La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

11 de agosto de 2008

Jesús "El Egoísta" Cristo

Después de leer a diversos autores y sus pensamientos sobre religión, y de tener tantas discusiones sobre lo que sería la interpretación de la biblia, he realizado una mezcla entre esos diversos autores con un poquito de lo mío, para concluir más específicamente en una interpretación de las enseñanzas de Jesucristo. Y para darle un toque "dramático" (jejeje), está escrito de manera parecida a la biblia.

Y además, esta me parece una buena manera de demostrar que una simple interpretación puede derrumbar a otra. Razón por la cual a muy pocos religiosos le gustan las interpretaciones ajenas. (Sí, lo hice para fastidiar... jajaja). Pero sobretodo, que cualquiera puede colocar una interpretación bíblica a favor de una cierta forma de pensamiento. Dígase el socialismo, el liberalismo, el autoritarismo, etc. Yo inclino mi interpretación hacia el individualismo anarquista.

Jesús "El Egoísta" Cristo

Cristo ha sido el mayor, y tal vez, el primer individualista en base a aquel registro de desgracias y fortunas que los hombres hacen llamar historia. Pero como mismo lo ha probado la historia, los hombres no saben sino malinterpretarlo todo. Cual esquizofrénico, ven enemigos donde solo hay vacío, y ven como amigos a quien les va a desollar. Muy gracioso, considerando que aquellos que son nuestros asesinos se disfrazan de "pastores". Pero no siendo aún peor, estos ciegos realmente se creen guías y poseedores de la verdad del Señor. Todo empieza como una gracia: un ciego guiando a un ciego. Pero la gracia se acaba cuando te enteras de que hasta ahora esa ha sido la verdad. ¿Que mierda es la verdad? La verdad no se la puede encontrar, solo se la puede buscar. ¡Homínidos que gobiernan al planeta!: no coloquen nunca su confianza en aquellos que dicen conocer la verdad, sino solo en aquellos que buscan la verdad. Pues solo de aquellas personas que todavía buscan, se acerca al verdadero reino de los cielos, que solo yace en el corazón de los hombres. Pero este reino es delicado y frágil, debe ser nutrido y cuidado de todo daño externo. ¡Dejad que los hombres se acerquen a ellos mismos, pues ellos son el reino de los cielos!

A Cristo se le confunde con un altruista, que le decía al joven rico que se despojara de sus riquezas en beneficio del pobre. ¡Oh, bien sabe el señor que esto no es nada más eso! Eso es todo lo que ve el ojo del vulgo, pero si los abriere un poco más, notaría que las palabras de Cristo no son a favor del pobre, sino del joven rico, cuya vida de opulencia y excesos estaban acabando su corta existencia.

Es aquel enorme amor que poseía Cristo: no solo amor al bondadoso, al justo o al correcto, sino también al odioso, al injusto y al imperfecto; y siempre, el amor a la persona, al individuo. Por eso Jesús es individualista, por su amor del "1" para con las sumas de los "1", el reino de los cielos. Jesús no os sacrificó por nosotros para que creáis en él, no lo hizo para que lo idolatréis, no lo hizo para que lloréis por él, no lo hizo ni para que le deis las gracias; lo hizo de manera individualista, lo hizo porque quiso, porque era lo que quería, y no porque debía u obligado para ello. ¡Así que dejaros ya los golpes de pecho y de recordar su muerte, y usad tus manos para labrar y sembrar la vida!

¡Cuantos no han exaltado el amor de Cristo como algo desinteresado: Oh, que equivocados están aquellos! ¿Por qué el mundo parece olvidar que el amor es el sentimiento más egoísta de todos? El amor es, sin lugar a dudas, el más individualista de todos los sentimientos, pues, ¿De donde cree que nace el amor sino es dentro del individuo mismo? El amor es un sentimiento que se emana de adentro y hacia donde alcance el universo, y no es transferible de uno a otro, sino que tiene que crecer dentro de cada uno de nosotros. Y en ocasiones, puede que el amor no sea correspondido, por eso el amor es egoísta: nadie nunca dijo que era algo recíproco. Tristezas puede traer el amor, ¿Pero quien podría negarlo: no es acaso el que más ama sin ser amado el que más amor ha demostrado?. Sólo es aquel que lucha, aquel que es capaz incluso de enfrentarse a Dios de ser necesario, el único que sabe lo que es el verdadero amor. Dios estaría orgulloso de saber que un ser de poca fuerza, pero lleno de espíritu, es capaz de desafiar su infinita omnipotencia, tan solo en el nombre del amor. Si Dios tuviere que morir y ser olvidado para el bien del mundo, sin dudarlo un segundo moriría de nuevo. Desinteresado nunca ha sido el amor de Cristo, el desinterés es hueco, vacío, apatía, mientras que el corazón de Cristo siempre estuvo lleno de aquel interés egoísta llamado "amor". El amor es su interés. Su interés es la evolución del hombre: de hombre a Rey, de Rey a Dios, y de Dios a todo y a nada.

Cristo no vino a ustedes para convertiros en un vil sirviente, sino para convertiros en Reyes y hermanos en el reino de los cielos. Si tenemos fe en nosotros mismos -nos decía Cristo-, somos capaces de mover estrellas, de hacer milagros jamás vistos ni en la imaginación del más utópico, y esa la verdadera fe. No hay que pedir por el poder de Dios, porque ya se encuentra en nuestras manos. Se te ha dado todo lo necesario desde el momento en que nacisteis, no hay nada porque pedir ni recordar, el poder de la creación y la destrucción está en la yema de tus dedos y en el infinito de tu imaginación.

¿Para qué usaba Jesús las parábolas sino era para inculcar el razonamiento y el pensamiento del hombre? Buscaba el desarrollo individual de cada persona, como un ser capaz de deducir, razonar y sentir por sí mismo, aún cuando se encuentre a millares de kilómetros de algún sacrosanto símbolo. Y eso ocurre porque la sabiduría no cae del cielo, ni se lee de los libros, sino que crece dentro del individuo, dentro de lo que siente, lo que ve y lo que experimenta. Pues por eso hablaba así Jesús, para que con tu propio esfuerzo, veas como se hace al hijo del hombre, el hijo de Dios.

Si preguntaros a un hombre común: ¿Cual es la antítesis, o lo contrario al amor?. "Ese es el odio", te responderá. De nuevo hay que traer luz a la mente, pues esa oscuridad es creadora de demonios y maldad: El odio, al igual que el amor, es un sentimiento activo, que nace y se expresa dentro de nuestro yo, dentro del individuo. Y "odio" solo significa que algo es lo suficientemente importante para ser digno de nuestro desprecio, lo que hace que el odio sea no más que el mismo amor en sentido negativo. Todo somos capaces de odiar con la misma intensidad con la que amamos. Siendo que negar el odio sería también negar el amor. Por eso, el verdadero antónimo de amor es la indiferencia, la apatía, aquella incapacidad de sentir, ver o imaginar lo que ocurre al mundo o incluso a nosotros mismos. Tal como lo hicieron aquel sacerdote y el levita ante aquel que fue robado y ultrajado, hombres vacíos y carentes de individualismo, pero llenos de los demás: de sus poesías baratas y vinos caros, que no nutren ni la mente ni el cuerpo, el reino de los cielos. Por eso os digo: no importa si aman u odian, pero "sientan". Sientan todo lo que consideran bueno como suyo, y luchen por él como si se los acabaran de quitar; y sientan todo lo malo como si te sucediera a ti y odien todo lo que ello provoque con la misma intensidad con la que aman. El contrario de amor no es odio, sino la "nada".

No escuchéis de aquellos que se atreven a dividir el amor: de colocarles nombres, tiempos, reglas y formas. El que se atreva a esto, está jugando con la esencia de Dios, porque Dios también es amor, y hacer amor es hacer a Dios, y el que lo obstaculiza y ponga en dudas, pone en dudas y obstaculiza a Dios. Hagan caso de su corazón y mente, que Dios no los ha dado de ornamento, y dejen de vivir por viejos papiros, y empiecen a vivir por amor. Recuerden que Cristo desafió la ley de Dios y perdonó a la adultera de ser apedreada, y con ello no abolió el castigo, sino que derogó la ley, el viejo papiro. Ello significa que cada uno de nosotros debemos pensar en Dios antes de actuar, pues si algo Cristo nos enseñó con eso, es que todos debemos trazar la arena y preguntar: ¿Por que? ¡Quien tenga la moral de decir lo que es moral, que legisle la primera norma!

"Cristo no vino al mundo a decirles: «Vivid para los demás»" -Decía Oscar Wilde- "Sino que no existe ninguna diferencia entre la vida de los demás y la nuestra". ¿Como podría funcionar el aforismo "ama a tu prójimo como a ti mismo", si la persona se humilla y menosprecia a sí misma? Solo el que es capaz de amarse a si mismo, será capaz de amar a los demás. ¡Renieguen de aquellos que quieren que vivas de rodillas, pues Dios no hizo monigotes receptores de mansalvas; Dios os hizo a todos reyes, con la cabeza bien en alto, llena de orgullo, alegría y esperanza. Enorgullécete tanto de tus pecados como de tus virtudes, y jamás te arrepientas, pues caer en el pecado y sus desgracias, son las que harán que la próxima vez no os repitáis. Nosotros no somos más que el resultado de nuestros errores y aciertos; y debemos decidir si aprender y enmendar o desconocer y olvidar. La respuesta que escojas te hará el sabio o el bufón del pueblo, y no habrá pastor que te mantenga en el camino. Enorgullécete de tu viejo pecado y enorgullécete de tu nueva virtud.

¡Teman como al fuego todo lo que el hombre quita y Dios ha dado por derecho! Sofismas y argucias introducirá el hombre en tu mente, para te alejes de ti mismo, el verdadero reino de los cielos. Que nada humano ni celestial se atreva a amenazar al individuo, que sería amenazar al cielo mismo. ¡Recordad que queremos la evolución del hombre! Y así como le llega el momento a todo pichón para dejar el nido, el hombre deberá de igual manera extender sus alas y volar fuera del nido. Ningún hijo podrá depender toda la vida de su padre, esa es ley de vida; por lo que todo hombre no podrá depender toda la vida de Dios. ¡Haceros libres, haceros independientes es lo que quiere todo padre! Pero para cumplir con esto deberéis negarlo todo, todo lo que aprendisteis a lo largo de tu vida, deberás negar a Dios. Por eso, este hombre evolucionado, que una vez fue creyente, será el más ateo de todos. ¡Sólo así el hombre podrá levantar las alas y dejar el nido!

Cierro estas palabras con una recapitulación: el amor surge del corazón, jamás ames por obligación, no creas en ese falso amor. De todos los egoísmos, deberás ser capaz de ver, por ti y solo por ti, cual es ese egoísmo que representa puro amor. Muy fácil de ver en el cariño de la loba con sus cach0rros. No hay amor que venga por recompensa o por temor. El que ama porque cree que le espera una recompensa o un castigo, sólo para entrar al cielo o escapar del infierno, no le corresponderá ninguno: su alma sera desvanecida, olvidada e indiferente, como si jamás hubiese existido. Por eso, quien piense en el cielo y en el infierno no lo encontrará, porque nunca habrán existido para él. Olviden las falsas creaciones de recompensa y castigo, y amen con su corazón, no por obligación.

Que el individualismo se anide en vuestros corazones,
Amén.

Texto inspirado por los pensamientos de Oscar Wilde (De profundis), Friedrich Nietzsche (Así habló Zaratustra), el anarcocristianismo, y mis queridos (aunque tal vez algunos no me quieran mucho) foristas de Discovery Channel.
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