la influencia al dominio; su acentuado proselitismo es una prueba convincente.

En el anarquista el amor a la celebridad y a la gloria no se alía a la ambición y al orgullo, como frecuentemente sucede en los demás hombres. Esta alianza no existe, porque en la mentalidad anarquista se halla el espíritu de proselitismo. Lo que ambiciona por encima de todas las cosas es la difusión de sus ideas. Hemos observado ya, que el anarquista ama el anonimato (11). Guárdalo, no para huir de responsabilidades, no por el temor a una penalidad cualquiera, ya que hemos visto que gracias a su pasión propagandista afronta con indiferencia, a menudo con placer, las penas más enormes. Guárdalo, simplemente, porque le facilita propagar en mayor grado. Libre, podrá cumplir aún su misión proselítica. Además, por amor a la libertad, tiene empeño en guardarse de los individuos; no queriendo dueños, tampoco quiere ser dueño de nadie. Importa que la doctrina no esté simbolizada en las individualidades, es necesario que esté elaborada por anónimos. El amor a la libertad predomina sobre el amor al yo, el cual, lógicamente, debería impulsar al individuo a amar la gloria.

El socialista-anarquista, sin embargo, ama la gloria para sus ideas. Quisiera que sus doctrinas fuesen aprobadas y seguidas por todos. Goza cuando un acto, un pensamiento, un fenómeno cualquiera llama la atención pública sobre la idea que ha hecho suya. La gloria para la idea y no para su nombre.

Este estado de alma, bastante raro, solamente se encuentra en los apasionados por una idea, por ejemplo, en los primeros cristianos. A veces, cuando se escudriña al alma anarquista, se observa la presencia de un cierto amor propio, de un cierto orgullo de sí. Yace rodeado de una especie de capa generada por la intensidad del proselitismo, del altruismo, del amor a la libertad, que existen en las mentalidades anarquistas. El anonimato de los periódicos es más aparente que real. Los nombres de los escritores son conocidos, resultando una notoriedad, a veces una celebridad que cosquillea agradablemente al orgullo de sí existente en todos los hombres. Este personal orgullo está velado, pero existe. Después de la adopción de ciertas leyes especiales contra los anarquistas, se me contó esta frase de un individuo: ¿Qué os parece? -decía riendo irónicamente-. Han legislado para nosotros. ¡Hasta creo que es para mí solo!

Se percibe en el tono, mejor que en las palabras, el orgullo de sí que, en realidad, existe en todos los hombres, en mayor o menor grado de desarrollo. En la mentalidad socialista-anarquista está en estado ínfimo si se le compara con el orgullo por las ideas, con la ambición que sienten de influir intelectualmente sobre los hombres.

Si por cinismo se entiende la indiferencia al reproche o a la aprobación de los demás, el anarquista es un cínico. Desafía las ideas recibidas, se inquieta poquísimo de las conveniencias, afronta las leyes. Afirma su idea y confiesa su fe. He aquí la razón de su desprecio de las costumbres mundanas, de las reglas de toda clase. Esta especie de cinismo supone el orgullo del individuo y mejor aún la intensidad de los sentimientos, como ha observado Paulhan. Este ardor en la pasión no permite detener la expansión de sus sentimientos y de sus ideas, sean cuales fueren las consideraciones que se atraviesen. El anarquista es cínico porque posee el espíritu crítico, una viva sensibilidad y un ardor proselítico.

Como todos los iniciadores, revolucionarios e innovadores, el anarquista está afectado del amor a los principios abstractos.

En ciertos hombres, la pasión social desinteresada domina sobre las consideraciones personales y los intereses de los grupos sociales (12). Proudhon hubiera sacrificado a Francia si la civilización y el libre pensamiento lo hubiesen exigido (13).

Este sacrificio de la patria, de la familia, del individuo, por la idea, es la característica del alma anarquista. Todo anarquista es como Proudhon. En las conversaciones de taller o de salón, en las declaraciones ante los tribunales, en los artículos de los periódicos, en los estudios de las revistas, el anarquista nunca cesa de afirmar que por la Idea haría, si fuese necesario, indiferente o placentero, el sacrificio de su patria, de su familia, de su individuo. Y esta afirmación se ve comprobada por los hechos. Por su Idea, que ellos estiman ser la verdad, muchos han sufrido la cárcel, han abandonado el hogar natal -amándolo, no obstante,- han roto amigables y antiguas relaciones, se han divorciado de personas amadas, han rechazado buenas posiciones, honores, dinero... Como los cristianos de antaño, prefieren el íntimo placer de conocer y confesar la verdad, a las comodidades mundanas y a las riquezas. Naturalmente, según cada individuo, el sacrificio varía de intensidad. Todos, no obstante, afirman su fe. Por consiguiente, en beneficio de su idea, cada uno le ofrece en holocausto sus amistades, sus deseos ambiciosos y gloriosos para sí, sus amores del hogar natal, la misma patria.

Sin embargo, este deseo de martirio, efecto de su emotividad y de su pasión proselítica, está equilibrado por su reflexividad, efecto de su sentido de la lógica y de su espíritu crítico. Generalmente, el anarquista elabora largamente su pensamiento. Obra después de deliberar. Ha calculado las consecuencias de la emisión de su pensamiento, y no obra sino después de que ha juzgado que los resultados probables para la Idea son adecuados a las desventajas ciertas para su individuo. Su sacrificio es razonado, reflexionado.

La pasión social desinteresada -quiero decir desinteresada de móviles vulgarmente calificados de bajos (14)- predomina poderosamente en la mentalidad anarquista. Apasionado social, afectado por el amor a los principios abstractos -¿acaso no ama a la humanidad mejor que lo que ésta podría ser (lo que será) que por lo que es? (15)-, es así en virtud de su viva sensibilidad, de su espíritu de crítica, de su intenso proselitismo, de su sentimiento de justicia, de su sentido de lógica.

Si el socialista-anarquista desea ardientemente la mejora general de la sociedad, si aspira al bienestar para todos, si tiende con fuerza hacia un progreso infinito, no simboliza esta apetencia en un individuo como suelen hacer los cesaristas, los realistas, como hicieron los boulangistas en un determinado momento de nuestra historia. Su pasión social es pura en el sentido que no se alía a las pasiones parásitas, a veces intensificativas, a veces disminutivas de la pasión social.

El socialista-anarquista ni siquiera simboliza su amor al perfeccionamiento social en un Dios. Se le puede aplicar estas palabras del autor de Los caracteres, Paulhan: el amor a la perfección, el amor a la verdad, a lo bello y a lo bueno, a todo lo que para los creyentes constituye los atributos intelectuales y morales de Dios, subsiste, pero sin su atribución a una misma persona. Guardan su forma abstracta.

Y añade este filósofo, que lo que tienen un amor semejante por sus ideas abstractas, constituyen el tipo de los santos laicos o ateos.

Para poseer su ardiente amor a lo justo, a lo verdadero, a lo bello y a lo bueno -según sus concepciones-, el anarquista no tiene necesidad de símbolo, porque la sensibilidad y la reflexividad se equilibran en su encéfalo. Esta no necesidad de simbolizar su pasión la debe a la combinación de sus características psíquicas, espíritu de examen, amor a la libertad, sensibilidad, sentido de la lógica y curiosidad de saber.

Pocas cosas hay que más se aferren en nosotros, por nuestra culpa o por la de los demás, por nuestras tendencias instintivas al bien, a la verdad y a lo bello. Lo real se opone cruelmente a lo ideal, y, al oponérsele, nos lo hace comprender, lo impone, y, en cierto modo, lo crea. La reflexión surge y la tendencia consciente se forma, se desarrolla, vive de su vida propia y tiende a ser la regla y motor de la conducta. Y una vez que conocemos el alcance de la tendencia y la universalidad de su objeto, si lo consideramos como un principio general, como uno de los fundamentos del orden universal, una de las formas de la vida moral del mundo, poseemos, en suma, el amor a Dios sin la persona de Dios. En los soñadores o en los sensitivos puede nacer y desarrollarse perfectamente una especie de misticismo sin Dios. En el fondo, comprendida de este modo, la filosofía no diferirá esencialmente de la religión, las mismas palabras pueden ser conservadas, y nosotros tenemos toda la serie de estados de alma que van del misticismo católico a la adoración del protestante o del deísta, a la del panteísta para quien Dios es la substancia infinita en la que vivimos, y hasta a la emoción del ateo para quien dios se reduce a un conjunto de leyes morales, a un ideal no realizado y que no lo será jamás. Y la idea de Dios no varía mucho más del deísta al ateo que del católico al deísta, hasta entre los panteístas los hay que se inclinan de un lado o de otro. (16)

De este modo habla Paulhan y expresa una verdad. En el socialista-anarquista se verifica a menudo. La filosofía inclina a la religión, ha observado con razón Daniel Saurin. Panteísta o ateo, el anarquista tiene por su ideal una especie de culto. Su amor a lo que él concibe como una verdad es realmente religioso. El anarquista tiene una religión, pero es una religión sin rito; es puramente intelectual y su objeto es la concepción de la Verdad, de la Justicia, de la Belleza. Como el ardiente católico, como el calvinista feroz, como todos los sectarios de cualquier religión, el anarquista tiene la fe, una fe invencible en la realización futura, lejana o próxima, de un estado social nuevo en el que la humanidad gozará de una gran felicidad. Para el anarquista la Idea es Dios.

Su filosofía inclina a la religión, casi no se diferencia. Con razón Aureliano Scholl ha podido decir: La anarquía es una religión. Es así porque la mentalidad del anarquista encierra los factores: altruismo, amor a la libertad y proselitismo.

Indiferente a los detalles de la vida material, al dinero, al confort, al lujo, el socialista-anarquista concentra toda su actividad en un punto. Este punto es lo que concibe como la verdad y el bien. Su actividad es grande porque es ardiente y apasionado. Pertenece al tipo de los unificados con predominio de la pasión social.

Posee una personalidad robusta, puesto que ama y cultiva su yo. No es pálido reflejo de su ambiente, no es una insignificante muñeca.

Mientras la masa de los hombres refleja las opiniones de una minoría como los espejos reflejan las imágenes, el anarquista piensa por sí mismo. Absorbe ideas y fenómenos y se los asimila, nutre con ellos su intelecto, se crea una intelectualidad como se crea un cuerpo con alimentos.

En resumen, el socialista-anarquista tipo, por su mentalidad predeterminada, es un unificado, dueño de sí, reflexivo, contrariante. Tiene fijeza en sus ideas, amplitud en su carácter, pureza en sus tendencias, flexibilidad en su inteligencia. Es ardiente en sus empresas, audaz, enérgico, perseverante en su objetivo, inflexible en sus opiniones, de las que está orgulloso, muy impresionable, tan afectivo como intelectual, más crítico que creador, orgulloso y ambicioso de influir sobre los hombres. Su dominante es la pasión social. Su fin característico por excelencia es el proselitismo para poder conducir la humanidad a establecer lo que él concibe como el Ideal social.

Refiriéndonos al estado mental, debemos decir que se trata del tipo del carácter socialista-anarquista. Es un carácter ideal, medio, correspondiente a todos los adeptos tomados colectivamente, pero que no corresponde a ninguno en particular. Cada individuo socialista-anarquista participa de este tipo, es decir, que su carácter, por ciertas tendencias, entra dentro de las categorías de que hemos hablado. Pero estas tendencias, según los individuos, están en grados diversos de desarrollo, y de la acción de unas sobre otras, como también de la acción de las demás tendencias particulares al individuo, resultan deformaciones más o menos atenuadas, más o menos pronunciadas, tendencias específicas del carácter del socialista-anarquista.

La reflexión, el dominio sobre sí, están en unos atenuados por su ardor y su energía, en otros por su emotividad; en otros la reflexividad disminuye su fijeza, mientras que en otros la ambición de influir sobre los hombres y la pasión social se unen para casi atrofiar la flexibilidad de la inteligencia y la reflexibilidad, etc...

Se trata, pues, en definitiva, de un tipo ideal de carácter del cual participan todos los socialistas-anarquistas, pero que no es el retrato de ninguno en particular.

Psicología del Socialista Anarquista (parte 1)

Si haz entrado alguna vez en mi blog, quizá te hayas preguntado lo siguiente: ¿Cual demonios es mi problema? jaja, ¡No busques más! La respuesta más cercana a ello la encontrarás en el siguiente post (jeje). El siguiente texto es un análisis psicológico realizado a un grupo de personas en particular, a los anarquistas. Siendo uno de ellos, muchas de las descripciones ciertamente encajan conmigo. Aunque no es precisamente un texto para vanagloriar a los anarquistas, todo lo contrario, hay cosas que son ligeramente ofensivas ¬¬ (jeje), pero no por ello deja ser un buen análisis, ni menos aún sincero. No daré mis comentarios sobre el texto, sólo tenerlo guardado en mi blog para la posteridad =D. Este es el penúltimo capítulo del texto del mismo nombre, el cual puede verse completo por aquí.

CAPÍTULO X

Del estado mental específico de los socialistas-anarquistas

Ya lo sé, la verdad hace sufrir;
Ver, acaso sea morir,
Pero no importa, ojo mío, mira.
Guyau.

Hemos llegado al término de nuestro análisis psicológico. De las numerosas respuestas (1) que obtuvimos no se desprende ningún otro carácter. El anarquista posee, por lo tanto, una constitución mental que le es particular y que es un agregado de caracteres psíquicos. Como hemos visto por medio de la observación y racionalmente, estos caracteres son: Espíritu de rebeldía, Amor a la libertad, al Yo, a los demás, sensibilidad, sentimiento de justicia, curiosidad de conocer, sentido de la lógica y espíritu de proselitismo.

Cada uno de estos caracteres, aislado, no es de ningún modo específico del estado esencial de los socialistas-anarquistas. Cada uno de ellos se halla en las mentalidades de individuos que de ningún modo son socialistas-anarquistas. Por ejemplo: la tendencia a la rebeldía pertenece a todos los revolucionarios, y se puede ser revolucionario sin tener el ideal social de los Carpenter, Merlino, Bruno Wille, Grave, Mella, etc. Esta tendencia se encuentra en los socialistas autoritarios, en los imperialistas, en los realistas de Francia, en los liberales rusos, en los republicanos de España y en los radicales ingleses. La tendencia es progresiva en unos, regresiva en otros, pero esto importa poco al caso, bastando saber que la tendencia a la rebeldía existe en estos individuos.

El espíritu de examen y de crítica -derivados morfológicos de la tendencia a la rebeldía- se manifiesta asimismo en la mayor parte de los hombres que se consagran al culto de las ciencias, de la literatura y de las artes.

El espíritu de innovación -otro derivado morfológico- el filoneismo, existe en todos los cerebros de los socialistas autoritarios, de los inventores, de los descubridores de toda clase, de los artistas, de los literatos originales.

El amor a la libertad y al yo se encuentra en todos los artistas que, a menudo, son ardientes individualistas y que quieren la libertad para... ellos. El liberal se afirma amante de la libertad, pero sólo la quiere para él y para algunos pocos, no para todos. El rico, noble o burgués conservador, tiene su intenso amor a su yo. Sólo sueña con la satisfacción de sus apetitos, apetitos a veces vulgares, cuando no bajos, por usar de calificativos habituales y sin que esto acarree sobre dichos individuos un estigma cualquiera.

El altruismo existe en la mentalidad de los socialistas autoritarios y de los filántropos.

La curiosidad de conocer se halla en todos los hombres de ciencia. El espíritu de proselitismo está en la mentalidad de los católicos sinceros y convencidos, de los adeptos de las múltiples sectas de Inglaterra y de Escocia, de los socialistas-autoritarios.

Cada uno de estos caracteres psíquicos que hemos determinado por los métodos positivo y racional, pertenece a individuos que no son socialistas-anarquistas bajo ningún concepto. Pero el conjunto de estos caracteres mentales es constitutivo del estado esencial de los socialistas-anarquistas.

Para ser socialista-anarquista no basta titularse tal o gritar: ¡Viva la anarquía!

Este grito o el calificativo de anarquista que algunos se arrogan, son solamente el indicio de una rebeldía, de una protesta contra el estado social. El ladrón que los magistrados acaban de condenar, el miserable que la policía detiene brutalmente, también pueden vociferar: ¡viva la anarquía! Esto no significa de ningún modo que sean anarquistas, en realidad no lo son. Su grito -por el mero hecho de haber sido proferido- no permite clasificarles entre los socialistas-anarquistas.

Para ser socialista-anarquista es necesario ser adepto, en sus líneas generales, en sus principales puntos, de las teorías que han predicado los Eliseo Reclus, Kropotkin, Malatesta, Malato, Guyau, Parsons, Most, Spies, James, Merlino, Faure, R. Mella, etc. El que no tiene con estos teóricos un mismo ideal social y moral -abstracción hecha de los detalles- no puede en justicia llamarse anarquista.

Únicamente los adeptos de estas teorías son anarquistas y solamente éstos poseen el estado de alma que hemos determinado. En su mentalidad poseen todos estos caracteres psíquicos y su agregado constituye la mentalidad filosófica especial a estos adeptos, diferenciándolos de todos los demás sectarios de otras doctrinas.

Aquellos cuyo estado esencial más se acerca al específico de los socialistas-anarquistas, son los socialistas-autoritarios, estadistas o socialistas-demócratas; pero la mentalidad socialista-anarquista se diferencia de la suya porque el amor a la libertad forma parte integrante de ella, mientras que en los socialistas-autoritarios no se encuentra.

El estado psíquico de este modo determinado da el tipo del socialista-anarquista. Conviene repetir que este tipo mental es ideal, como lo son todos los tipos que nos dan los naturalistas. No corresponde exactamente a ningún socialista-anarquista en particular, pero corresponde exactamente a todos los socialistas-anarquistas en general.

Cada socialista-anarquista participa de este tipo ideal medio, es decir, que cada individuo que profesa las doctrinas de los Bakunin, Grave, etc., tiene las tendencias constitutivas de este tipo. Estas tendencias están en grados diferentes de desarrollo en cada anarquista. Según sean las demás tendencias psíquicas particulares de los individuos sufren deformaciones. Unas, casi se atrofian; otras se hipertrofian. Las influencias hereditarias, nacionales, profesionales, obran sobre estas tendencias atenuando unas y exacerbando otras. Siempre, no obstante, se encuentran en el socialista-anarquista todas las características mentales que hemos determinado. Las diferenciaciones que existen entre los individuos adeptos de esta doctrina, son puramente de grado, jamás de naturaleza.

Las cualidades mentales varían de intensidad según la nación, la profesión, el individuo. En unos predomina el altruismo, en otros, el individualismo. Algunos son, sobre todo, libertarios, mientras que otros son principalmente rebeldes. Cada carácter influye sobre los vecinos y los deforma más o menos.

La pasión -fruto de la sensibilidad- obra sobre el altruismo y la trueca en odio en algunos individuos.

Por esto, E. D. H. 25, poeta y profesor, sólo habla de odio: Esto no me inspiró aún el odio... al fin he llegado a odiar a todos los obreros del crimen... me faltaba el compañerismo que mantiene latente el odio... he sufrido, pero con el consuelo de que me vengaré y vengaré a mis hermanos... sólo existe actualmente en mí una sed de cólera y de venganza contra todos los que nos oprimen.... Por esto, A. Nicolet escribe que él es un anarquista cuyo corazón rebosa odio... Por esto también T. D. M. 28, nos dice: soy anarquista, no sé si por odio de todas las miserias que sufrimos o por... Mi corazón se rebelaba de indignación y de odio... escribe Carlos Hansenne.

De este modo la pasión viva ha deformado el altruismo. Hay anarquistas violentos, rencorosos por altruismo. Este altruismo, velado por la pasión, arrastra a algunos a emplear la bomba o el puñal. La violencia, han escrito Spies, Parsons, y escriben todos los días los socialistas-anarquistas de Gran-Bretaña (2), no significa la anarquía-socialista, pero hay adeptos de esta doctrina que, de temperamento más o menos violento, más o menos apasionado, se ven impulsados por altruismo a emplear la violencia, a odiar.

Libertarios, algunos quieren imponer su ideal; quieren hacer feliz a la masa a su pesar. Quieren convertirla a pesar de ella. El altruismo y el espíritu de proselitismo se han desarrollado en detrimento del amor a la libertad y del sentido de la lógica. Son análogos a los terroristas de 1792, que por amor a la humanidad mataban a los hombres; y a los católicos, que perseguían a los herejes por amor a estos últimos.

En otros el amor a la libertad es tan exagerado, que el sentido de la lógica está atenuado, y el altruismo, el espíritu de proselitismo y el individualismo están deformados.

Por esto, hace algunos años, un joven anarquista, deseoso de propagar, pidió a ciertos compañeros más viejos en el movimiento, un consejo sobre la forma de propaganda que se debía emplear. Uno, Z, ensalzóle la propaganda teórica de las ideas; y, una mujer apasionada por temperamento, le aconsejó la propaganda ruidosa, y en caso de necesidad, la violencia si los patronos no transigían. Muy indeciso el joven anarquista recurrió a un tercero, V, que le respondió con la carta siguiente:

Cada uno de nosotros tiene su carácter, sus instintos naturales, su temperamento, y por consiguiente, la conducta de todos los días debe variar en los individuos.
Mientras esta conducta sea siempre razonada y sincera, y esté inspirada por la comprensión de la libertad personal y de la solidaridad entre compañeros, nada hay que objetar.
Una vez más, Haz lo que quieras.
Así que no tengo consejos que darte. Que cada uno haga lo que le parezca bien.
Z tiene razón, Y tiene razón; esto depende de los caracteres.
...Nada de órdenes. ¡Que cada uno sea su propio consejero!

Y sin embargo, V es un escritor que escribe artículos, libros y folletos para divulgar sus concepciones de Justicia, Belleza, Bondad y Verdad; da consejos a todos sus lectores, ya que les invita -y lo desea ardientemente- a adoptar sus concepciones. No percibe su ilogismo provocado por la hipertrofia de su amor a la libertad. Su interés por la individualidad de su interlocutor -altruismo exacerbado- es tal, que altera su propia individualidad. Para ser enteramente lógico, individualista y propagandista, V debía, después de haber anotado las observaciones de la precedente carta, añadir su opinión, con demostraciones, sobre la forma de propaganda que mejor juzgara adecuada. De obrar así hubiera sido tan libertario y altruista como fue, pero hubiera sido asimismo más lógico, más individualista. El amor a la libertad, exagerándose en él, le disminuyó el sentido de la lógica y deformó las otras características mentales.

Hay, pues, entre los socialistas-anarquistas, diferencias individuales debidas al diferente desarrollo -bajo mil y una influencias del ambiente- de las diversas cualidades mentales cuyo agregado es específico de estos adeptos.

Hay asimismo diferencias entre los grupos por naciones de estos anarquistas. Como hemos notado, el individualismo se observa en grado menor en los ingleses, escoceses y españoles. No obstante, casi todos estos últimos quieren ser nombrados, no quieren conservar el anonimato, por pasión proselítica. Ingleses, escoceses y españoles hablan de religión, porque en estos países el espíritu religioso es vivaz, mientras que los franceses, belgas y suizos no la mientan siquiera.

Pregunté que me indicaran la nacionalidad y todos respondieron, pero para acentuar su internacionalismo muchos escribieron nacido en... o de nacimiento en... Los españoles, en su mayor parte, expresan en forma grandilocuente su negación de la patria. En sus respuestas se destacan estas frases:

Nacido en una parte del planeta terrestre que se llama España... mi patria es muy grande y no tiene otras fronteras que las de la misma naturaleza.
Aunque nací en España, mi nacionalidad es el mundo.
Siendo cosmopolita, no tan sólo no tengo patria, sino que las odio todas y especialmente la en que nací...
Español, aunque no tengo patria...
Nacionalidad: el universo...
Nacido en esta parte del mundo que se llama España.
Nacionalidad: el mundo entero.
Nacido en un punto que se llama Valencia.
Mi nacionalidad es el universo sin fronteras...

Esta amplitud del sentimiento de humanidad pertenece -y es un hecho muy digno de tenerse en cuenta- por lo general, a individuos poco cultivados, obreros manuales o simples peones, que escriben -no poseyendo ninguna instrucción- en un lenguaje nada clásico, tanto bajo el punto de vista de la ortografía como del estilo.

Al propio tiempo que el socialismo-anarquista es una doctrina filosófica, es también un partido político, y partido de vanguardia. A todos los análogos partidos, en todos tiempos y lugares, se juntan al lado de los adeptos conscientes, equilibrados y numerosos, algunos individuos desequilibrados, seres anormalmente desarrollados. Esta anormalidad se manifiesta diversamente, según los individuos, por medio de actos criminales, por la locura o por la imbecilidad.

Criminales y locos se juntan a este partido, apodándose anarquistas, del mismo modo que en los comienzos del cristianismo todos los criminales, los prostituidos de los dos sexos y los alienados se juntaron a la nueva secta.

Dos o tres de éstos que nos respondieron demuestran un real desiquilibrio mental. Uno de ellos, alemán, es anarquista porque es un hombre con un cerebro; su profesión es confesor de la verdad con la pluma y la boca. Como nacionalidad, es miembro de la sociedad de todas las criaturas en el mundo, la vía lactea inclusive. Otro, un francés; me dice que es anarquista porque ha nacido con dos ojos y dos orejas... Algunos -dos o tres- quintaesencian las razones de su anarquismo de tal modo, que es literalmente incomprensible. Son palabras alineadas, sin sentido en su yuxtaposición.

En estos seres de desarrollo cerebral imperfecto, la moral de un Guyau o de un Kropotkin, expuesta en los periódicos de propaganda, les produjo un mayor desiquilibrio y puede provocar en ellos actos idiotas o criminales. Su cerebro no estaba dispuesto para comprender la grandeza real de esta moral, y se desmoralizaron. Esta acción nociva sobre ciertos seres no puede negarse; se la puede comprobar estudiando los fastos judiciales de los individuos que se titulan anarquistas y que reclaman como tales ciertos propagandistas en los periódicos del partido. Por amor a la humanidad, algunos de estos desiquilibrados se ven empujados al odio contra los burgueses y sus obras.

Un socialista-anarquista de indiscutible valor intelectual, me contaba un día que algunos socialistas-anarquistas, o que ellos se creían tales, le dijeron: Ya que vas a la biblioteca, rompe los libros, así ocasionarás daño a los burgueses. No pudo hacerles comprender la inepcia de sus palabras. Otro, rebelde por la influencia -nefasta según él- del Estado, deseaba el momento de la Revolución social para destruir las iglesias de piedra o de madera. ¡Poco le importaba la destrucción de las obras maestras del espíritu humano! Estaba convencido que la destrucción de las iglesias-monumentos sería la destrucción de las religiones espirituales, tan malas en opinión suya. (3).

En suma, estos desequilibrados forman una minoría pequeñísima dentro de la gran masa de socialistas-anarquistas esparcidos por el mundo. Son, además, mucho menos anarquistas de lo que creen y desean ellos mismos. Por lo general, son simples rebeldes con vagos deseos de altruismo añadido a una atrofia más o menos completa del sentido de la lógica. Son seres cuyo desarrollo cerebral se ha detenido, pobres alienados en grados diversos, en los cuales ha subsistido la tendencia altruista que les hace desear una era de felicidad para todos. Algunos de estos pobres seres se figuran de buena fe poder anticipar la hora del bienestar, de la justicia y de la libertad para todos, robando a los burgueses o destruyendo cosas a estos pertececientes.

Correspondía a nuestra imparcialidad, en este estudio psicológico, hablar de estos desequilibrados que se creen fuertemente anarquistas cuando, en realidad, apenas lo son. Pero un estudio del estado psíquico de los adeptos de las doctrinas socialistas anarquistas no podía estar basado sobre semejantes individuos, porque en el conjunto de los adeptos constituyen solamente excepciones y aun poco numerosas.

El que justamente se llama socialista-anarquista, tiene por mentalidad específica un agregado de caracteres que no se encontrarían en la mentalidad de estos pobres desequilibrados. Estos caracteres, que hemos descubierto en el curso de este análisis, aun en el tipo cerebral específico del socialista-anarquista, están en grados diversos de desarrollo.

Parece, a juzgar por nuestra información, que de un modo general las características más desarrolladas son: el espíritu de rebeldía, el amor a los demás y el espíritu de proselitismo. Son cualidades mentales que se encuentran, agregadas, en todos los socialistas. En la mayor parte de los anarquistas han alcanzado un eminente grado de desarrollo. Después siguen el amor a la libertad, cuya característica, en el género socialista, es específica de la especie libertaria o anarquista. La curiosidad de conocer, el amor al yo, y el sentimiento de justicia, están en grado menor de crecimiento.

En resumen, existe -nuestra información sobre los hombres y las doctrinas lo ha probado- un tipo mental que diferencia al socialista-anarquista de las demás sectas socialistas, que lo diferencia de los demás hombres. Todos los individuos adeptos de los Malatesta, Reclus, Malato, etc., participan de este tipo constituido por un agregado de caracteres psíquicos, que son: espíritu de rebeldía, amor al yo, altruismo, amor a la libertad, sentimiento de justicia, sentido de la lógica, curiosidad de conocer, espíritu de proselitismo.

Según las diferencias individuales, debidas a los ambientes hereditarios, sociales, nacionales, profesionales y climatéricos, cada socialista-anarquista es siempre más o menos rebelde, más o menos libertario, más o menos individualista, más o menos altruista, está más o menos afectado por el sentimiento de justicia, es más o menos curioso, más o menos lógico y deseoso de serlo, más o menos propagandista.

24 de octubre de 2009

Este será el último

Esto es mi dulce intento de "poesía barata", así que agradecería que se leyera como si le recitaras a tu novia(o) o como si contaras el dinero de tu salario nuevo (¡Con emoción! jaja)

Ya lo veo, tengo un problema
¡Tengo ganas de ser poeta!
en una vida que no respeta
mis ganas de vivir con ella

Te di mi alma
Te di mi luz
recibí la espada
y cargué la cruz

No creo en Dios, ni la perfección
creo en el amor, y la desilusión
el mundo mi creación y destrucción
y en mi ilusión, eras mi razón

La distancia no me detuvo
no hay milla que detenga
ni dios que me contenga
solo tú, quien me detuvo

Yo por ti olvidé el mundo
pero un recuerdo inmundo
me lanzó al inframundo
¡Debo vivir en otro mundo!

¿Cómo puede haber tanto llanto..
por un tigre de papel?
Pero logré entender cuanto
importa ese papel

Bella signorina, este será el último
ya no aguanto ese orgullo
ni haces frente al mío
¡Ganaron al fin los dos mundos!

Envuelves con mentiras tu felicidad
"Soy el camino, la vida y la verdad"
no se diferencia a tu realidad
no es amor a la individualidad

Pecar es amar con pasión
pasión es sentir devoción
devoción es sentir como vos
llamadme el gran pecador

17 de octubre de 2009

Hoy es el Diwali: Fiesta de Luces

Me ha resultado muy interesante, y quiero compartirlo con el resto =D. Texto extraído de la Wikipedia. http://es.wikipedia.org/wiki/Diwali, mientras que las imagenes fueron tomadas de diversas webs.

El Diwali (también Divali, Deepavali o Deepawali) es una fiesta religiosa conocida también como el «festival de las luces», que celebran miembros de varias religiones en India, como el hinduismo, el budismo, el sijismo y el jainismo.

Durante el Diwali, celebrado una vez al año, la gente estrena nuevas ropas, comparte dulces y hace explotar petardos y fuegos artificiales. Es la entrada del nuevo año hindú, y una de las noches más significativas y alegres del año.

La divinidad que preside esta festividad es Lakshmí, consorte del dios Vishnú. Ella es quien otorga la prosperidad y la riqueza, por eso es especialmente importante para la casta de los comerciantes (vaisyas). También el dios Ganesha es especialmente venerado ese día. En el Este del país se venera particularmente a la diosa Kali.

Es una de las festividades religiosas más entrañable porque permite hermanar a todas las personas de una manera muy especial, y por eso también es celebrada por musulmanes, cristianos y sijs. Estos últimos celebran la liberación de su sexto gurú, Hargonbind, y se homenajean a los diez gurús espirituales del sijismo.

La fiesta tiene lugar en el decimoquinto día de la quincena oscura del mes de kārttika (21 de octubre al 18 de noviembre), y puede durar cuatro o cinco días. Conmemora la muerte del demonio Narakasura a manos de Krishná y la liberación de dieciséis mil doncellas que éste tenía prisioneras. Celebra también el regreso a la ciudad de Ayodhyā del príncipe Rāma tras su victoria sobre Rāvaṇa, rey de los demonios. Según la leyenda, los habitantes de la ciudad llenaron las murallas y los tejados con lámparas para que Rāma pudiera encontrar fácilmente el camino. De ahí la tradición de encender multitud de luces durante la noche empezó.

Las casas se limpian de forma especial y se adornan con diversos motivos y lámparas de aceite o velas que se encienden al atardecer. Es usual celebrar una comida compuesta de sabrosos platos y dulces, hacer regalos a las personas cercanas y familiares, los fuegos artificiales y los juegos. Es el momento para renovar los libros de cuentas, hacer limpieza general, reemplazar algunos enseres del hogar y pintarlo y decorarlo para el año entrante. Es tradición que la diosa favorecerá de forma especial a quienes se reconcilien con sus enemigos.

Se aconseja instalar un altar en un lugar preferente de las casas donde este presente una imagen de Lakshmí a la que se le ofrecerán flores, incienso y monedas mientras se repite el mantra:

oṃ Śrī Mahā-Lakṣmīyai namah
¡Om! A la Señora Gran-Fortuna le doy reverencias.

Al anochecer se abren todas las ventanas y puertas de las casas y en cada una de ellas se realiza un ofrecimiento de luz con una lámpara de aceite o una vela, repitiendo el mismo mantra, para que Lakshmí entre para el resto del año. También se lanzan barcos de papel o lamparillas encendidas a los ríos sagrados, cuanto más lejos vayan, mayor será la felicidad en el año venidero y se elaboran unos diseños llamados manorā, que son unos dibujos hechos en las paredes y que se adornan durante el festival. A la salida del sol es de ritual lavarse la cabeza, lo que tiene el mismo mérito que bañarse en el sagrado río Gangā (el Ganges).

El simbolismo de la fiesta consiste en la necesidad del hombre de avanzar hacia la luz de la Verdad desde la ignorancia y la infelicidad, es decir, obtener la victoria del dharma (la religión) sobre adharma (irreligión).

15 de octubre de 2009

Blog Action Day: Sin pelos en la lengua verde

Este tema está tan trillado que ya resulta muy difícil escribir sobre ello. Hoy es el Blog Action Day, día en que muchos bloggeros alrededor del mundo se dedican a escribir sobre un solo tema, y el tema de este año es el Cambio Climático. Se ha escrito mucho sobre sus posibles causas: la acción humana o un hecho natural, cuyas consecuencias nadie niega; y sobre sus múltiples, y algunas inútiles soluciones que se dan sobre ello.

¿Cual es mi punto de vista sobre el tema? Hey, no te apures que ya voy a ello ¬¬ (jeje). El cambio climático se discute desde hace varios años. Recuerdo que estaba muy pequeño cuando oí por primera vez sobre el tema, lo cual fue hace como un par de años (sip, soy muy joven... deberías de preguntarte que demonios has estado haciendo con tu vida) ... (jaja, ok, no soy tan joven, pero sigo lo suficientemente joven como para darte una buena regañina). Y hasta el día de hoy, el tema es más popular que nunca. Pero (nunca falta un pero), es increíble como todavía existen personas que no están conscientes sobre el tema. Y cómo no sólo ocurre con el alcance económico, sino también con el alcance al conocimiento, las clases más bajas son las más ignorantes sobre el tema, lo cual no excluye que algún ricachón no sea un ignorante (de hecho, lo son jeje). Pero hay que reconocer, que los esfuerzos por sensibilizar sobre el tema, los cuales varían de país en país, han aumentado considerablemente. Para ser exactos, el tema está en boga.

De aquí nace mi crítica a la economía verde, que gira alrededor del cambio climático: esta se ha hecho una moda, un negocio, y a veces, hasta una especie de doctrina religiosa.

No solo hay industrias que pretender desconocer o ignorar el tema climático, sino otras que abrazan la idea, y la convierten en un negocio. Así es como ocurre, por ejemplo, con los autos híbridos, que ueden usar tanto gasolina como hidrógeno (el elemento más abundante del universo). El gran "pero", es que estos no son autos baratos, y no son accesibles para cualquier persona, y ni siquiera se pueden producir o mantener en todos los países de la actualidad. El efecto climático no va a cambiar si sólo unas pocas personas tienen el acceso a la tecnología verde, y el dueño de un auto híbrido sólo va a sentirse mejor consigo mismo, porque al menos no es él quien está dañando el planeta (Nos gusta complacernos en consuelos sencillos). De la misma manera ocurre con los demás productos verdes. También es cierto, en un futuro la tecnología podría abaratarse, y por lo tanto, más accesible para todos, sin embargo, esta visión sólo se puede lograr a largo plazo (20 años o más, tan sólo para que se empiece), y el problema, según los científicos, no puede esperar tanto.

La parte curiosa del tema climático, no es solamente que dudamos muy poco sobre sus implicaciones y aceptamos todo lo que nos digan los científicos, sino que también puede llegarse a discriminar a aquellos que difieran sobre la teoría del cambio climático. El universo es la creación de visiones antagónicas (yo soy muy dialéctico jiji), y es normal que alguien difiera sobre un tema cualquiera. Pero hay una teoría rechazada por muchos, donde se opina que el efecto invernadero es un proceso natural del planeta, y que las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por los humanos durante todo un año, no son ni un ápice de lo que expulsa una explosión volcánica (Véase aquí). Eso suena muy razonable (quizás más razonable, diría yo) y bien pudiera ser cierto que no somos los seres humanos, los causantes (o quizás los únicos causantes) del cambio climático. Tenemos que estar abiertos a todas las posibilidades. ¿Por qué entonces aceptamos la culpa tan fácilmente? Porque además de que nos hace sentir poderosos el hecho de ser capaces de destruir el mundo sin querer queriendo, también nos gusta martirizarnos. Nuestra cultura, nos guste o no, tiene tendencias cristianas (judeo-cristianas-musulmanas). Y así como Cristo se sacrificó por las penas ajenas, tenemos en la mente de que debemos hacer lo mismo. En palabras sencillas, quien se sacrifica más, quien sufre más, quien paga más penas, es el mejor. Lo cual es tonto y falso, e irónicamente cierto para nuestro pensar.

Según los científicos, ya estamos en un punto de no retorno, y el cambio climático es inevitable. ¿Que hacemos? ¿Nos morimos? Te vas a morir de igual manera, ¿Que importa un día más, o un día menos? =P jeje. Quizás no todo es irreparable, todo esto nos ha hecho ver que el mundo actual es ecológicamente insostenible, y no habrá nada para las generaciones futuras de seguir así (Se dice que hacen falta 3 planetas tierras para sostener el modo de vida que se lleva actualmente). La propuesta que todavía se maneja es lograr mucho cambiando poco, como si tan sólo desconectar el cargador del teléfono celular fuera a ser el más alto impacto. Para esto es necesario recordar a Einstein cuando decía: "Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo". El cambio no es tan sólo económico (para las empresas), sino también político (sobre cómo nos organizamos), social (sobre como nos relacionamos), y sobretodo, personal (sobre como yo me comporto).

12 de octubre de 2009

No raza

Esto es mi dulce intento de "poesía barata", así que agradecería que se leyera como si le recitaras a tu novia(o) o como si contaras el dinero de tu salario nuevo (¡Con emoción! jaja)

Cuando la tierra de la espada viene a buscar,
Tierra de cazadores ha de encontrar
un genovés se hizo vociferar
A la reina de Castilla supo cautivar

Cuatro viajes y después colonizar
Una península sumida en la guerra
a sus hombres llevaron a la conquista
y llevaron la guerra con su obrar

De los Grandes Lagos a la tierra del fuego,
Católicos romanos y sus contrarios,
Llevaron su Dios que trae amor y fuego
a espada llegó la fe de los delirios

La América se partió en pedazos,
La Abya Yala que se formó del tiempo,
dividir por color era el pasatiempo
lo que la naturaleza formó de sus brazos

Grita lo que quieras por tus colores,
No existen, no existen,
Alaba lo que quieras tus fronteras,
No existen, no existen.

Tú, que encuentras bendición en la ignorancia
y vergüenza en la realidad,
escondes tu vida entre mentiras
¿Cuando te amarás de verdad?

Somos uno sólo y somos muchos
¡Que ni Dios mismo se atreva a separarnos!
Porque la vida nos ha hecho vivir juntos
Somos muchos y cada quien es uno

No me confunde vivir en dos mundos,
No hay dolor que no pueda aguantar
mi mente más clara, no habrá de dudar
No razas, no fronteras, solo seamos justos.

Así cantaba León Felipe:
Poetas, nunca cantemos
la vida de un mismo pueblo,
ni la flor de un solo huerto.
Que sean todos los pueblos
y todos los huertos nuestros.


PD: Abro un gran paréntesis, para dar mis felicitaciones a Argelia, de Tampico, México, quien el día de hoy se hace un año más viejita... Ya pronto la veremos sentada en una mecedora tejiendo y lanzandole piropos a los chinitos más jóvenes (jajaja). Un beso grande para ella, que pases un buen día.

8 de octubre de 2009

Granjeros Malvados

- Seh, seh, yo sé que tu defiendes los derechos campesinos -esgrime Richard a su interlocutor-, pero no por el mero hecho de que sean campesinos significa que sean ni mucho menos "buenos".
- No puedo entender como dices eso -replica Dalia-, al hombre que desde tiempos antiguos se vio obligado a trabajar la tierra, a entregar el fruto de su trabajo a un señor feudal, y ahora verse explotado y alienado del producto de su trabajo. ¿Que otra persona de la sociedad sería tan importante como el campesino que nos provee de alimento?
- El problema que tiene la izquierda, creer que por el hecho de ser un oprimido, esto implicaría de alguna manera "bondad".
- A ver, a ver, ¿Entonces explícame a que te refieres?
- Pues recientemente leí en un libro, que quizás todos los problemas que existen hoy en día, jamás hubiesen ocurrido de nunca haberse originado la agricultura.
- Aja- asiente Dalia con una mezcla de renuencia a aceptar pero con curiosidad por saber.
- Bien, dime, ¿Qué fue antes de la agricultura?
- Pues el ser humano era cazador-recolector. Siempre andaba en búsqueda de animales, peces, frutas, etc., por lo tanto, su vida era nómada.
- Pues este es el punto del libro, la vida del ser humano, hasta ese momento, estaba acorde con la naturaleza. No sólo no existían los grandes problemas ecológicos que hay hoy en día, sino que al no existir un sentimiento como tal, de la propiedad de la tierra, dentro de la tribu, quizás los conflictos tendían a ser pocos. Quizás no sea así en la relación de una tribu con otra, pero de igual modo los conflictos no alcanzaban los niveles bélicos actuales. El problema más grande, y la más posible causa de conflicto, era la escasez de alimentos.
- ¿Entonces me quieres decir que la agricultura es la raíz de todos los problemas? ¿Es lo que intentas decir?
- Pues ya sabes que una vez que el ser humano descubre la agricultura, se hizo sedentario...
- Muy bien, estoy de acuerdo- interrumpe rápidamente Dalia.
-... Y esta es la creadora de muchas cosas hasta el día de hoy. Un muy buen ejemplo, la religión. El hombre antiguo era, ciertamente, supersticioso y crédulo. Sin embargo, no tenía religión. La religión es un conjunto de costumbres, prácticas y creencias sobre algo. Y eso no existía como tal para el momento. Las cosechas permitían tener excedentes, los cuales se podían guardar para el futuro o comerciar con ellas. En fin, esto permitía a algunas personas tener un cierto ocio, lo cual abría paso a la observación: del clima, la naturaleza y las estrellas. Algunos de estos observadores aprendieron a predecir las estaciones y las condiciones climáticas, y por lo tanto, las mejores épocas para cosechar. Las personas ignorantes sobre el tema, empezaron a percibir esta capacidad de predecir como algo divino y sobrenatural, y se erigieron alrededor de esas figuras "místicas", la cualidad de dioses, elegidos divinos o autoridades. He ahí una teoría que daría origen a los reyes, y de ahí al Estado moderno que hoy conocemos.
- Muy bien, suena lógico.
- El sentido de autoridad, necesariamente acompaña al sentido de "propiedad de la tierra". Un rey ejerce su autoridad sobre una población en un territorio determinado, ¿No es así?
- Sí, he hecho, es equivalente a la definición del Estado moderno: "Conjunto de instituciones que ejercen autoridad sobre una población en un territorio determinado".
- Cierto, pero el rey siempre va a preferir aumentar su área de influencia y aumentar su territorio, y por ende su poder y autoridad. Sin embargo, ello significa entrar en conflicto con otro rey, que no sólo también quiere aumentar su poder, sino que no quiere perder el que ya posee. He aquí, el inicio de las guerras: "Conflictos armados entre Estados".
- De nuevo, esa siendo una razón por la que actualmente existen guerras: el conflicto árabe-israelí, el conflicto en Cachemira entre indios y paquistaníes, la reciente guerra entre Rusia y Georgia, etcétera, etcétera.
- También la agricultura abrió paso a los diferentes sistemas económicos que han existido.
- Pues esto ya me lo había imaginado: dio paso a la mano de obra golpeada, la esclavitud; este evolucionó al feudalismo y finalmente al capitalismo.
- Exacto... Y hablar de capitalismo es eventualmente hablar de ecología. Y ya es una perogrullada afirmar que nuestro estilo de vida moderno, es más de lo que nuestro planeta puede soportar, y algunos vislumbran que podría ser una causa de nuestra propia perdición.
- Ok, ok, entiendo todo eso, lo que todavía no entiendo es... ¿Que se propone? ¿Acabar con la agricultura?
- Sip, esa misma sería la propuesta -responde Ricardo riéndose un poco.
Dalia se mantiene en silencio durante unos instantes:
- ¿Entonces la propuesta es volver a la antigua vida del cazador-recolector?
- Así es. El cazador-recolector estaba en armonía con su medio ambiente, y casi no existían los problemas que podemos ver hoy día. A menos que conozcas de alguna huelga de cavernícolas exigiendo sus pagos del seguro social...
- Jeje, muy bien, entiendo a lo que te refieres, pero volver a cazar animales sería un modo de vida insostenible para toda la población.
- Eso lo entiendo, simplemente, no se puede esperar alimentar a más de 6500 millones de habitantes que hay en el planeta, escondiéndose detrás de un arbusto y saltarle a un venado cuando menos se lo espera...
- ¿Y si sabes eso por qué defiendes tanto esa idea?- reclama Dalia con indignación.
- Jeje, no me malinterpretes, solo estoy dando a conocer una idea, pero ello no implica que la apruebe.
- Yo creo que te gusta molestar- resalta Dalia todavía con indignación pero con algo de humor.
- Eso no lo puedo negar, jeje. Sin embargo, sí. Aunque en cierta manera estoy de acuerdo con todas las hipótesis, e incluso con la solución, ya no tenemos más remedio que tratar de solucionarlo con los pocos medios a nuestra disposición.
- Eso es cierto.
- Pero una de las propuestas me parece que debemos tomarla muy en cuenta: debemos reducir la población.
- ¿Ah? ¿Y cómo se haría eso?... ¿Matando gente? ¿Campos de concentración?
- No, ¿Por qué se piensa en cosas tan drásticas cuando se habla de reducir la población? jeje. Me parece algo gracioso, sinceramente.
- Jeje, supongo que hablas de control de natalidad, ¿No?.
- Por supuesto, no hay que ser tan drásticos. Tenemos que estar conscientes de que vivimos en un mundo super-poblado, que a duras penas soporta nuestra existencia, y sobretodo aún, que cualquier cosa que hagamos, bien sea la agricultura u otra cosa, puede, muy literalmente, cambiar el mundo en que vivimos.
- Con esto no podría estar más de acuerdo.

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A todo aquel que posea un blog, le invito a participar el próximo 15 de Octubre en el Blog Action Day, día en que muchos bloggers alrededor del mundo escribirán sobre un mismo tema. El tema de este año: el cambio climático. Podrás escribir lo que quieras, y si no fuera así, de todos modos yo escribiré lo que quiera jeje. Sólo hace falta inscribir el blog en la página web, y escribir sobre ello ese mismo día. Y suele ser un día que mueve a la blogosfera. Me verán con algo ese día jeje

7 de octubre de 2009

AVAAZ: ¿No hay sanciones para la masacre?

Estimados amigos y amigas,

La semana pasada, más de 150 civiles fueron asesinados cuando fuerzas de seguridad abrieron fuego contra una protesta pacífica por la democracia en Guinea Conakry, en el oeste de África. Las mujeres fueron violadas y atacadas con bayonetas si intentaban huir: un mensaje aterrador dirigido a un pueblo que está reclamando la elección de un gobierno civil democrático por primera vez.

A pesar de la condena de la comunidad internacional a la violencia y el llamamiento a que el régimen permita elecciones, la junta se aferra al poder, mientras envía preocupantes señales de que el ejército está actuando por su cuenta. La tensa situación amenaza convertirse en una espiral violenta entre facciones rivales o desencadenar un contragolpe militar, lo cual podría tener como consecuencia la propagación de la violencia y la desestabilización de toda la región.

Necesitamos actuar ya. La comunidad internacional debe enviar un claro mensaje: a no ser que el régimen presente la dimisión y permita una transición democrática y pacífica, tendrá que enfrentarse a sanciones selectivas. La Unión Africana y la Unión Europea están considerando revocar visados de entrada e imponer sanciones bancarias a la cúpula gobernante, amante de los viajes y las compras. Esta podría ser la mejor oportunidad de tener un impacto inmediato sin dañar al pueblo de Guinea, quienes necesitan nuestra ayuda desesperadamente. Entregaremos la petición a líderes europeos y africanos durante reuniones fijadas en el mes de Octubre: haz clic en el enlace siguiente para firmar la petición y reenvía este email.

http://www.avaaz.org/es/guinea_stop_the_crackdown

El líder militar de Guinea, Capitán Moussa Dadis Camara, alcanzó el poder a través de un golpe militar el pasado año. Entonces aceptó dar un paso al costado y permitir elecciones democráticas el año que viene, pero luego de meses de tensión ha retirado su promesa. El pueblo de Guinea ha sufrido 50 años de dictaduras brutales y corruptas. Decenas de miles de civiles que participaron en las marchas de la semana pasada clamaban por el fin de la dictadura y se manifestaban en contra de su candidatura en las elecciones.

La violencia contra la población fue brutal. Un testimonio recogido por la organización Human Rights Watch narra: "Vi a los Boinas Rojas (una unidad de elite dentro de la junta) atrapar a algunas mujeres que estaban intentando huir, arrancarles las ropas e introducir sus manos en sus partes íntimas. Otros golpeaban a las mujeres, también en sus genitales.... las mujeres gritaban".

Una acción firme es necesaria no sólo para dejar en claro que rechazamos la represión violenta de la gente que, en cualquier parte del mundo, se manifieste por un gobierno transparente y democrático. Del mismo modo, lo que suceda en Guinea afectará a una serie de jóvenes democracias en África, donde candidatos a dictadores están siguiendo de cerca la reacción de la comunidad internacional. Ha llevado muchos años construir una frágil paz en países vecinos como Sierra Leona y Liberia. Si Guinea explota, ellos también podrían estar en riesgo.

También hace falta una comisión internacional que investigue los actos de violencia y que el ejército se vuelva a sus barracas. Pero pasada una semana de la masacre, los líderes opositores continúan detenidos y el Capitán Camara elude su responsabilidad por los acontecimientos violentos, culpando a la oposición y prohibiendo toda reunión pública, que ve como "subversiva". Envía así un claro mensaje de que no está dispuesto a dar marchar atrás tan fácilmente ni a doblegarse ante la comunidad internacional.

La Comunidad Económica de los Estados de África Occidental ha nombrado un negociador para Guinea. Pero cualquier negociación debe ser respaldada por una fuerte presión internacional. De otro modo, el régimen podría perpetuarse, apoyado en las riquezas minerales del páis y en su poderoso ejército. Una política de sanciones selectivas por parte de la UE y la UA, que afecten a los líderes militares personalmente, puede ser crucial, no sólo para evitar más derramamientos de sangre, sino para poner los pilares de la transición democrática.

http://www.avaaz.org/ea/guinea_stop_the_crackdown

El pueblo de Guinea necesita desesperadamente del apoyo internacional. Permanezcamos a su lado, enviemos un mensaje claro a la dictadura militar de Guinea y a aquellas fuerzas en África que buscan gobernar con la ley del terror: es hora de que los regímenes represivos militares lleguen a su fin. Firma la petición y envíala a amigos y familiares:

http://www.avaaz.org/es/guinea_stop_the_crackdown

Con esperanza,

Alice, Luis, Benjamin, Ricken, Graziela, Paula, Pascal, Iain y todo el equipo de Avaaz.

Más información:

  • "Dictador de Guinea prohibe protestas", La Jornada:
    http://www.jornada.unam.mx/2009/10/01/index.php?section=mundo&article=024n4mun

  • "Guinea: al menos 157 muertos por la represión", Clarín:
    http://www.clarin.com/diario/2009/09/30/elmundo/i-02008882.htm

  • "Dos días de luto por la muerte de 160 personas en represión en Guinea Conakry", European Pressphoto Agency:
    http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5jKZEZDGoQZZpy26qVhWuZsrM1tsg

  • Testigos de la masacre y las violaciones. Human Rights Watch:
    http://www.hrw.org/en/news/2009/09/29/guinea-detener-ataques-violentos-contra-los-manifestantes

  • "África impondrá sanciones contra el líder golpista de Guinea", EFE:
    http://www.adn.es/internacional/20090918/NWS-2843-Guinea-Africa-sanciones-impondra-golpista.html
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