La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

23 de octubre de 2013

Piratas y Corsés (Parte 9)


La isla Tortuga es la más famosa isla pirata del Caribe. Situada al Norte de la isla La Española, en lo que ahora es Haití. Es una pequeña isla de unos 180 kms. Era el refugio predilecto de piratas franceses, ingleses , holandeses, junto con todo tipo de aventureros y esclavos huidos, para desde ella atacar los barcos de las flotas españolas.

Desde el siglo XVI, fue una de las primeras bases de piratas y filibusteros. Aunque los españoles los expulsaban, volvían una y otra vez. Al final cuando consiguieron expulsarlos, los piratas y bucaneros se trasladaron a Jamaica buscando el apoyo de Inglaterra. Volviendo años mas tarde cuando España la abandonó.

Pero algo muy peculiar de la isla Tortuga era la forma en que se organizaban. Viéndola hoy en día, la podríamos llamar la "utopía pirata", por su cosas positivas, pero las utopías no existen. Funcionaba como especie de democracia comunitaria con principios libertarios. La organización de esta isla se conformó en base a la Cofradía de los Hermanos de la Costa, una comunidad formada por miembros de diversas nacionalidades que tenían cuentas pendientes con la justicia, esclavos negros que habían huido y entre otras personas perseguidas por la justicia. Entre los principios que ellos establecieron estaban la eliminan los prejuicios previos por patria y religión, de ahí la frase: “ni Dios, ni Patria, ni Rey”; estuvo prohibida la propiedad individual de la tierra y en los barcos de la isla; la libertad personal es inalienable y las cuestiones individuales se resolvían personalmente; no se obligaba a nadie a partir en una expedición pirata; la pertenencia a la cofradía es libre y voluntaria pudiendo abandonarla en cualquier momento; pero también habían algunos principios machistas, propio de la época, y dado el cúmulo de varones en la cofradía, estaba prohibida la estancia de mujeres blancas libres en la isla y sólo podían vivir en la isla las mujeres negras y las esclavas.

Y por supuesto, la base esencial de la economía de la isla era la práctica de la piratería voluntaria. Se estableció una base comercial entre flotas y en el servicio de base entre los propios piratas que navegaban bien con patente de corso o sin ella. Se instauró un mecanismo democrático para escoger al capitán de cada barco en sus expediciones marítimas y abogaron por un protosistema de seguridad social para piratas inválidos, es decir, los propios piratas proveían un fondo dentro de la sociedad que supliera a los piratas heridos durante los asaltos a otras naves.

A esta isla habían zarpado nuestros protagonistas. Llegaron por la zona sur de la isla, ya que al norte se encuentra una zona tan inaccesible que le llaman La costa de Hierro. Apenas al pisar el suelo se percibe el aire de una tierra sin ley.

La presencia de Mary Read y Anne Bonny no tenía a mucha gente contenta. "¿Qué hacen esas mujeres aquí?", "¿Quien las trajo hasta aquí?", eran los murmuros más comunes entre los hombres de la isla.

Mientras la tripulación caminaba hacia una de las tabernas del pueblo, una voz muy vulgar se escucha del otro lado de la calle:
- Oigan chicas, ¿Quieren fiesta? ¿Divertirse un rato? - era un borracho de esos cualquiera.
Sin mediar palabra, Anne se le acerca y de un sólo golpe le entierra la cabeza en la tierra. Esto no gustaría a muchos filibusteros, pues no sólo violan los principios de Cofradía, sino que generan conflictos.

La recepción en la taberna no fue precisamente mejor.
- ¡Oiga, cantinero! - exclamó Rackham - ¡Sus mejores tragos para mi tripulación!
- Así será, señor -respondió el cantinero-, pero a ellas no le vamos a servir nada.
- ¡Qué! ¿Por qué no?
- Porque acá no servimos a las mujeres... -empieza a dudar de su respuesta por no saber con quien se está metiendo.
- Le garantizo, mi amigo, -respondió Rackham- que estas mujeres merecen un trago. -sonó más como una amenaza que un argumento.
El cantinero no quiso entrar en un debate que seguramente terminaría mal, y le sirvió los tragos a las señoritas.

John Clipperton estaba apenas a un par de mesas de la escena. Clipperton era el capitán del Success, con cuarenta y tantos años. Estaba de camino a casa, en Great Yarmouth, Inglaterra, después de haber estado en Asia y de haberle dado la vuelta al mundo. Aprovechando sus patentes de corso, se hizo famoso al saquear las posesiones españolas en el océano Pacífico a favor de la corona inglesa, utilizando una pequeña isla que lleva su nombre. Su carácter era muy temperamental, muchas veces bruto, pero de gran sinceridad. No era ningún caballero, pero a veces lo intentaba.

- ¿Y si yo no estoy de acuerdo? - interrumpió Clipperton, observando burlonamente a Rackham, Anne y Mary Read.
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