La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

22 de mayo de 2011

La Subjetiva y Efímera Belleza

Pocas cosas son más efímeras que la belleza. Quizás la juventud sea una de ellas, dado que la juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo. Y si se quieren poner poéticos, le podemos hacer caso a Neruda: "Tan corto el amor, tan largo el olvido".

Pero esto no va de amor ni juventud, sino de belleza. Según el DRAE:
Belleza:
1. f. Propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual. Esta propiedad existe en la naturaleza y en las obras literarias y artísticas.
Pero para ser sincero, esa definición no me gustó, así que me quedo con la versión de la Wikipedia: "...la belleza se define como la característica de una cosa que a través de una experiencia sensorial (percepción) procura una sensación de placer o un sentimiento de satisfacción. En este sentido, la belleza proviene de manifestaciones tales como la forma, el aspecto visual, el movimiento y el sonido, aunque también se la asocia, en menor medida, a los sabores y los olores. En esta línea y haciendo hincapié en el aspecto visual, Tomás de Aquino define lo bello como aquello que agrada a la vista (quae visa placet)" (http://es.wikipedia.org/wiki/Belleza).

Creo que podríamos hablar de dos fuentes de la belleza: uno personal, que se adquiere a través de la propia experiencia individual, y la otra, cultural, que se adquiere a través de preconceptos dados por la sociedad donde vivimos. El primero, es más que obvio: "la belleza está en el ojo del observador", así que es subjetivo, depende de cada quien según la propia experiencia de la persona; pero la segunda, es una imposición, que muchas veces creemos "objetiva", y es la que nos importa en estos momentos.

Lo normal es que en nuestras sociedades se nos diga que es y que no es bello. En estos instantes, en el mundo occidental, se asocia a la belleza humana con la delgadez, o con los músculos desarrollados, o con la piel bronceada, ojos azules, etc., etc... Pero desgraciadamente, esas son ideas que no se mantienen constantes en otras culturas, o incluso, dentro de una misma sociedad pero en diferentes épocas.

El primer ejemplo que voy a tomar es el bronceado. Una piel bronceada es sexy, o al menos, deseable estéticamente. Por esa razón mucha gente acude a las playas o a salones de bronceado. En cambio, una piel muy blanca es indeseable, puesto que te pueden confundir con Gasparín cuando sales a la calle... Bueno, bueno... la verdad no sé cuales son las razones por las que la gente se broncea, pero creo que evitar parecer un muerto es una de ellas. De todos modo dudo que haya muchas razones. Pero, lo cierto es que este canon de belleza no aplica en Oriente. Creo que es muy conocido por mucha gente que los asiáticos, en el especial las mujeres, tienen la costumbre de blanquearse su piel, bien sea con maquillaje u otros medios, y un buen ejemplo de esto son las famosas geishas de Japón (foto de la izquierda), pero también es común en otros países asiáticos. Totalmente contrario a lo que se piensa en Occidente. Pero no sólo la percepción de la belleza cambia según la cultura, sino que también cambia a través del tiempo. Blanquearse la piel también solía ser una costumbre muy común en la aristocracia europea, inclusive los reyes europeos lo hacían. La razón de este intento de blanquear la piel es porque la piel bronceada era un indicativo de una persona que trabaja en el campo, o en cualquier otro tipo de trabajo pesado que requería estar bajo el sol. Es decir, la piel bronceada es una característica de la plebe, mientras que la piel blanca otorga u otorgaba un status social. Pero resulta que ahora, en Occidente, es al contrario, porque las personas que gozan de una mejor posición económica son las que pueden permitirse ir constantemente a la playa de vacaciones o de ir a salones de bronceado.

La gordura es otro buen ejemplo a tomar. Es más que obvio que en Occidente no hay nada más desagradable a la vista que una bola de grasa con patas y cabeza, ni nada más bello que una supermodelo tan delgada que te puede limpiar entre los dientes con el dedo gordo del pie. ¡Que belleza! Sin embargo, hay otras culturas, en especial las africanas, que prefieren la gordura por encima de la delgadez. Por supuesto, si una modelo llega a uno de esos pueblos, lo primero que uno de esos hombres piensa es: "Mírala, pobrecita, ¿Será que no come nada? ¡Que alguien le de comida a la pobre!". Lo primero que tenemos que tomar en cuenta es que en un continente que se muere -o vive- del hambre, cualquier pedazo de carne resulta sexy. Es así, que una persona que posee sobrepeso, es porque goza de una buena posición económica, mientras que la delgadez demuestra lo contrario (Además, es bastante obvio que las mujeres más gordas también suelen tener senos más grandes, mientras que las delgadas senos más pequeños. Hagan la suma). Pero claro, nosotros vivimos en una sociedad distinta a la africana, y tenemos la suerte de que podemos comer más, pero ya no se trata de comer o no comer, sino de lo que comes. La persona de menos recursos tiende a comer comida menos saludable, no sólo porque esta es más accesible al bolsillo, sino porque tiene menos acceso a la información o servicios nutricionales, o menos posibilidad de pagar un gimnasio y menos tiempo para dedicar al ejercicio. Este es otro modo de como lo que se considera "bello", va de acuerdo a un status social.

Aunque claro, siempre hay excepciones, no toda persona rica es delgada y bronceada, y no todo pobre es gordo y pálido como un fantasma, eso hay que tenerlo claro. Solamente trato de simplificar las razones. Lo que hay que entender es que no hay canon de la belleza que no esté sujeto a la subjetividad y a ideas preconcebidas, que también podríamos llamar prejuicios (hijo de la ignorancia).

Hay quienes tienen otra visión de lo "bello" que no es exclusivo a lo físico, sino a lo espiritual. Por ejemplo, la reconocida frase: "La belleza va por dentro y no por fuera". Pero buuuhhh... Eso es algo que diría alguien feo. Además, dudo mucho que a alguien en su sano juicio le parezca bello las tripas de la gente, a menos que sea caníbal... jaja... Bueno, bueno... Me dejo de hacer chistes al respecto. Lo que sí me parece es que hay un dogma escondido dentro de la frase "lo bello va por dentro", puesto que está claro que se refiere a una persona que es agradable, dulce, amable, y un montón de cosas que importan mucho dentro de un electorado -y poco al que escribe estas palabras-. Pero la verdad es que eso no es para nada objetivo. Como habíamos dicho al principio, la belleza es aquello que es agradable a la vista, y quizás a mi, me resulte más agradable una persona ordinaria, grosera, pedante, maleducada y con un blog llamado socialdemencia, que otro tipo de persona... Eso sería para mi una persona que es bellísima por dentro, en cambio, la otra... buuu... Son tan feos que no los aceptaría ni en la radio.

Yo no pretendo decir que es bello y que no lo es, si acaso, que la belleza, como una verdad absoluta, no existe. Las verdades absolutas se caracterizan por ser constantes en todos los tiempos y lugares, y lo que hoy consideramos bello, ayer no lo fue, y mañana tampoco, y en otro lugar será lo opuesto. Lo único constante de la belleza, es que siempre hay algo que para cada quien es agradable a su vista, y como tal, es imposible -o no se debería- de definir o caracterizar.

Ah sí, se me olvidaba, el dúo dinámico en este tema es la belleza y la juventud, que suelen ir de la mano, pero a ambas las mata el tiempo. Por eso no me parece buena idea quienes hacen de su belleza y juventud un motivo de orgullo, porque el tiempo se los quitará.
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