La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

21 de diciembre de 2008

María sin Censura

Se avecina la fiesta de origen pagano y convertida al cristianismo que una buena parte de los mortales hacen llamar "Navidad". ¿La natividad de quien?... Pues de quien más, de Jesús "El Egoísta" Cristo. Pero esa no es la historia que yo les quiero contar, les quiero echar el cuento de un personaje que, bíblicamente hablando, es muy importante, y esa es María, madre de Jesús de Nazareth. Personaje del que no se sabe mucho, pues la biblia no es un libro mundialmente reconocido por su inmensidad de detalles y fuentes confiables. Siendo así que mi historia es tan poco fiable como la biblia misma. ¡Pero no le hace daño un poco de ficción a la mente! =D

María, parte de la familia real del Rey David, nació en Nazareth, y educada en la ciudad de Jerusalén. Sus padres fueron Joaquín y Ana. Joaquín era de Galilea, mientras que Ana era de Belén.

Cómo todo buen cuento bíblico que se respete, Ana y Joaquín tenían problemas para concebir hijos.

Cómo niño "tonto" excluido del grupo, Joaquín era rechazado de los clubes masculinos que pudieran tener los judíos en aquella época (no lo dejaban jugar pelota, no le contaban los buenos chistes del grupo, se sentaba sólo al final de la sinagoga en el almuerzo, entre otras cosas), simplemente por el hecho de su aparente infertilidad.

Y al igual que Superman que aparece en el momento más crítico, un ángel se le aparece a Joaquín, diciéndole uno de los clichés bíblicos más originales, "No temas Joaquín, Dios ha escuchado tus plegarias y un hijo te concederá..." (o algo parecido, pasó hace tanto tiempo que ya no me acuerdo... jeje). Aunque primeramente el ángel hace todo un despliegue de sus conocimientos de la historia del "oh divino" (que sí Abraham hizo esto, que si Moisés hizo lo otro, que si Salomón quiso partir un niño a la mitad, y todo eso...). También, el ángel le dice que tendrá una hija, a la cual llamará "María". A esta niña debía encerrarla en el templo ("encerrar" no fue la palabra usada, pero es la palabra correcta), para adoctrinarla mediante los buenos principios y costumbres judías de la época, y alejarla de todos los males y peligros de la época, como la violencia y los penes de los demás hombres. El ángel le dice que esta niña traerá virgen a nuestro oh glorioso Señor Jesucristo. El ángel no sigue con la discusión y se despide: "Bon voyage!".

A pesar de todo, el ángel no se va muy lejos, pues ahora se le aparece a Ana, y le dice exactamente lo mismo que le dijo a Joaquín, sobretodo le dice que la niña debía ser presentada al templo ya terminado su periodo de lactancia (o 3 años), para recibir la formación o la educación apropiada para una niña de su talante. Y cómo no es de extrañar, cuando María cumple sus 3 años, es presentada al templo, siendo así alejada de todos los malvados penes del mundo.

Al cumplir los 14 años de edad, todas las niñas del templo, ahora convertidas en mujeres vírgenes, les tocaba la hora de regresar a sus hogares y casarse para empezar a tener hijos, como era la costumbre. (Para los posibles malpensados que estén leyendo esto: el promedio de vida de aquella época no superaba los 40 años. Quien tenía 20 años de vida ya se encontraba en plena crisis de la mediana edad, comprando camellos y vacas como forma de superar su vejez... En fin, 14 o 15 años no solo era (y es) una edad biológicamente apta para tener hijos, sino que también lo era culturalmente).

A pesar de esta costumbre, nuestra querida María se negó a casarse, afirmando que ella "solo estaba para Dios" y su bendita encomienda(!), alejando así nuevamente la posibilidad de un pene feliz. Este hecho causó gran conmoción. Siendo así que el gran líder máximo del templo, que no es el presidente Chávez, sino el sacerdote principal, convocó a una reunión de notables para las próximas fiestas, con el fin buscar una solución al asunto de la pequeña María.

La reunión se hace. Aquí se pretende "consultar a Dios" para buscar una respuesta. Consultar a Dios es como una especie de eufemismo para no decir "consultar a un oráculo". Apenas sale el oráculo, este afirma que debe buscarse a quien despose y guarde a la virgen, tal y como dice la profecía de Isaías: "Y saldrá una vara del tronco de Isaías, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el espíritu del Señor, espíritu de inteligencia y de sabiduría, espíritu de fortaleza y de consejo, espíritu de conocimiento y de temor del Altísimo" (Isaías 11:1-2). Así, el sacerdote ordena que todo hombre de la casa y familia de David, aptos para casarse y que, obviamente, no estén ya casados (es decir, viudos), trajesen cada quien su vara al altar. La vara de aquel que lograse florecer y se posase una paloma, era quien debía desposar a María. Es decir, era como una especie de concurso predestinado, algo así como la leyenda del Rey Arturo y la Excalibur.

Tal como el personaje despistado de la película, uno de los hombres viejos, llamado José, olvidó traer su vara (¡No me preguntes cómo se le pudo olvidar algo tan importante!), ante lo cual, nuevamente, los sacerdotes no supieron que hacer, por lo cual vuelven a consultar al oráculo. Este inmediatamente les responde que debía ser designado como esposo de la virgen, aquel que no llevase su vara... (¡Es exactamente como piensas! ¡El oráculo solo dijo lo anterior para ver cuantos idiotas de verdad traían una vara al altar!...) Siendo así que fue José, el carpintero, quien se llevó el premio (¡Se lo gaaaanó, se lo gaaaaanóóóó!!). En ese caso, como una manera de asegurarse de que no haya sido trampa, José trae una vara al templo (ahora si se acordó!!!), de la cual surgen unas bellas flores y el descanso de una paloma en su lomo. ¡Casualidades de la vida!

Ya no había mucho que hacer y... ¡BAM! Se casan más rápido que en aquellos casos de embarazo adolescente en nuestros días. Pero antes de irse a vivir juntos, los recién casados se separaron momentáneamente. José se dirigió a Bethlehem (Belén), su tierra natal, para hacer los arreglos a su nuevo hogar; mientras que María se va a Galilea, a llevarle todos los chismes al resto de la familia.

Mientras estaba en Galilea, un ángel aparece nuevamente en la historia, pero esta vez ante María, él cual le cuenta la historia que ya todos conocemos del querido niño Jesús. María no se impresiona mucho con la presencia del ángel, después de todo, ya estaba preparada para eso, además de ser algo que le corre por las venas. Sin embargo, sí le impresiona el mensaje que le lleva el ángel, pues, ¿Cómo iba a llevar en su vientre al "Salvador", el hijo de Dios, si ella jamás había estado con hombre alguno?... A lo que el ángel responde: "¡Mija, no te preocupes por eso! Estamos hablando de Dios... Si Dios quiere TV por cable gratis... Dios tendrá TV por cable gratis. Eso déjaselo a él...".

Ya habían pasado casi 4 meses desde el encuentro entre María y el ángel, y ya se le notaba la bella aura que cargan las embarazadas a la joven María, además de la obvia barriguita. Este hecho genera sospechas en José, pues al parecer, "él no había agarrado un trozo de ese pastel", por lo tanto, piensa en la posibilidad de anular todo ese endemoniado matrimonio!!!... Pero antes de ello, cómo Dios salido de una máquina (Deus ex machina), un ángel se le aparece a José para resolver y explicar la situación a José, quien de buena manera se enorgullece de ser partícipe en aquello que estaba sucediendo.

Llegado el noveno mes y antes del famoso nacimiento, la recién casada pareja se va a Belén, donde concurre la historia que ya todos conocemos: la historia de un Dios que deja preñada a una jovencita, convence a un tipo para que la cuide a ella y al niño, mientras ÉL está allá arriba disfrutando de las bondades del cielo... ¡Así es cómo se porta un verdadero Dios!

FUENTE:
  • DE SANTOS OTERO, Aurelio. "Los Evangelios Apócrifos". Pgs. 139-145. Disponible aquí.
  • Protoevangelio de Santiago. Disponible aquí.
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