La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

18 de enero de 2009

Los Modales y mi Libertad de ser Grosero

Hace unos meses atrás, cuando llegaba a la planta baja de mi edificio y llegué al ascensor que va hacia mi apartamento, de ahí sale una señora que me da los "buenos días", y a la cual le respondo:
- ¡Buenos días!- con ese aura de alegría que siempre cargo a pesar de que acaba de regresar de mi hora diaria de tráfico caraqueño... =)
Pero al parecer ella no escuchó mis "buenos días", y me responde con cierta hostilidad:
- Buenos días!!!...
La señora da unos pasos más y vuelve a repetir con más hostilidad hacia mi: "Buenos días!!!!!!"... Pero no cansada con ello, la señora sigue gritando a lo largo del camino: "Buenos días, buenos días", y con más hostilidad que antes.
Y todo ello es dado, porque ella no me escuchó dándole los "Buenos días" a ella y me exigía implícitamente que le diera los "buenos días", a pesar de que sí lo hice.

Yo, a pesar de todo el escándalo que la señora montó, no tenía ni la más mínima intención de volverle a dar los benditos "buenos días". Pues ella no solo, e irónicamente, me trató de una manera grosera, sino porque ella tampoco tenía ningún derecho de obligarme o exigirme que le dé los putos "buenos días". No sé si ella prefiere que la traten de manera educada pero falsa e hipócrita, a que la traten con educación y con sinceridad (cosa que no iba a hacer).

Y esto es algo que ocurre en muchos otros lados, como en el trabajo, en la escuela o la universidad, o hasta en el transporte público.

Es muy normal ver, al menos en mi ciudad (Caracas), como en el transporte público se les exige, e incluso hasta rayar en la ofensa, a un hombre o "x" personaje a ceder su puesto a otra persona, por parte de los demás usuarios. Mi hermano me contaba una historia parecida a esta, donde alguien preguntaba, "¿Acaso no hay un caballero que le ceda el puesto a la señora?", ante lo cual uno de los hombres responde: "Si hay caballeros, lo que no hay es puestos libres...".

En cualquier otro blog ustedes verán comentarios dirigidos a la falta de educación o de buenos modales o consideración hacia los otros, pero como ese es un tema muy cliché, exageradamente tratado por todo el mundo, y encima de eso este blog no es de un ser humano normal... Yo defenderé el punto de vista que nadie defiende: el del grosero =) (¡Así se hace justicia!).

¿Que hay de mi libertad de ser grosero? ¿Por qué una persona debe pasar por el rechazo social simplemente por no cumplir con las convenciones sociales?... La única diferencia que existe entre las exigencias que me demandó mi vieja vecina y las leyes islámicas (Sharias), es que la señora no me iba a lanzar una piedra o cortarme la mano... y especialmente, porque no había ninguna piedra u objeto afilado cerca (¡Gracias a Alá!)

¿Que ocurre si yo simplemente no quiero ser educado? Por la razón que sea, eso es lo de menos, ¿Por qué tengo que ser obligado bajo la amenaza del rechazo social? ¿Son acaso más importantes los "buenos modales" a mi libertad de actuar de la manera que yo desee?

Existe la cultura mundial de que es "bueno" obligar o forzar a los demás a hacer o actuar de una manera que se pueda considerar como buena, aún cuando no se quiera admitir. Y así es exactamente como intentó mi querida vecina actuar conmigo. Ella considera como bueno el uso de unos supuestos "buenos modales" y, por lo tanto, se siente con el derecho de exigir a los demás el uso de los mismos.

Pero este tipo de cultura es un peligro para nosotros mismos, pues esta crea y autoriza el autoritarismo y el recorte de nuestras libertades. ¿No acaso un dictador se siente con el mismo derecho de imponerse por encima de los demás como lo hizo mi señora vecina?... Esos dos ejemplos forman parte de la misma cultura pero en dos dimensiones distintas.

Los "buenos modales" son una forma de agradar y de facilitar la socialización o la interacción entre las personas. Y deben enseñarse con este fin, más no como una especie de ley inquebrantable de la vida. Por más maquiavélico que pueda sonar, los buenos modales están para cumplir un objetivo, que es el de "agradar a los demás", pero si yo careciese de ese objetivo, no veo mucho de que sirve... Y si han de exigir a alguien sus buenos modales, consideren al menos la preferencia entre alguien que es grosero pero sincero, y entre alguien que solamente es educado por una conveniencia hipócrita...

El presidente Bush, saliente del gobierno, se despide cordialmente de ustedes:
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