La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

26 de julio de 2008

La Odisea: El Viaje Familiar

Aunque las historias que suelo escribir son inventadas, salidas de mi enorme y sexy cabezota, esta vez voy a narrar la historia de un viaje familiar que tuve el año pasado (2007). Por supuesto, narrando solo las partes relevantes (o de las que me acuerdo, jeje), omitiendo las partes inútiles o las demasiado "gráficas" para un ser humano en completa salud (supongo que no querrás que cuente lo que hice en el baño después de comer... ¿No?... Me lo imaginaba... Jaja, aunque tal vez lo haga sólo para joder!!). ¿Cual es la idea de este post, contar las estupideces que pasan en mi vida?... Eso es solo un bono (jaja), la idea es demostrar como la naturaleza humana, o quizás solamente mi naturaleza, va más allá de lo estúpido... es simplemente "rara".

Así va la historia. Todo comenzó cuando una amiga de mi mamá, a mediados de Mayo, la invitó a pasar las vacaciones en la península de Paraguaná (Punto Fijo, Venezuela), a la casa de una de sus conocidas que también la había invitado a ella.

Pero, para que no se me pierdan, les pongo un mapa a aquellas personas que no vivan en Venezuela o que no sepan en donde están parados:

¿No es ahora más bonito?

Mmmm... ya se me olvidó... ¿Por donde iba?... ¡Ah, sí! Mi mamá había sido invitada varias veces, y las varias veces rechazó la invitación. ¿Por qué? Porque cómo mi mamá y muchos otros venezolanos decimos siempre: "No tengo plata". En mi cuanto a mí y a mi hermano, tampoco no nos gustaba mucho la idea de ir para Punto Fijo, pues, "hace un calor del demonio", y yo detesto el calor (Ya he decidido que prefiero morir congelado a morir de calor...). Así, nuestro destino vacacional sería el mismo de siempre, Río Chico, Miranda (como a 2 horas y al este de Caracas), pero al que ya también estaba cansado de pasar siempre mis vacaciones por allá. Además, allí también hace calor (estúpido calor...).

Finalmente, el sentimiento de todos nosotros era mutuo sobre ambos lugares, por eso se realizó una votación universal, directa y no secreta sobre el destino vacacional. El resultado fue... ¡Nos vamos para Punto Fijo!

Partimos a mediados de Agosto, y debemos admitir que teníamos muy pocos conocimientos sobre nuestra ruta, tan sólo una leve idea de lo que nos habían comentado otras personas: la carretera era nuestro guía. Y así empieza nuestra primera perdida: después de pasar la ciudad de Maracay y antes de llegar a la ciudad de Valencia, hay una desviación para la ciudad de Puerto Cabello, pero qué, como los propios novatos, nosotros nos pasamos sin darnos cuenta. Nos tocó que tomar un retorno por la autopista y volver a hacer el mismo recorrido. Perdimos aproximadamente 30 minutos de viaje. ¿Quien era el idiota que cargaba el mapa?... creo que ni siquiera teníamos mapa.

Después de Puerto Cabello, todo el viaje transcurrió sin problemas. En algún pequeño pueblo del Estado Falcón, mi mamá me contaba que ya estaba cansada de tanto conducir, así que humildemente me entrega las llaves del carro y me dice sin usar palabras: "Tu eres el elegido". Para aquel momento, mi mamá todavía no me tenía mucha confianza al volante, pues apenas tenía un año con mi licencia (al parecer eso no es tiempo suficiente), y también, admito que no me gustaba andar con mi mamá de pasajera, pues, si en algún momento llegaba a conducir muy lento, me decía, "¡Apúrate que manejas como una vieja, así manejo yo con los carritos de supermercado!". O al contrario, si iba muy rápido, decía, "¡Ve más lento, ¿Quien te crees tú, Fernando Alonso?"... Y eso es una verdadera molestia ¬¬ (Los comentarios de mi madre fueron modificados para causar más gracia).

El camino era largo, recto y solitario, y reconozco que me divertí un poco porque nunca había manejado a más de 100 Km/h (En Caracas hay tanto tráfico que realmente se maneja más rápido con un carrito de supermercado). Ya iba a 120 Km/h y me sentía libre como un águila en el viento (¿Las águilas se sientes libres en el viento?).

Llegamos a la Ciudad de Coro. Ahí decidimos perder el tiempo un rato para descansar y curiosear los famosos Médanos de Coro, una zona que parece salida del mismo desierto del Sahara, realmente muy bonito (¿Ya les dije que tampoco me gusta la arena?... Es que se mete por todos lados...). No había nada (ya les dije que es un desierto), era un "peladero de chivo", y no es mentira, habían chivos: ¡Chivos por todos lados!

Partimos y dejamos todo ese arenero atrás: de vuelta a la carretera. En el espejo retrovisor vi que se acercaba a lo lejos otro carro, no le presté mucha atención pues estaba muy lejos. Un minuto más tarde, el auto que divisé a lo lejos nos pasa por al lado a una velocidad impresionante (creo que ni siquiera logré ver el color del auto), dándome así el primer susto más grande del día. También, ahí me di cuenta de que en realidad manejaba como una vieja.

Por fin llegamos a Punto Fijo. Partimos como a las 9:00 AM de Caracas y llegamos aproximadamente a las 5:00 PM. La amiga de mi mamá llamó a la señora que nos prestaba una de las tantas casas que tiene, para indicarnos la dirección de la susodicha. Le respondió que primero fuéramos a su casa y de ahí ellos mismo nos llevarían. Para llegar a su casa teníamos que llegar a la "redondez" (suponemos que es la palabra falconiana para lo que los demás venezolanos hacemos llamar "redoma"), llegábamos hasta el "Mundo Vaca" (una supuesta tienda donde venden electrodomésticos y esas cosas), cruzamos la autopista y seguíamos hasta Punta Cardón, al llegar ahí volveríamos a llamar para saber más. Muy bien, todo muy bonito...

A 15 minutos de haber llegado a la ciudad ya estábamos perdidos. Jamás encontramos ninguna tienda llamada "Mundo Vaca". Vagamos por la ciudad discutiendo y peleando sobre cual era la ruta correcta para salir de ese lugar. Entre tanta discutidera, no sabía por cual camino agarrar, así que me decidí yo mismo, y al girar a la derecha, por poco choco con otro auto que venía a alta velocidad. Obteniendo el segundo susto más grande del día.

Ya un tanto enojados y harto de estar discutiendo, nos detuvimos en una calle para volver a llamar a la señora para que nos venga a buscar y rescatarnos de ahí. Lo gracioso es que no sabíamos en donde estábamos, así que nos limitamos a decir los edificios que teníamos alrededor. Menos mal que teníamos un edificio que estaba en construcción que por casualidad los señores sí conocían, por eso nos encontraron fácilmente.

Finalmente, en plena calle conocimos a los señores que nos prestarían la casa. Eran par de viejitos de más o menos de sesenta años (yo no sé, no suelo preguntar la edad a los viejos) y estaban acompañados por su nieta de 16 años, que venía de visita desde Puerto La Cruz. Ellos nos dijeron que primero fuéramos a su casa a pasar la noche, y que después ellos mismos nos llevarían a la casa en la playa que nos prestarían. Muy bien, ¿Que idiota les diría que no?. También, nos contaron cual fue nuestro pequeño error técnico al buscar el "Mundo Vaca", y es que el sitio no se llama "Mundo Vaca" sino "Mundo Daka"... Y claro, así lo íbamos a encontrar (Estoy seguro de que en alguna parte del mundo existe un mundo de vacas... no pierdan la esperanza).

Su casa era bastante grande y bonita, no era una de esas casas estilo Hollywood, sino algo más moderado y no ostentoso. Ya nos tenían los cuartos preparados y todo listo para un dulce sueño. Y no se los negamos, así lo hicimos.

Al día siguiente, después de levantarnos, nos sentamos a comer el desayuno que nos había preparado la señora (ahora recuerdo que no recuerdo el nombre de la señora... jejeje). Después de comer, mientras se limpiaban los platos, la señora nos confesaba el por qué nos había traído a su propia casa y no nos llevaron directamente a la casa que nos prestarían. Lo que ocurrió es que en la casa que nos iban a prestar, ya estaba ocupada por otras personas, sin el consentimiento de los dueños. Esta había sido alquilada por la persona que debía solamente "cuidar" la casa, a una familia que al parecer ya tenía años yendo de vacaciones hacia la misma casa. La "cuidadora" al parecer se había aprovechado de los dueños de la casa y de aquella familia, para su propio beneficio (Irónicamente, parece que se fue de vacaciones con la plata que se ganó)... ¿Verdad que es raro, si eso nunca pasa?...

Después de escuchar el chisme, se nos preguntó si queríamos ir a visitar los locales comerciales de la ciudad. Se me olvidaba mencionar que Punto Fijo es una ciudad portuaria, petrolera (aquí se encuentra la refinería petrolera más grande del mundo) y comercial, donde se carece de algo que no debería existir en ninguna parte del mundo: los impuestos. Es una zona libre de impuestos (eso de "libre de impuestos" no es completamente cierto) o lo que algunos pudieran llamar "paraíso fiscal". Sabiendo nosotros esto, ¡Claro que sí vamos! ¿Que clase de pregunta es esa?. Así paseamos por casi todas las tiendas, y sobretodo, como había una mayoría de mujeres, nos deteníamos en cada zapatería que veíamos (incluso en minoría de mujeres esto es inevitable)... Compramos cosas que realmente no necesitamos, pero hay que ser serio, lo que realmente necesitamos es muy poco, y lo que no necesitamos hay en abundancia y es sabroso... jeje...

Volvimos a la casa de la señora. Al día siguiente, después de pasar la noche, nos llevarían a la casa en la playa. Y el socialdemente vio que todo estaba bien, y así culminó el segundo día.

Desayunamos y partimos en la mañana. ¡Que bien nos había ido en la casa de la señora!: teníamos televisión por cable, comida gratis, aire acondicionado, y la señora nos consentía como sus propios hijos. Teníamos la esperanza (o al menos yo la tenía) de que la casa de la playa fuera tan buena como la casa de la señora. El camino de casa a casa era de aproximadamente de 45 minutos, pero con la velocidad con la que manejaba el esposo de la señora, nos tardamos como hora y.... pico. ¿Cómo se le puede tocar la corneta a una persona que conoces sin ofenderla en el proceso? jaja... Llamaremos la paradoja el "Dilema del mal conductor conocido" (no se me ocurre otro nombre mejor... ¿Sugerencias?). Finalmente, llegamos a nuestro tan esperado destino. Apenas llegamos, lo primero que notamos fue que había dos camionetas en el garaje de la casa. Casi 20 personas (tal vez exagero un poco) salieron de la casa cargados con sus objetos personales para guardarlos en los autos. Era la familia que había mencionado antes. Y no estaba tan seguro de que me impresionó más, si la rapidez con la que recogieron todo, o la cantidad de personas que estaban metidas en aquella pequeña casa. Ya fuera toda aquella gente, la señora nos mostró la casa. La señora pregunto por un idiota:
- ¿A quien le dejo yo encargadas las llaves de la casa?
Y mi mamá respondió malignamente cariñosamente:
- Se las puede dar a Víctor, mi hijo mayor...- Ese sería yo.
- ¿Y quien es Víctor?- pregunta la señora.
- Soy yo.- respondió el idiota sin saber lo que le deparaba el futuro
- Vengase que le voy a decir todas y cada una de las llaves de la casa.- Dijo la señora.
"¡Ah, pan comido!" -pensé yo- "¿Acaso cuantas llaves tendrá la casa? ¿4 o 5 como máximo?"
Eran como 30 llaves. Cada puerta de la casa tenía una llave. Cada puerta de la casa, incluyendo las habitaciones, tenía una reja de seguridad, lo que agregaba una llave más por cada puerta. Cada sección de la casa estaba dividida con una reja, la sala, el comedor y la cocina, el patio. Incluso habían cadenas en algunas rejas. Sentía que estaba metido en una prisión de máxima seguridad. Así descubrí que la señora es de aquellos viejitos que siempre piensan en lo peor que te pueda pasar cuando salgas a la calle: - "Mijo, espero que no te salga un dragón que escupe fuego en el medio de la calle, te secuestre y te lleve a una guerrilla africana para cambiarte por una princesa para comérsela encima de una torre". Claro, esas son cosas que pasan, lo he visto en CNN.
Para terminar con broche de oro, la señora me dice:
- ¡Cuida bien las llaves! Porque sino lo haces te cambio el nombre...- y después hizo una risa malévola (MUAJAJAJA)... O tal vez no, pero así lo vi yo en el momento.
Muy bien, que bonito, ahora yo era indirectamente el responsable de la casa. Jeje, sin presiones. Tengo que mencionar que las llaves se me perdieron 3 veces... jaja, pero menos mal siempre las encontré (¡No contaban con mi astucia!). Pedirme que no pierda una llave es como pedirme que recuerde tu nombre, solo lo hago si estás todo el tiempo conmigo.

Más tarde los señores se devolvieron a su casa y nos dejaron ahí solitos. La casa tenía 3 habitaciones, pero como eramos pocos, podíamos compartir cada habitación con 2 personas. Mi hermano y yo, y mi mamá y su amiga. También empezaron a surgir ciertas observaciones sobre la casa: estaba increíblemente sucia (recordemos que estuvo habitada por casi 20 personas), no había televisión por cable (solo las cochinadas de TV local), solo había un aire acondicionado ubicado en uno solo de los cuartos; como es una zona árida, las lluvias no son algo tan común, lo que implica que el servicio del agua es suspendido regularmente (¡La pesadilla de los que no pueden estar ni un segundo sucios!); era muy normal que el servicio de electricidad fallara constantemente; las camas eran incómodas, las sabanas estaban sucias y "raras" (desearía poder explicar el "rara"), y toda una serie de "inconvenientes" que fuimos acumulando con el pasar del tiempo...

En horas de la tarde, para descansar, nos fuimos un rato a la playa. ¿Ya mencioné que no me gusta la arena?, pero de todos modos no la pasamos mal.

Ahora si llega la parte que todos estábamos esperando, la hora de dormir. Nosotros somos casi todos un grupo con dificultades para dormir. En cuanto a mí, me cuesta mucho dormir cuando hace calor (detesto el puto calor), y sobretodo, necesito dormir con al menos 2 almohadas (no preguntes porqué, solo déjame ser...). Pensamos en turnarnos el cuarto con el aire acondicionado (que no funcionaba muy bien), y ese día nos tocaba a nosotros. Y en cuanto apagamos las luces del cuarto, nos dimos cuenta de que eso era la "boca del lobo". No se veía absolutamente nada (reconozco que eso me asustó un poco). Eso significa que ya no solo iba a sufrir de calor e incomodidad, sino que iba a tener que sufrirlo en la más profunda oscuridad (¿No suena como una metáfora?... Pero no, es literal).

El socialdemente durmió muy incómodo, y así terminó el tercer día.

El cuarto día solo fue aprovechado para ir a la playa. No se hizo mucho. Creo que en este día fue cuando tuvimos muchos problemas para iniciar una parrilla. Ya que nosotros, como buenos citadinos, jamás habíamos encendido una parrillera, ni mucho menos con carbón y gasolina. Fue divertido porque alimentó la pequeña piromanía que se encuentra en cada uno de nosotros (muajaja).

Al quinto día, nos devolvimos por nosotros mismos a la ciudad de Punto Fijo, para visitar más tiendas. Y sí, nos volvimos a perder, pero logramos conseguir nuestro camino. Además, ya estábamos conociendo mejor las rutas. Creo que fue en este día cuando mi mamá perdió su celular o teléfono móvil. Ocurrió en un tienda donde venden sobretodo al por mayor, llamada Makro, pero por cosas de la suerte, mi mamá recuperó su celular ya que fue guardado por unos empleados de la tienda. Si existe la gente honesta y amable en el mundo, solo hay que buscarlas fuera de tu ciudad... (jeje). Algo que me gustaba mucho de las noches, era la posibilidad de ver las estrellas, cosa que no se puede ver en la ciudad, puesto que las propias luces citadinas nos impiden verlas (¿Creen que Thomás Alva Edison, el supuesto inventor del bombillo, de haber sabido que se perderían las luces de las estrellas, hubiese continuado con su invención?). Y el socialdemente vio que las cosas se estaban mejorando, y se complació y se regocijo en su magnificencia. Así culminó el quinto día.

En el sexto día, todo se volvió a convertir en un día de playa... ¿Mencioné que no soy fanático de la arena?... Pero como la idea del viaje era ir a la playa (lo que significa que ya estaba advertido), yo solo me regocijé en mi magnificencia (mi manera de decir que no tenía otra alternativa). Y el socialdemente vio que se llenó de arena, cosa que no le gustó. Así culminó el sexto día.

En el séptimo día, el socialdemente lo declaró el día de su partida. Escapamos Nos fuimos bien temprano esa mañana, nos devolvimos a la casa de los dueños y le entregué de vuelta su enorme llavero de 3 Kg. a la señora. Pero antes de verdaderamente partir para nuestro hogar, nos volvimos a detener en la ciudad, para comprar una cámara digital. No era una cámara fuera de este mundo, con Rayos X y visión laser, sino simple y sencilla... Y nos hacía algo de falta, pues no teníamos ningún tipo de cámara, y ni siquiera un rollo de las cámaras viejas. Y ahora sí, la carretera se convirtió de nuevo en nuestra compañera de viaje en el rumbo a casa. El viaje de vuelta fue mucho mejor que el viaje de ida, aunque creo que por lo general suele ser así.

¿Moraleja de la historia?... Ninguna, ¡Quien dice que las historias tienen que tener moralejas! JAJA... Pero si descubrí algo sobre mi mismo, y eso es que a pesar de que realmente pasé mucho trabajo en aquel lugar (Cuando mi mamá dice "Vamos de Vacaciones para X sitio", por lo general, eso significa que voy a ir pasar trabajo en lugar que no conozco), me quedé con las ganas de volver...

Mmmm... Sean sinceros, ¿Será que soy masoquista? jaja... ¿Ya les dije que me molesta la arena?
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