La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

19 de abril de 2011

Uno a favor de la Infelicidad


Durante toda la existencia de la humanidad, se ha tratado de buscar un modo de lograr alcanzar eso que, para muchos, pareciera ser inalcanzable: la felicidad. Se han escrito un montón de cosas al respecto, miles de personas alrededor del mundo han tratado el tema, existen ideologías que tienen como fin la felicidad del hombre, y cada día aparecen más libros de autoayuda, que nos dicen la mil y un maneras para ser feliz (y entre ellos está el primer libro de autoayuda: la biblia jeje); se acude al médico, se va al psicólogo; se recetan drogas, se consumen drogas ilegales; se va a la iglesia, se consumen alcohol, se busca pareja, se busca a Dios, se toman vacaciones, se va de fiesta, se va al parque, se va al cine... Casi todo lo que hacemos o lo que queremos hacer, es con el fin de buscar la felicidad. Somos adictos a ella, y rechazamos todos los sentimientos negativos, como el enojo, la tristeza, la soledad, el odio, como si fueran algo malo. Este post es para cambiar esa idea.

No voy a decir que buscar la felicidad sea algo malo, todo lo contrario, es bastante bueno. Pero hay que ser justos, y entender que no todo lo relacionado con el enojo, la tristeza, y todos esos sentimientos que llamamos negativos, no siempre traen consecuencias perjudiciales.

Un punto a tomar en cuenta es el punto de vista artístico. ¿Donde quedaría la poesía si la tristeza y el desamor desapareciera? El enojo, el dolor, el despecho, la soledad, todos son sentimientos sin las cuales no sólo acabaría  con una buena parte de la literatura mundial, sino también de la música, la pintura, la fotografía... Y en ocasiones, muchas de esas obras inspiradas en esos sentimientos suelen ser mejores, en calidad, que las que están basadas en el amor, la alegría, etc., etc...

El punto de vista político es uno de los más importantes. Una vez escuché que "La esperanza es el motor del cambio". ¿Esperanza? ¿Esperanza de qué? Está claro, de un mundo mejor. ¿Para qué un mundo mejor? Pues está claro, este es una mierda. Me explico con un ejemplo: La revolución francesa se dio porque el pueblo francés no estaba para nada contento, sufría el hambre, la miseria, la opresión, de una cúpula opulenta que lo poseía todo. Ese enojo, ese odio, porque no se le puede llamar de otro modo, provocó que la gente deseara un cambio, y esa insatisfacción es lo que provoca que todos deseemos mejores condiciones de vida. En cambio, la felicidad no te hace desear eso, sino TOLERARLO. Desde un punto de vista político, e incluso religioso, la felicidad te convierte en un ser indolente e indiferente ante los problemas del mundo, cual pareja de enamorados en el fin del mundo. Es así, un argumento egoísta. Un ejemplo, hay quienes pueden decir: "Dios me hace feliz, si todos los demás quieren ser felices, entonces que crean en Dios". Eso es un argumento de indiferencia, porque en lugar de buscar una solución real a los problemas, lo que buscan es ocultar u olvidar los problemas sin hacer nada al respecto. Es por eso que, dentro de la izquierda, se considera que "la religión es el opio del pueblo" (Karl Marx). Recuerdo una frase que dice: "La razón por la que un creyente es más feliz que un ateo, es la misma por la que un ebrio es más feliz que un hombre sobrio" (George Bernard Shaw). El creyente se emborracha con mentiras que le hacen feliz, mientras que el ateo se enfrenta con sobriedad a la realidad. También podríamos colocar el ejemplo de una persona que vive muy cómodamente, que tiene todo lo que necesita, que es completamente feliz... entonces, si es feliz, ¿Para qué le tiene importar los problemas del mundo?

Quizás podemos mencionar un punto de vista filosófico. "Cuando la ignorancia es felicidad, es una locura ser sabio" (Thomas Gray). Si lo analizamos bien, podemos notar que sólo los ignorantes pueden ser verdaderamente felices. ¿Qué le va a importar al hombre de las nieves el aumento del precio de la gasolina? ¿O qué le va a importar el aumento del precio de los alimentos? ¿O la guerra de Irak? ¿O el terrorismo islámico? Así que podemos ver que hay una relación proporcional entre ignorancia y felicidad: mientras menos sabes, más feliz serás. Esto no es un gran descubrimiento, existen un dicho que dice: "Ojos que no ven, corazón que no siente". Por supuesto, esto también puedo relacionarlo con el punto anterior, puesto que es bastante obvio que a los gobiernos, de izquierdas o de derechas, a las iglesias y religiones, les conviene bastante que no conozcas las estadísticas de la nación, o los documentos secretos del Estado (les recuerdo el caso Wikileaks), o la teoría del big-bang o la evolución, etc, etc... Mientras menos sabes, menos deseo tendrás por buscar el cambio.

Pero, el punto que más me gusta, es el punto de vista humano. Tenemos que entender que todos los sentimientos que tenemos son nuestros, y como tales, debemos sentirnos orgullosos de tenerlos. No hay sentimientos buenos ni sentimientos malos, sencillamente hay sentimientos humanos. Sí, puede que quizás hoy me sienta triste, o que quizás me duela el alma, o que quizás me sienta solo, ¡Pero eso no tiene nada de malo! Todo lo contrario: "¡El dolor es que aquello que te dice que todavía estás vivo!", que has pasado por penurias y, sin embargo, todavía estás de pie. Hay personas que cuando se caen, sólo ven otra razón para llorar; hay otras que cuando caen, lo ven como una oportunidad para levantarse otra vez. Esto siempre me recuerda un proverbio ruso que dice: "Está permitido caerse, es obligatorio levantarse" ("y quedarse allí", completaba una amiga).

Todo el mundo se empeña en decirnos qué es la felicidad y cómo se consigue. Unos nos dicen que la felicidad se alcanza cuando te hayas arrepentido de tus pecados y llegues al cielo; otros nos dicen que la felicidad se encuentra cuando te compras un televisor de 60 pulgadas, un auto último modelo, y una mansión; otros nos dicen que la felicidad se encuentra cuando abrazas una ideología y sigues los mandamientos del líder... Lo más irónico del asunto, es que ninguno de ellos que habla sobre la felicidad como una certeza eterna la ha encontrado. Hay que dejar de ser infantiles, y dejar de creer que la felicidad es eterna. La felicidad es sencillamente un estado temporal de satisfacción, y eso no puede ser eterno. De hecho, ¿Cómo sabrías qué es la felicidad si nunca has experimentado la infelicidad? ¿Sabrías reconocerla y apreciarla? ¿Qué sabe el pez del agua donde nada toda su vida? (A. Einstein). Para Arthur Schopenhauer, la felicidad no puede ser alcanzada, lo único que se puede alcanzar en la vida es a ser "menos desgraciado"... Y quizás tiene razón.

No existe una adicción buena, todas son malas, y no podemos permitirnos ser adictos a la felicidad... Hay que entender que tanto la infelicidad como la felicidad tienen sus puntos buenos y sus puntos malos, y tratarlas a ambas como igual de importantes, no sólo para nosotros mismos, sino para la sociedad en general.

La felicidad está sobrevaluada.
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