La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

29 de junio de 2009

Rechazo al Golpe en Honduras

Este blog, y su buen dueño, rechaza categóricamente los hecho acaecidos en Honduras. Sin embargo, esto no quiere decir que esté a favor de la "institucionalidad" y la vuelta al poder del "golpeado" presidente. Es con el pueblo hondureño con quien debemos solidarizarnos, quien es el que sufre con el juego de "robar la pelota" y hacerse con el poder. Sé que me han leído en Honduras, y para los que me puedan leer, y los que no también: ¡Aguanta Honduras!

Les coloco un texto que encontré al respecto (aquí se puede encontrar) (aunque admito también que no confío plenamente en su autor, pero las críticas son buenas señalaciones):

:: Los recientes acontecimientos acaecidos en la hermana República de Honduras merecen la mayor condena. El intervencionismo militar aupado por una de las facciones de la burguesía hondureña y sus corrientes más reaccionarias tratan de imponerse mediante la fuerza y el terror. Se reedita en otras latitudes, el gorilaje militar que experimentamos los venezolanos el 4F y el 27N.

Aunque el detonante aparente de la crisis Hondureña fue la destitución del jefe del estado mayor de las Fuerzas Armadas, general Romeo Vásquez Velásquez, en el fondo la trama verdadera ha sido una pugna entre las diversas facciones de la burguesía que conforman el proyecto hegemónico en ese país. La descomposición de la sociedad capitalista Hondureña, ha conllevado a una creciente dificultad para el control de la situación política por parte de la burguesía en esa nación. Se han producido fisuras pronunciadas entre los diversos grupos burgueses, producto de la agudización de la crisis, multiplicándose la ferocidad de la competencia entre las facciones, comprometiendo su capacidad para acuerdos y negociaciones para controlar el poder. Al extremo, que una de ellas, la no representada por Zelaya, ha recurrido al uso de las Fuerzas Armadas, y a la consumación de un golpe de Estado.

La crisis Hondureña refleja el proceso de descomposición generalizada del capitalismo a nivel global, donde las relaciones entre los diversos grupos del poder económico y político dentro del Estado capitalista entran en confrontación. Así, importantes sectores de las fuerzas de dominación económica, han decidido enfrentar a la fracción de la burguesía que acompaña a Manuel Zelaya y su proyecto populista. La disputa por el poder en Honduras no es entre un proyecto capitalista y uno libertario, como maniqueamente ha afirmado el felón de Miraflores, sino entre las diversas facciones del proyecto capitalista explotador hondureño.

Pero ¿quien es y a quién representa Manuel Zelaya? Zelaya, es un miembro destacado de la clase ganadera asociada históricamente a las más cruentas dictaduras de esa nación Centroamericana (*), que llegó al poder impulsado por el derechista Partido Liberal, y que ha desarrollado una política populista, gracias a la condonación de la deuda externa, a la utilización en provecho propio de los fondos millonarios destinados a la llamada “estrategia para la reducción de la pobreza”, y al apoyo económico por parte del tte coronel (prestamos a bajos intereses, suministro de petróleo barato, regalo de tractores, etc.) a cambio de su fidelidad y solidaridad política. Es evidente que las intenciones de Zelaya tenían un claro objetivo: realizar un remedo de consulta popular para modificar los artículos pétreos de la Constitución de 1982, donde se prohíbe el continuismo y de esa manera oxigenar al actual bloque en el poder, permitir su reelección indefinida e instaurar un régimen bonapartista, similar al de Caracas.

Está claro que la propuesta de Zelaya ha generado fuertes contradicciones entre las diversas facciones de la burguesía Hondureña y entre los distintos grupos de poder en ese país, ante el temor de perder su participación en la repartición de las cuotas de poder, e impedir las pretensiones presidenciales de los representantes de las otras facciones burguesas (caso de Elvin Santos y de otros candidatos), que quedarían fuera ante una posible reelección de Zelaya.

Siguiendo el libreto del escurridizo de Miraflores, el “comandante vaquero” (bautizado así por Chávez en su visita a Honduras), adoptó los rasgos personalistas, autoritarios y mitómanos de su tutor e incorporó en su retórica el antiimperialismo ramplón bolivariano, dirigido al público de galería. Rápidamente Zelaya se sumó a la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), ese club de chulos latinoamericanos, que aplauden cuanta estupidez dice el Bonaparte tropical, pero reciben a cambio inmensas ayudas económicas provenientes de la riqueza petrolera venezolana. Igualmente, ha pretendido que los sindicatos y los movimientos sociales hondureños le apoyen incondicionalmente, a cambio de repartirles algunas migajas sociales. Todo este laberinto político ha sido sustentado en una tesis propuesta por el propio Zelaya llamada el “liberalismo socialista”, una versión centroamericana del socialfascismo del siglo XXI.

En resumen, el golpe militar merece la mayor condena. Zelaya representa a una fracción de la burguesía Hondureña con pretensiones bonapartistas. El socialismo liberal de Zelaya, equivale al socialfascismo del vocinglero de Miraflores. Ambos proyectos, son opciones a través de las cuales la hegemonía capitalista pretende perpetuarse en el poder.


(*) En una hacienda conocida como los Horcones perteneciente a Manuel Zelaya (Padre) se consumó la masacre de los Horcones (Junio de 1975). Allí 15 líderes religiosos, campesinos y estudiantes fueron asesinados por los paramilitares y agentes del gobierno al mando de Enrique Chinchilla. Entre los asesinados estaban el Padre Iván Betancourt, un sacerdote de nacionalidad colombiana y el Padre Michael Jerome Zypher (Padre Casimiro), un sacerdote norteamericano.

Jose Rafael Lopez Padrino
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