La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

25 de agosto de 2018

La gasolina no es un derecho

Es obligación de los gobiernos ofrecer energía y transporte, lo cual no se traduce en gasolina barata. Un ejemplo de transporte sin combustible fósil que ofreció el Estado venezolano es el extinto tranvía de Caracas.
Parece obvio, pero no lo es, al menos no en Venezuela. La gasolina no se puede comer ni se puede tomar. No se le puede echar al café y tampoco sirve para amasar la harina de maíz. O quizás sí se puede, pero no sin afectar algo que sí es un derecho: la salud.

No es primera vez que una sociedad siente como derecho algo que no lo es. En la sociedad estadounidense actual, las armas son consideradas por muchos como un derecho, como lo señala la segunda enmienda a la Constitución estadounidense, aprobada hace más de 200 años. En otros tiempos, la posibilidad de tener esclavos era también un derecho que gozaban algunos propietarios; y la posibilidad de apedrear a muerte a una hija por deshonrar el nombre de la familia era un derecho del padre. Así, desde tiempos antiguos hasta el presente, tenemos la mala tendencia a calificarlo todo como un derecho.

Entonces, ¿Qué es un derecho? De manera muy genérica, se define como derecho humano los "que tenemos todas las personas por el mero hecho de existir"[1], es decir, son todas aquellas condiciones que nos permiten nuestra realización como seres humanos. De ahí surge el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la educación, el derecho de acceso a la justicia y muchos otros derechos.

Los gobiernos venezolanos, desde hace 30 años, han venido siguiendo una política donde se considera a la gasolina como un derecho humano, algo que el Estado debe garantizar. Sin embargo, lo que en realidad el Estado debe garantizar es el transporte y la energía, y la gasolina barata no es el único modo de lograrlo. Como anécdota, en la ciudad de Caracas, antes de que proliferase la explotación petrolera (finales del siglo XIX y principios del XX), existía un muy simpático tranvía que recorría algunos sectores de la ciudad. Al aumentar las influencias de las compañías petroleras en el país, éstas promovieron el uso de los transportes a motor a combustión por encima de los tranvías. Y así, hasta que finalmente se dejó de usar el tranvía a mediados del siglo XX. Así fue como murió un medio de transporte no basado en combustible fósil.

Desde entonces, en Venezuela no se ha dejado de promover el uso de vehículos particulares por encima del transporte público, ni por la cultura de antaño que nos han impuesto ni tampoco como parte de las políticas de los gobiernos subsiguientes. El sólo hecho de vender una gasolina tan barata implica promover, aunque sea implícitamente, el uso de vehículos particulares, lo que no sólo trae consecuencias para el ambiente, sino también empeora los problemas de tránsito en las calles. De hecho, en Venezuela existe el absurdo de que un trabajador que utiliza el transporte público debe gastar más dinero en pasaje al mes que aquel debe comprar gasolina para su auto particular.

En Venezuela, el aumento del precio de la gasolina es un tabú, un asunto que se había evitado a como dé lugar, teniendo en consideración el fantasma del Caracazo. Sin duda, el aumento de la gasolina repercute en todos los costos de bienes y servicios, ya que encarece el transporte y la energía, y por consiguiente en todo. Desde ahí, la izquierda se arrojó para sí misma la bandera de la gasolina barata como un derecho de los venezolanos.

Pero, de otro lado, no es menos cierto que la gasolina barata implica menos dinero para las arcas del Estado venezolano, lo que su vez incide en la posibilidad de mejorar los servicios públicos, entre los cuales están -paradójicamente- la energía y el transporte público; o peor aún, que la gasolina barata es también un subsidio para quienes tienen un alto poder adquisitivo, ya que son quienes se pueden dar el lujo de tener vehículos y gastar grandes cantidades de energía (Los menos afortunados usamos el transporte público y no gastamos mucho en electricidad). De esa manera, si debiera existir un subsidio en la gasolina, sólo debería ser para el transporte de bienes y pasajeros, no para los particulares.

En otros países, el alto costo de barril del petróleo y de la gasolina, llevó a la utilización de otros medios de transporte, desde motocicletas (que consumen menos gasolina) hasta bicicletas. El caso de las bicicletas es ejemplar en Holanda, considerado el paraíso de las bicicletas, las cuales además de ser buenas para la salud, representan una solución para el tráfico vehicular y una menor contaminación ambiental. Incluso, muchos países europeos, en el especial los países nórdicos, disponen de altos impuestos al consumo de gasolina, ello con la finalidad de castigar el uso del combustible fósil, de promover el sistema de transporte público, de incentivar la conservación ambiental y para financiar diferentes programas sociales[2].

El uso del carnet de la patria es, sin duda, una medida populista para satisfacer a aquellos que aún están convencidos de que la gasolina barata es un derecho de los venezolanos. Sin embargo, es una política acertada siempre y cuando dicho subsidio vaya destinado principalmente al transporte de bienes y pasajeros, evitando con ello la incidencia en los costos de los bienes y servicios.

Y así como no existe un derecho a comprar oro y diamantes a precios solidarios, que también se consiguen en el subsuelo venezolano, no se puede hablar de violar un derecho cuando se vende la gasolina a precio internacional. Es decir, debe tatuarse en el imaginario colectivo del venezolano que la gasolina es un artículo de lujo, y que ello no representa una amenaza, sino más bien una oportunidad para impulsar otras medidas creativas que favorezcan el acceso el acceso a la energía y el transporte para todos los venezolanos, desde nuevos medios de transporte a otras formas de energía alternativa.

Notas:
  1. Amnistía Internacional. "¿Qué son los derechos humanos?". Disponible por: https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/temas/derechos-humanos/
  2. Motorpasión. "Si crees que España tiene impuestos duros por tener un coche, mira lo que está pasando en Europa". Disponible por: https://www.motorpasion.com/espaciotoyota/si-crees-que-espana-tiene-impuestos-duros-por-tener-un-coche-mira-lo-que-esta-pasando-en-europa

6 de agosto de 2018

¿Bolívar anclado al petro?

Imagen por Aleksey Ivanov / stock.adobe.com
El pasado 25 de julio el presidente Nicolás Maduro dictó -por fin- nuevas medidas económicas, muy diferentes a las ya implementadas, y quizás demasiado innovadoras para el gusto de mucha gente.

La medida que generó más confusión, y que fue menos llamativa mediáticamente, fue la expresión "bolívar anclado al petro", lo cual indica que se empezará a implementar una política cambiaria denominada "Caja de conversión". Ahora bien, ¿Qué es eso?

En palabras simples, consiste en igualar la moneda con otra moneda, en este caso el Petro (moneda virtual basada en el valor de commodities como el oro y el petróleo). Por ejemplo, eso quiere decir que un bolívar debera ser equivalente a un petro, que a su vez equivale -aproximadamente-, a 50 dólares. De una manera más gráfica: Bs.S 1 = 1 petro = US$50. Es como un regreso al patrón oro, pero con un intermediario virtual como el petro.

En cierta manera, la caja de conversión es una especie de dolarización, sólo que la moneda extranjera no será de curso legal, pero ella debería ser fácilmente transable. Es decir, si el bolívar equivale a un dólar, yo puedo exigir al Estado, en cualquier momento, el cambio de ese bolívar por un dólar.

¿Qué todo implica eso?

1) La muerte anunciada del control de cambio: En una caja de conversión el control cambiario que existe desde el año 2003 deberá ser eliminado, porque sencillamente carecería de sentido.

2) En teoría, la inflación deberá caer a cero: se asumen de manera automática los precios internacionales. Si la harina pan en Colombia cuesta US$ 1, entonces, de manera oficial -y no de acuerdo al mercado negro-, el precio en bolívares deberá ser equivalente a 1 dólar. Ello hace muy difícil una elevada inflación.

3) Ajuste de los sueldos a la nueva moneda: ésto no se ha explicado, pero es evidente que los sueldos deberán ser ajustados al nuevo valor de moneda. No se puede mantener el sueldo mínimo actual (Bs. 3.000.000),  porque su equivalente en petro sería irrisorio. Irónicamente, el equipo económico del ex-candidato presidencial Henry Falcón, propuso la implementación, en una primera fase, de una caja de conversión, en la que se fije el salario mínimo en US$ 75 [1]. A la fecha en la que se escriben estas palabras, el equipo económico del gobierno no ha proporcionado detalles a este respecto.

3) Un gran cambio desde el punto de vista político: Basta decir que la caja de conversión era una de las propuestas de CEDICE (Centro de Divulgación del Conocimiento Económico) [2], una ONG parte del eje del mal del neoliberalismo, para comprender el gran cambio desde el punto de vista político que hace el gobierno nacional.

¿Incógnitas? Muchas

El gran problema es que anclar una moneda a otra que sólo existe virtualmente (el petro), que en teoría está respaldada en reservas de petróleo que no han sido ni siquiera extraídos del subsuelo, no goza de plena confianza. ¿Cómo va a pagar el Estado unos petros que están bajo de la tierra? De hecho, serían necesario miles de millones de dólares para sacarlos del subsuelo, y el país no cuenta con esos recursos para hacerlo. ¿Por qué no utilizar otras monedas reconocidas internacionalmente? Quizás, sencillamente, porque no hay suficientes divisas.

Otro problema es que no se conoce con exactitud el valor del petro, el cual supuestamente tiene el mismo valor que un barril de petróleo. A su vez, no se tiene conocimiento de la tasa a la que será calculado el petro en relación al bolívar vigente. Actualmente, hay dos precios de referencia en el DICOM: 1) una tasa ordinaria por un valor de Bs. 201.363,84 por dólar (a la fecha a la que se escribieron estas palabras); 2) otra tasa para cambio de remesas que equivale a Bs 2.900.000 por dólar [3]. Sin embargo, hay una tasa de referencia en el mercado negro que se ubica en alrededor de Bs 3.500.000 por dólar. Ello hace bastante confuso hacer los cálculos por los cuales serán cambiados los bolívares vigentes por los nuevos bolívares.

¿Cuántos petros serán emitidos para la economía venezolana? El whitepaper del petro señala que son "ochenta y dos millones cuatrocientas mil (82.400.000) unidades (de petro) disponibles para la venta" [4], lo cual equivale  a 4.120 millones de dólares (teniendo como base un barril a US$50). Eso no es ni siquiera la mitad de las reservas internacionales, las cuales para el 8 de junio tenían un saldo de 8.870 millones de dólares [5], las cuales son las más bajas desde 1994. Es decir, que no parece que se puedan emitir suficientes petros para financiar todos los bolívares que serán utilizados en la economía venezolana.

Aunado a ésto, es difícil que el petro tenga algún tipo de aceptación internacional, teniendo en consideración que EE.UU., en marzo de este año, emitió una orden ejecutiva que restringe "todas las transacciones relacionadas con la provisión de financiamiento y otras negociaciones en Estados Unidos, por un estadounidense o dentro del país, de cualquier moneda digital o ficha digital, emitida por, para o en nombre del Gobierno de Venezuela" [6].

Hay otros problemas de tipo "soberano", que tiene su origen en el petro, que va a estar respaldado por los recursos naturales en el subsuelo. Y es que ello significa hipotecar los recursos naturales del país. De hecho, el petro no guarda muchas diferencias a un bono de la deuda soberana, con la gran diferencia de que las mismas serán pagadas con un pedazo del subsuelo venezolano, lo cual es claramente inconstitucional y viola la Ley Orgánica de Hidrocarburos.

Como dije al principio, Maduro está aplicando una medida que es -sin exagerar-, demasiado novedosa. Es difícil predecir si, realmente, el anclaje del Bolívar al petro tendrá los beneficios que deberían venir con una caja de conversión. Quizás sí funciona, quizás no. Ya la mayoría de los economistas de oposición se decantan por la segunda, pero hay que reconocer que es un paso grande, una medida totalmente diferente a las tomadas previamente, rompiendo por fin con la definición de locura de Einstein. De lo que sí estoy seguro es que los venezolanos demandamos la estabilidad y el crecimiento de la economía.

Imagen por nattanan23 / Pixabay
Notas:
  1. "Rodríguez plantea salario mínimo de $75 como punto de partida para la dolarización". Disponible por: http://www.eluniversal.com/economia/4820/rodriguez-plantea-salario-minimo-como-punto-partida-para-dolarizacion
  2. "Dolarización o caja de conversión: únicas soluciones para la inflación en Venezuela". Disponible por: https://www.elcato.org/dolarizacion-o-caja-de-conversion-unicas-soluciones-para-la-inflacion-en-venezuela
  3. "Tasa para cambio de remesas sube a Bs 2.900.000". Disponible por: http://www.eluniversal.com/economia/15933/tasa-para-cambio-de-remesas-sube-a-bs-2900000
  4. Whitepaper del Petro. Disponible por: www.elpetro.gob.ve/pdf/esp/Whitepaper_Petro_es.pdf
  5. "Reservas internacionales de Venezuela se ubican en $8.870 millones". Disponible por: https://www.panorama.com.ve/politicayeconomia/Reservas-internacionales-de-Venezuela-se-ubican-en-8.870-millones-20180611-0075.html
  6. "EE.UU. emite sanciones contra la criptomoneda Petro". Disponible por: https://www.telesurtv.net/news/eeuu-trump-prohibe-transacciones-criptomoneda-petro-20180319-0026.html
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