La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

30 de agosto de 2013

Interés de EE.UU. en Siria: NO es por petróleo, sino demostración de poder


Es demasiado simplista decir que EE.UU. quiere intervenir en Siria por su petróleo, si así fuese, ya lo habría hecho hace 2 años atrás cuando empezó el conflicto interno. En realidad, el gobierno de EE.UU. ha hecho todo lo posible por no involucrarse en un meollo que no sólo le dará muy pocas ganancias económicas y políticas, sino que sencillamente no les importa lo que allá pueda suceder.

No todo en la vida es petróleo, ni todo lo que EE.UU. quiere es petróleo. Siria es un productor muy pequeño de petróleo, de hecho, lo poco que producen ni siquiera es capaz de satisfacer su mercado interno, y con el paso de los años se convertirá en un importador neto de petróleo. Del otro lado, EE.UU. ha promovido una política de independencia energética, y está aumentando cada vez más su producción interna de petróleo y otras energías; además de eso, una intervención armada implica unos costos muy altos y EE.UU. está todavía atravesando una crisis económica, lo cual también podría traerles un alto costo político (¿No hay dinero para la salud del pueblo, pero si para bombardear otros pueblos?). Todavía queda en el recuerdo la invasión de Irak y la falsa teoría de existencia de armas de destrucción masiva, por lo que iniciar un ataque y después estar equivocados por ello implica un gran coste político. Por eso, sencillamente, invadir por petróleo sirio no es una estrategia inteligente.

La importancia de Siria no es el petróleo bajo el subsuelo de su territorio, sino su importancia geoestratégica: Siria es un importante paso para los oleoductos y gasoductos que provienen de Irán, Irak y otros países árabes con destino a Europa. Así que, si hay quienes tienen un gran interés económico en Siria, esos son Europa, Irán, Irak, y por supuesto, las petroleras de distintas nacionalidades con intereses en aquellos países (incluyendo estadounidenses).

Oleoductos que cruzan el territorio sirio.
Sin duda hay intereses económicos de Occidente en Siria, pero ¡El régimen sirio no sido ningún impedimento para ellos! Todo lo contrario, el gobierno de al-Assad estaba más que contento de los beneficios económicos que les trae ser la "ruta de los oleoductos y gasoductos" a Europa. De hecho, hasta hace 3 años, el gobierno de al-Assad era visto como un gobierno progresista por Occidente, y no sólo por Hugo Chávez. Hasta el 2010 los medios de comunicación norteamericanos bromeaban del "bromance" (combinación de "hermano" en ingles más "romance") del aquel entonces senador, John Kerry, con el presidente al-Assad.  Incluso, al-Assad se habría mostrado muy dispuesto a restablecer negociaciones con Israel, tanto así que en el 2008, Nicolás Sarkozy, lo recibió con todos los honores en París (http://spanish.safe-democracy.org/2008/07/16/el-retorno-de-bashar-al-assad/). Así que hay que pensar: Fuera de algunos inconvenientes políticos y diplomáticos en el pasado, como el apoyo de Siria a Hezbolá y la estrecha relación con Irán (que no gusta a EE.UU. ni Israel), ¿Para qué invadir a un país que ha sido, más bien, complaciente con Occidente? (Pregunta igual de válida para quienes creen en una invasión a Venezuela).

John Kerry, actual Secretario de Estado de EE.UU. (en aquel momento senador) en una reunión con Bashar al-Assad en el 2010.
Distintos líderes europeos con Al-Assad.
Más importantes líderes, legitimando en su momento al gobierno de Al-Assad.
A veces los Estados no se mueven solamente por dinero, sino también por credibilidad, zonas de influencia y poder. En agosto del año pasado, Obama declaró como "línea roja" el posible uso de armas químicas por parte de Siria, lo cual sería su máximo de su nivel de tolerancia del conflicto (Para que noten lo que poco que les importa, porque las armas convencionales han causado mucho más destrozo que las armas químicas, en toda la historia de la humanidad). Peor aún, esta ni siquiera es la primera acusación del uso de armas químicas en el conflicto, pero sí ha sido la más mediática, lo cual lo empuja más hacia intervenir en el conflicto. Por ello, si en las próximas horas se demuestra con certeza que el gobierno sirio ha utilizado armas químicas en el conflicto, y el gobierno de Obama permanece inmóvil, es evidente que su credibilidad y la de su gobierno caerán en picada. EE.UU. está perdiendo cada vez más influencia en la región de Medio Oriente, sobre todo a manos de Rusia, China e Irán. El castigar al gobierno de Siria por el uso de armas químicas es un intento de EE.UU. de demostrar que todavía tiene poder e influencia en la región.

La verdad es que EE.UU. preferiría no meterse en el conflicto sirio, pero el papel de "policía del mundo" que ellos mismos se han auto-adjudicado los está obligando a tomar acciones. Y el caso sirio no es como el libio, ya que Siria está mucho mejor preparada militarmente para dar respuesta a un ataque internacional. Incluso, una intervención podría generar el efecto contrario al deseado, y afianzar aún más el poder de al-Assad. Por ejemplo, y cómo hasta ahora se sabe, la intervención que EE.UU. haría en Siria sería solamente a través del bombardeo con misiles, sin envío de tropas ni zona de exclusión aérea. Algo que como muchos analistas militares afirman es insuficiente, y quizás sólo aumente la escalada del conflicto a favor del régimen sirio: puede ocasionar que el gobierno sirio sea aún mas férreo contra los rebeldes sirios; también puede aumentar la ayuda militar que proporciona Rusia e Irán en el conflicto, y peor aún, China también intervenir con ayuda a favor del gobierno sirio. De otro lado, EE.UU. está perdiendo aliados: ya el parlamento británico rechazó una intervención militar, Francia está sustituyendo el tono bélico por el diplomático (pero aún dispuesta), Australia también se ha negado a participar; Turquía sería el país más dispuesto a una intervención, pero corre el riesgo de que revivan las masivas protestas de hace unos meses; todo esto no sólo es desventajoso en términos militares, sino que una actuación unilateral, sin apoyo de al menos un pequeño grupo de países, afectaría aún más la ya mala popularidad de EE.UU. a nivel internacional y ganándose la justa acusación de "ilegalidad".

Por el lado humanitario las cosas son peores, porque si algo demuestra la historia es que las "injerencias humanitarias" (injerencia de un país en un conflicto que arguye razones humanitarias), sólo traen peores consecuencias a la población. Ya sucedió en Kosovo, ya sucedió en Libia: los bombardeos de la OTAN no sólo mataron a grandes cantidades de civiles, sino que estos crímenes suelen quedar impunes, por no decir siempre.

Sea por la razón que sea, toda intervención militar debe ser rechazada. Carece de sentido la lógica de "salir a matar gente que ha matado gente porque matar gente está mal". Todas las potencias, sean de derecha o izquierda, sólo velan por sus propios beneficios, sólo les importan sus intereses económicos, la lucha por zonas de influencia, sus alianzas políticas; pero desde el punto de vista humano, muy poco importa quien gane la guerra, porque son los pueblos los que siempre salen perdiendo.

Víctor Camacho
victormanuelcs@gmail.com

26 de agosto de 2013

Hegemonía Comunicacional Bolivariana salta a las redes sociales


Contradiciendo a la Ministra Varela, que llamó hace algún tiempo a salirse de la red social Facebook por los escándalos de espionaje de la NSA en los servicios de internet más populares, el presidente Nicolás Maduro llamó a propagar el chavismo por las redes sociales, más específicamente, por Twitter y Facebook.

Yo convoco a toda la juventud venezolana, al pueblo de Venezuela. Vamos en combate a las redes sociales, en Twitter y Facebook con la verdad“ [...] “Desde ya, quien no tenga un Facebook o Twitter que lo abran. Vamos al combate en las redes, con Foro Candanga, las redes, con todo el mundo”, dijo el señor presidente, probablemente convencido por algún experto en marketing político que le contó la anécdota de la campaña de Obama y las redes sociales.



Desde que estaba Andrés Izarra como Ministro de Comunicación e Información, se empezó a hablar de la "hegemonía comunicacional" (que otros prefieren llamar "democratización de los medios") que debe impulsar el gobierno, es decir, que la principal "comunicación" debe provenir del sector público, dado que se considera que el sector privado, de acuerdo a sus intereses, omite o ignora muchas informaciones, en especial a lo que se refiere a la buena gestión del gobierno; pero no sólo ignora, sino que también desinforma activamente sobre la realidad del país.

Evidentemente, esto tiene el toque gramsciano de la "hegemonía cultural". Genéricamente, se denomina hegemonía al dominio de una entidad sobre otras similares. Sin embargo, este concepto, desarrollado por el filósofo marxista Antonio Gramsci, tiene el fin de explicar cómo una sociedad aparentemente libre y culturalmente diversa es en realidad dominada por una de sus clases sociales: sus percepciones; explicaciones; valores y creencias, son vistos como la norma, transformándose en los estándares de validez universal o de referencia en tal sociedad, como si eso beneficiara a todos cuando en realidad solo beneficia o beneficia preferencialmente a un pequeño grupo. De este modo, el poder de las clases dominantes sobre el proletariado y todas las clases sometidas en el modo de producción capitalista, no está dado simplemente por el control de los aparatos represivos del Estado, pues si así lo fuera dicho poder sería relativamente fácil de derrocar (bastaría una fuerza armada equivalente o superior que trabajara para el proletariado); dicho poder está más que todo fundamentado por la "hegemonía cultural" que las clases dominantes logran ejercer sobre las clases sometidas, a través del control del sistema educativo, de las instituciones religiosas y de los medios de comunicación. A través de estos medios, las clases dominantes "educan" a los dominados para que estos vivan su sometimiento como algo natural y conveniente, inhibiendo así su potencialidad revolucionaria. Podemos poner como ejemplo el "Patriotismo", la cual en nombre de la "nación" o de la "patria", las clases dominantes generan en el pueblo el sentimiento de identidad con aquellas, de unión sagrada con los explotadores, y en contra de un enemigo exterior y en favor de un supuesto "destino nacional". Se conforma así un "bloque hegemónico" que amalgama a todas las clases sociales en torno a un proyecto burgués.

Y como ideología medio rima con ironía, las llamados gobiernos de izquierda han sido muy buenos imitando las estrategias de dominación burguesa. En Venezuela están teniendo un éxito considerable, sobre todo si tomamos en cuenta que el medio de comunicación que solía ser el más crítico al gobierno, Globovisión, está bajándole el tono desde que su nueva directiva tiene afinidades al gobierno. Éste nunca fue un canal imparcial ni objetivo, por lo que en ética periodística es poco lo que se pierde. Sin embargo, este era uno de los pocos espacios mediáticos donde incluso las mismas bases chavistas acudían para denunciar lo que ocurre en sus comunidades, por lo que en términos de libertad de expresión es mucho lo que se pierde.

Ahora, lo previsible es que las expresiones de la realidad política, social y económica se traslade al plano de Internet, que el mismo gobierno ha ayudado a masificar. Por eso vemos y veremos mayores esfuerzos del gobierno dirigido a las redes sociales. El ejemplo más notable de generar un opinión pública favorable es la llamada "TROPA", iniciada por Mario Silva, y con la intención de que seguidores del chavismo generen y apoyen etiquetas (hashtags) a favor del gobierno nacional, y de ser posible, convertirlos en temas del momento (trending topic). Ante este objetivo, se debe reconocer que el gobierno también ha sido muy exitoso, pues sin duda colocan fácilmente cualquier tema en lo más alto; sin embargo, llegar a ser trending topic no es sinónimo de un enorme y masivo apoyo popular en la red social. Y es que todo depende de la cantidad de gente hablando del mismo tema (tuiteando la misma palabra) y la hora del día. Según algunos estudios realizados se menciona que:
  • De 4:00am a 10:00am se necesitan mil 200 tweets y 500 usuarios para llegar a ser trending topic.
  • De 10:00am a 4:00pm se necesitan mil 700 tweets y 734 usuarios.
  • De 4:00pm a 10:00pm se necesitan mil 500 tweets y 811 usuarios.
  • De 10:00pm a 4:00am se necesitan mil 900 tweets y 923 usuarios.(1)
Y si se considera que hay estudios que afirman que en Venezuela hay alrededor de 6 millones de usuarios de Twitter (2), entonces veremos que unos cuantos cientos de usuarios hablando del mismo tema no es más que una falsa percepción de una gran opinión pública. Y peor aún, los temas del momento deberían ser más naturales, es decir, resultado de una reacción espontánea de la comunidad y no una imposición de unos pocos con fines de propaganda política.

El Internet es muy diferente de los medios de comunicación tradicionales, por lo que es más complicado dominar la opinión pública. En un medio de comunicación tradicional (televisión, radio, periódicos, etc) no hay bidireccionalidad, es decir, el medio es productor de contenidos y nosotros somos solamente consumidores de dicho contenido. Con la llegada de la llamada 2.0, las cosas cambian: Ahora nosotros podemos ser tanto productores como consumidores de contenido, y las palabras de un bloguero, un usuario de youtube o de Twitter, puede tener tanta influencia como cualquier gran cadena de noticias. Por eso, para dominar el internet y las redes sociales, ya se debe tener un control real de la sociedad.

Si se quiere dominar el contenido de la red de redes, hay dos caminos: el método chino, generando una gran muralla digital que controle el acceso a la información; y el otro, el método gringo, generando programas como PRISMXkeyScore o cualquier otra cosa o situación que genere miedo cuando se quiera publicar algún contenido "sensible". La ventaja de éste último es que los programas no necesariamente tienen que ser reales, sencillamente tienen que generar miedo; y cómo Venezuela no tiene los recursos, ni humanos ni en infraestructura, como para seguir el método chino, lo más seguro es que se decante por la táctica del miedo, como lo son las habituales amenazas laborales.

En fin, decía Nietzsche: "El que lucha con monstruos debe tener cuidado de no convertirse él mismo en monstruo", y estos que critican tanto la hegemonía de EE.UU., se parecen peligrosamente a ellos.

Referencias:
1) Cómo generar un Trending Topichttp://www.altonivel.com.mx/9170-como-generar-un-trending-topic.html
2) 12 millones de venezolanos viven sumergidos en la red de redes: http://www.elperiodiquito.com/article/98657/12-millones-de-venezolanos-viven-sumergidos-en-la-red-de-redes

19 de agosto de 2013

La libertad e igualdad no son contradictorias


Desde la guerra fría, hay dos ideales que se han enfrentado a través de dos grandes bloques. Por un lado, Occidente, defiendo lo que ellos creen que es la libertad; y por el otro, Oriente, defendiendo lo que ellos creen que es la igualdad.

De hecho, se ha llegado al punto en que hay quienes confunden la igualdad con homogeneidad, o peor aún, quienes niegan la existencia de la igualdad: que no somos iguales porque no tenemos los mismos gustos, ni el mismo sexo, ni las mismas ideas, ni la misma religión, ni sentimos igual; ni tenemos la misma altura, ni el mismo peso, ni la misma contextura y un enorme etc lleno de diferencias triviales. Todo lo contrario, es evidente que somos iguales, ya que t@dos tenemos gustos, t@dos tenemos ideas, t@dos sentimos, t@dos tenemos algo esencial que compartimos como seres humanos, e incluso con otros seres vivos. Por eso, para los que les importe lo banal, es seguro, la igualdad no existe; en cambio, para quienes se fijan en lo fundamental, en lo esencial, somos iguales.

Pero volviendo al punto inicial, lo incomprensible son los que afirman que la libertad e igualdad son incompatibles entre sí... ¿Cómo puedo ser libre si tu y yo no somos iguales? Si no somos iguales, entonces uno es el "inferior" (sumiso) y el otro el "superior" (la autoridad), y toda sumisión es contraria a la libertad. Esto echa para abajo las creencias liberales de Occidente. Del otro lado, ¿Cómo podemos ser iguales si no somos libres? Si no tengo libertad, es porque debo obedecer a un "superior" (la autoridad), y la "superioridad" (la autoridad) es contraria a la igualdad. Por lo que también se echa para abajo las creencias socialistas, que ya no son exclusivamente orientales.

Por esto, hay que entender bien, la libertad y la igualdad, aunque se refieran a cosas distintas, en los hechos, son exactamente lo mismo. Pero Bakunin lo decía más sencillo: «Libertad sin socialismo es privilegio e injusticia; Socialismo sin libertad es esclavitud y brutalidad».

4 de agosto de 2013

Funcional a la derecha

"Si votar cambiara algo, lo harían ilegal". Emma Goldman

"Funcional a la derecha", así fue como describió un izquierdista argentino -que me escribió hace unos días- el constante rechazo que los anarquistas hacemos a los políticos, ya sean de izquierda o de derecha. ¿Por qué sería funcional a la derecha según él? Porque desde su visión, criticar la profesión política es dejarle espacios para que los políticos de derecha se hagan con el poder. Aparentemente, promovemos una visión liberal del mundo, que a la vez genera apatía, no sólo en la participación política, sino en el debilitamiento del Estado.

Y hay dos 2 cosas que me son sorpresivas: 1) Que la polarización política en Argentina está llegando a niveles similares a Venezuela, donde si tocas a este o aquel tema se genera una entretenida y efervescente retórica; y 2) La contradicción no puede ser peor.

Es como si se olvidara que no hay cosa más liberal que la maquinaria moderna del Estado: Las instituciones, la división de poderes, la constitución, el sistema de justicia, el sistema parlamentario, foros internacionales, e incluso, la democracia representativa. ¿Y acaso hay un sólo gobierno de "izquierda" que no utilice ni un poquito de esa maquinaria que nos ha dejado el liberalismo? Si hay alguien que "le sigue el juego a la derecha", seguro que no somos los malasangrosos anarcos que aún esperamos los cheques de la CIA.

Más bien, no hay peor lastre para la revolución que la monarquía-aristocrática temporal, también llamada democracia representativa. Ella ha funcionado hasta ahora como una válvula de escape para la olla de presión que se vive en nuestras sociedades. El cambio constante de autoridades, no importa si son de izquierda o derecha, genera una sensación de posibilidad de cambio, de cambio que nunca llega y que no llegará, porque las sociedades no se cambian con un cambio de rostro.

Lo que pasa es que la ideología es circular: Hay unos tipos que son tan, pero tan de izquierda, que llega un momento que dan la vuelta y se hacen de derecha. Y curiosamente y lamentablemente, al contrario no sucede igual. La izquierda actual, con pocas excepciones, se ha convertido solamente en una maquinaria electoral, solamente interesada en llegar al poder, y completamente olvidada de la lucha social, o como decía Camus, de los que padecen la historia. Tan sólo critica un poco la política minero-extractiva, el acoso sindical, la matanza de indígenas, la represión policial, la corrupción, o lo que quieras, en unos de estos países "progresistas" (el que gustes), y en algún momento llegará el "le haces el juego a la derecha". Es impelable.

Todo Estado es, por definición, promotor del status quo y contrario al cambio. Y así como no se puede hacer jardinería con un lanzallamas, no se puede hacer una revolución desde el poder...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...