La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

20 de marzo de 2013

Los apóstoles de Chávez

Venezuela está como si fuera la iglesia más grande del mundo: Dios es Chávez; Maduro es Cristo, los ministros son los apóstoles, Diosdado es un posible Judas; el trío Maduro-Diosdado-Castro es la Santísima Trinidad; los demás chavistas son los creyentes y todos los que no comulguen con esa religión son los no creyentes, los ateos, blasfemos, infieles... e imperialistas.

Desde hace muchos años que la gente tiene una relación mágico-religiosa-amorosa con Hugo Chávez, y aún después de su muerte esto sigue siendo así. Y como en toda religión, hay quienes intentan utilizar dicha relación a su favor.

De hecho, hace un par de días, el ahora presidente encargado, Nicolás Maduro, dijo: "Nos declaramos apóstoles de Hugo Chávez, los apóstoles de la causa del comandante Chávez y vamos a cuidar su legado...". Con eso queda claro que ni siquiera se pretende disimular las referencias religiosas. Y aunque en el sentido de este artículo, "los apóstoles" tiene connotación peyorativo (y en cualquier pensamiento de izquierda), en el pensamiento de esta extraña (pseudo)izquierda no tiene ningún mal aparente.

Ese intento de impregnarse de la popularidad de Chávez es posible que le funcione al candidato Maduro, pero sólo a corto plazo, y más que suficiente para ganar las elecciones, pero que no le garantiza una gobernabilidad segura (ni menos en 6 años). Y es que la religiosidad alrededor de Hugo Chávez no garantiza una cohesión a mediano y largo plazo, y no está demás recordar que en todas las religiones existen diversas ramas que surgen debido a discrepancias en cuanto a la interpretación del dogma (dentro de la cristiandad tenemos a los católicos, evangélicos, ortodoxos, testigos de Jehova, etc; dentro del islam tenemos a los chíitas, sunitas, sufistas; y así sucesivamente con distintas religiones).

Sobre esta posible división hay que recordar algo importante: Chávez era quien dirimía los conflictos internos y quien tomaba las decisiones. Evidentemente, eso se acabó. Y en el mediano plazo van a empezar a surgir problemas e "interpretaciones" (o intérpretes) de la "verdadera voluntad" de Chávez o de la revolución, que como dije, sucede en toda religión.

Pero eso es un riesgo de disgregación para los cuadros del chavismo, ¿Qué sucederá con las bases? La comparación con Chávez será inevitable, sobre todo después de 14 años de un gobierno con un Chávez que parecía eterno, y toda ineficiencia no será perdonada como sí lo sucedía con Chávez (Véase aquí). Es incluso posible, que en un gobierno de Maduro, la gente diga: "Con Chávez se vivía mejor".

Y aquí, para darle una mano al chavismo, esa jugada puede salir muy cara. Es mejor acudir a la retórica del odio al pasado, del miedo a la pérdida de lo que se ha conquistado hasta el momento (misiones, puestos de trabajo, etc), que acudir al lenguaje mágico-religioso. Chávez hacía todo lo anterior, pero el liderazgo religioso no es para todo el mundo.

La mayor parte de los venezolanos responden a las posiciones de autoridad. Por desgracia, de manera positiva hacia el poder. Es así como "¿Se comió la luz roja? Pase usted, señor autoridad" es algo fácil de encontrar. Podemos inventar una pequeña historia:
- ¡Usted ha cometido un crimen! -dijo el ciudadano.
- ¿Es que acaso usted no sabe quien soy yo? -dijo la autoridad.
- Perdone usted, señor autoridad.

U otra:
- ¿Es usted la autoridad? -dijo el ciudadano.
- Así mismo, lo soy.
- ¡Necesito ésto, señor autoridad!

Es decir, quizás ni Maduro ni Capriles tengan el culto a la personalidad que sí poseía Chávez, pero aún la gente responderá (y responde) positivamente en sus cargos por cuestiones de conveniencia/miedo, lo que degenera en una terrible cultura de impunidad y paternalismo-mesiánico que gira alrededor de las autoridades.

En el fondo, el problema no es quien gane las elecciones, el problema está en nosotros y nuestra falta de consciencia: no necesitamos apóstoles de nadie.
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