La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

31 de enero de 2009

El Aborto y la Sacralidad de la Vida

¡Es la hora, es la hora! ¡Es la hora de discutir, un tema tan inevitable, del que ya no puedo escapar!... Iay Iay Iay ehhh... Oh oh oh (Lo anterior te hubiese resultado gracioso si alguna vez viste el Show de Xuxa, y lo coloco porque en este tema no me divertiré tanto como en los otros)

Pero como algunas cosas me resultan más fácil demostrarlas mediante el diálogo, y aún cuando, paradójicamente, no me gusta mucho el cristianismo, si me gusta el estilo de parábolas que utilizaba Jesús el Nazareno. Por tanto, mis ideas se presentarán como historias:


José Gallegos es uno de esos profesores "poco convencionales". Es un hombre capaz de mostrarte la belleza que puede existir en la maldad, y el más grave terror en la bondad. Un genio para algunos, un maldito desgraciado para otros.

Llegó al salón de clases como todos los días: en silencio y analizando los rostros de sus queridos estudiantes. Cuyos rostros normalmente demostraban cierto temor al verlo.
-Hoy mientras venía para acá -dice Gallegos- vi uno de estos escándalos de los religiosos en una clínica. Protestaban por los diversos abortos que se han llevado a cabo en dicha institución... ¿Alguno de ustedes lo vio? ¿Que piensan ustedes de eso?

Hubo un corto silencio hasta que alguien consiguió el valor de responderle.
- Yo, particularmente, no soy alguien religioso- "Me alegro" interrumpió rapidamente el profesor-, sin embargo, estoy en contra del aborto. Lo considero un asesinato, un homicidio en primer grado, pues estamos hablando del derecho a la vida de un ser vivo.- Responde con pasión su querido estudiante.
- ¡Realmente espero que no comas huevos fritos ni te cortes el cabello! Porque los huevos y el cabello son también en parte organismos vivos...-Responde Gallegos con su acostumbrada ironía.
- Pero no es lo mismo matar a un animal que matar a un ser humano...- Le replican con enojo.
- Los nazis pensaban que matar a un judío era igual que matar a un animal. ¿Que le hace a usted creer que un animal tiene menos derechos que usted? ¿Acaso no le ve un parecido a los nazis?
- Pues... No lo sé- Dice el estudiante después de pensar un rato.
- ¡El caballero no lo sabe! -exclama con decepción Gallegos-. Probemos con algo que todos ustedes deben saber: ¿Por qué matar es malo?

La pregunta fue muy extraña e impactante para toda la clase. Muchos quedaron con la duda en la cabeza.

Una joven interrumpe: - Porque todos tenemos el mismo derecho de vivir...
- Prácticamente no me respondes mucho. ¿Por qué "Todos tienen el mismo derecho de vivir"?... Quiero que me den una razón completamente lógica y racional del ¿Por qué se considera que matar es malo?- Nadie sabe como responderle exactamente a eso -¿Nadie sabe?- Vuelve a preguntar el profesor.

El profesor toma un fuerte suspiro, y se acerca y toma gentilmente por la mano a otra joven estudiante y la lleva al centro de la clase. A pesar de ser muy antipático, Gallegos era un verdadero caballero. Lo que combinado con su inteligencia encantaba a muchas chicas.
- Me disculpa, pero ¿Me puede decir su nombre?
- Me llamo Belén... -le responde la joven.
- ¡Oh Belén! Que significa en hebreo la "Casa del Pan" y en donde nació Jesús y su madre... Muy bien, Belén, dígame usted, ¿Le gustaría que yo o cualquier otra persona la matara, aquí mismo y ahora mismo?
- ¿¡AAHHH!? Por supuesto que no me gustaría ¬¬
- Eso es absolutamente normal, no pasa por la idea de los seres vivos el gusto de morir, a excepción de unos cuantos suicidas... ¿Nos entendemos hasta ahora?
- Sí, nos entendemos -muchos asienten.
- ¿Que podríamos hacer tu y yo, deseosos de que nadie nos mate, para que no ocurra tan infortunado escenario?
- Supongo que podríamos llegar a un acuerdo...
- Muy bien, un acuerdo donde se fijen ciertas reglas. Y dentro de estas reglas estaría la obvia regla de "no matarnos" entre nosotros. ¿Le parece a usted bien?
- Si
- Así fue como posiblemente ocurrió a través del tiempo. El instinto egoísta y de auto-conservación nos indujo a crear ciertas reglas entre nosotros. Pero estas reglas, para poder ser justificadas de alguna manera, se acudió a las religiones. Con la cual se llegó a considerar una idea contractual como algo sagrado, como la idea del "no matar".
- ¡Pero mis queridos amigos! -Continúa hablando el profesor- ¡La vida NO es sagrada! ¡Nada es sagrado! ¡Lo sagrado no existe! Si algo he de considerar "sagrado" eso sería la libertad, pero ni eso es sagrado, pues a todos les parece razonable la idea de perder un poco de libertad a cambio de unos pocos caramelos. La idea de "no matar" es un producto de nuestro propio egoísmo y no de nuestro altruismo. Tal y como nuestra amiga Belén nos ayudó a concluir. Con esto no les digo que salgan a "matar" o les justifico de alguna manera el asesinato, no, les doy clara y sencillamente la REALIDAD de la naturaleza. Les digo las cosas tal y como son, y no como les gustaría que fuera. Matar no es ni bueno ni malo, es simplemente "matar". Los nazis, en parte, tenían la razón: los seres humanos somos animales, y matar a cualquier humano es como matar a cualquier animal... Y les recomiendo que evolucionen para hacer fotosíntesis, pues hasta las plantas son seres vivos y los vegetarianos son igual de "asesinos"...

De aquí saltamos al tema del aborto -Gallegos prosigue con su discurso-, pero limitémoslo solamente al aborto que no se produce en casos de violación o en implicaciones de salud o la vida de la madre, que esos casos, que aunque no menos importantes, no son de nuestro interés.

Les debo admitir a todos ustedes, que yo tengo una enorme preferencia para no llegar a algo tan extremo como considero que el aborto lo es. Que no se parece a estallar una espinilla. Pero para evitar ello no considero necesario, a la vez que denuncio, el uso de la violencia y las amenazas de las leyes del hombre o del infierno divino. Para ello solo considero necesario el uso del diálogo y el convencimiento. El resto es decisión de la mujer, y su decisión es "sagrada". Considero como mucho más importante que el dilema de "Matar o no matar", el de llevar soluciones a aquellos problemas que llevan a una mujer a siquiera pensar en el aborto: el coste de la vida, el cuidado familiar, la pobreza, su propia irresponsabilidad, o lo que sea. Pues, en mi opinión personal, dudo mucho que una mujer disfrute practicándose el aborto o que quede con una sonrisa de "¿Y cuando lo puedo volver a hacer?", aunque no pongo en duda que no sientan un alivio al peso que cargan encima al terminar todo.

En definitiva -desea concluir Gallegos-, las leyes y el infierno no hacen sino empeorar una decisión que en sí misma ya es muy difícil, y que también ya es un castigo suficiente en sí. Yo sí voto por la libertad de la mujer para elegir, y que nadie, ni mucho menos por la violencia o la amenaza, la obligue a hacer algo que no desee. Si no deseas que aborte, al menos ten la decencia de dialogar con ella y tratar de convencerla de lo contrario con argumentos estrictamente lógicos a su situación. También debo recordar que las parejas "secuaces" también tienen derecho de palabra en tan controvertida situación, sin embargo, no tienen derecho de voto a menos que la madre se los otorgue.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...