La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

15 de enero de 2011

Piratas y Corsés (Parte 4)

Esta es una historia ficticia basada en personajes reales y hechos históricos. Los personajes narrados en verdad existieron, pero me he inventado todos los diálogos y algunos detalles para hacerlo más entretenido jeje, aún así intento mantenerme lo más fiel posible a la parte histórica. Esta es la cuarta parte de la historia. Por aquí se puede encontrar el resto de las historias.

La vida de un pirata es muy interesante, por eso se han contado muchas historias sobre ellos. Ellos incluso tenían distintas formas de organizarse dentro del buque, y muy diferente a lo que se conocía en las sociedades de aquella época. Entre todos elegían a su capitán, él cual sólo tenía el derecho de comandar cuando se entraba en combate. De resto, el capitán realmente no tenía ningún privilegio dentro del barco. Todas las decisiones dentro del barco se sometían a votación, lo que probablemente no fue un sistema muy eficiente, ya que el buque podía vagar errantemente si sus bucaneros no se ponían de acuerdo. Pero hay que tener en cuenta, que después de los griegos en Atenas, los piratas practicaron la democracia mucho antes de que existieran las grandes naciones democráticas como los Estados Unidos.

La riqueza de los botines que conseguían los piratas, no solo eran distribuidas equitativamente, sino que eran tratadas como común entre nuestros "forajidos". Eso quiere decir que, económicamente hablando, se trataban como si fueran una familia. Esto nos lleva a deducir que tenían la tendencia al comunismo mucho antes de que Karl Marx naciera para crear su supuesto "socialismo científico".

Dentro del bote, todos eran tratados, literalmente, como iguales. Eso quiere decir que un esclavo negro no era tratado de diferente manera que a un bucanero inglés. Más bien, la mejor forma de que un esclavo africano consiguiera su libertad, era uniéndose a las filas de los piratas. Lo cual también era aplicable para los indígenas, y como lo vemos en esta historia, incluso mujeres. Hay otra historia de una mujer pirata en China, conocida como la Viuda de Ching, que al morir su esposo, tomó las riendas de su buque y su profesión de pirata. Al final de su vida, la viuda Ching dirigió más de 2000 barcos, lo que la coloca como el pirata más exitoso de la historia. Y es que, en realidad, para los piratas, lo más importante eran las capacidades de los individuos, su fuerza o su intelecto, y no su raza, nacionalidad, sexo, o inclusive, la sexualidad...

Pierre Bouspeut fue un pirata homosexual, muy conocido en la ciudad de Nueva Providencia. Cuando no estaba saqueando en alta mar, dirigía un café, una peluquería y una sastrería en la ciudad, que gozaban de una buena reputación. En sus andadas por el puerto, se encontraría y haría amistad con Anne Bonny, con quien rápidamente entraría en competencia por ver quien conquistaba más corazones de bucaneros.

Anne y Pierre escucharon rumores de la llegada a la isla de un rico mercader francés, que tenía un preciado cargamento que sería llevado a las tierras del hijo del Rey Sol, Luis XV. Sabiendo esto, juntos organizaron su primer robo. Empezando la noche, con ayuda de algunos amigos de Pierre, robaron un buque abandonado en el puerto. Deliberadamente cubrieron toda la cubierta del buque con sangre de tortuga, y junto a todo eso, dejaron varios maniquíes de Pierre vestidos y manchados con sangre en la cubierta. Con la niebla de aquel día y la luz de la luna llena, Anne y Pierre navegaron hasta el buque mercante. Mientras se acercaban los buques, los marinos mercantes se fueron percatando de la horrorosa escena que estaban presenciando en eso que parecía un buque fantasma. Anne Bonny, que estaba vestida de blanco con manchas de sangre y una hacha ensangrentada en la mano, salta a la cubierta y exclama a los mercantes:
- ¡Soy el espíritu de los mares, que come los corazones de los hombres impíos! -exclamó de manera amenazadora- ¡Denme riquezas y les perdonaré la vida!
Las marineros mercantes nunca habían visto una escena tan escalofriante: la noche, la niebla, la luna, la sangre, la mujer con un hacha llena de sangre, estaban tan aterrorizados, que entregaron toda la mercancía ellos mismos.
Así fue como la amistad entre Anne y Pierre se fortaleció.

Su jugada les había salido muy bien, tanto así que se sentían como los reyes del mundo.
- Oye, Anne... ese hombre de allá...- le dijo Pierre a Anne mientras estaban sentados en el bar.
- ¿Que hombre? -responde Anne.
- Ese es el hombre a quien le robamos la mercancía la noche de ayer.
- ¿Ese?
- Sí, se llama Chidley Bayard. Es un francés, entre los hombres más ricos en todo el Caribe.
- Pues no se ve muy contento.- dijo Anne mientras veía a Bayard discutir con un soldado del gobernador y uno de los marinos mercantes.
- Pues no lo dudo, ¡le acabamos de robar toneladas en algodón y varios cofres de oro!- exclama Pierre sin aguantarse la risa.
- Es un hombre muy guapo
- No Anne, no te vayas a encaprichar con este hombre, ¡le acabas de robar, por dios!

Pero ya no había modo de convencerla de lo contrario, Anne ya se había encaprichado con este hombre. Conocerlo no fue muy complicado para Anne, esta clase de hombres siempre se encuentran en las más altas esferas de la sociedad, y siendo la esposa de un hombre que trabaja junto con el gobernador, le es fácil ser invitada a las fiestas del gobernador.

Conoció a Bayard en la fiesta de cumpleaños de la hija del gobernador, a quien le resultó muy encantador y bastante arrogante. Pero la arrogancia y la confianza son ese tipo de cosas que atraen a una mujer como Anne. Entretanto, está bien sabido que los hombre como Bayard nunca están solos. El adinerado caballero viajaba en compañía de su amante, María Vargas, quien era una española de dudosa reputación y de un carácter tan violento como el de Anne. La charla entre Anne y Bayard había sido muy amena. Su larga cabellera castaña se veía espectacular ante la luz de la luna, y entre toqueteo y toqueteo, María Vargas no pudo soportar más. Se encontró con Anne al finalizar la fiesta, mientras ella se iba a su casa, y el encuentro entre ambas mujeres terminó -literalmente- en un duelo a muerte, del que Anne salió victoriosa. Nunca se volvió a escuchar de la chica española, y su cuerpo nunca fue encontrado. Quizás fue arrojado al mar...

Tras ello, ya Anne no tenía ningún obstáculo, y viajó asiduamente con su nuevo amante y disfrutó algunos meses gastando su dinero y gozando de un alto nivel de vida que le resultaba más que agradable. Pero sus aventuras con Bayard terminaron pronto. En una fiesta en la mansión del gobernador de Jamaica, la hermana de éste se mofó de Anne Bonny acusándola de ser la meretriz del millonario. Anne, encolerizada, tomó un tablón de madera, asestándole un golpe que le hizo perder varios dientes. Chidley Bayard usó su influencia con el gobernador para evitar la detención de la chica, pero tras estos hechos decidió separarse de ella por considerarla una fuente de problemas. Y tenía razón.

Anne volvió a Nueva Providencia, donde volvería a sus conquistas amorosas. A pocas semanas después de su regreso, conocería y tendría amores con el reconocido pirata Jack Rackham, o también llamado Calicó, por su extraña costumbre de usar ropa interior de seda.

[La historia continúa]
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