La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

7 de julio de 2008

COLOMBIA: La liberación de Ingrid Betancourt ¿Sabremos algún día toda la verdad?

José Antonio Gutiérrez D.
04 de Julio del 2008


La liberación de Ingrid Betancourt ha capturado la atención de todo el mundo: portadas de los principales periódicos, muestras de alegría y satisfacción de parte de los principales líderes mundiales, de Castro a Bush, pasando por Chávez y por el Papa, y felicitaciones en Colombia de la oposición, incluida Piedad Córdoba y del ex-secuestrado y defensor del acuerdo humanitario Luis Eladio Pérez. Y este jolgorio internacional ha sido, como era de esperarse, utilizado por el presidente Uribe para dar un golpe de popularidad y dejar atrás la crisis institucional en la que Colombia se haya sumida, la más grave que haya tenido que enfrentar. Uribe, ahora, no solamente está, según sus seguidores, dotado de una inteligencia "sobrehumana", sino que está investido de la Gracia Divina y realiza "milagros".


Mientras el jolgorio dura, y la alegría por la liberación de Betancourt ocupa las primeras planas, es difícil que se puedan vislumbrar muchas interrogantes que surgen de la versión oficial. Según esta versión, el rescate surge de una operación militar llamada "Jaque", "100% colombiana", en que un grupo de soldados de élite logran ganar la confianza de la cuadrilla de las FARC-EP que vigilan a los cautivos (¡en un plazo récord: desde mediados de Junio!), les hacen creer que tienen orden del Comando
Central de la insurgencia de llevar a el grupo de rehenes a otro punto, y para ello utilizan a una ONG de mediadora. Los "funcionarios" de la supuesta ONG son en realidad militares con dotes de actuación y logran convencer a los insurgentes de que solamente dos de ellos acompañen –de echo, los de más rango- y que dejen sus armas en tierra. El resto es historia conocida.

Este rescate de película que habría sido posible porque las FARC-EP tendrían sus líneas de comunicación rotas, aparece, ante los medios, como un acto de astucia del Ejército colombiano que produjo un rescate militar exitoso después de varios intentos fallidos que redundaron en tragedias (el más reciente, fue la muerte de 11 parlamentarios en Junio del 2007), pero también como un acto increíble de estupidez del movimiento guerrillero.

Aunque por ahora todo el mundo da por sentada la versión oficial como la "verdad", hay varias cosas que no cuadran, que son la verdad muy difíciles de creer, y que nos motivan a hacernos preguntas de si en verdad hay algo más detrás de la liberación que hoy se desconoce y que pueda aflorar cuando la avalancha mediática pase y la serenidad retorne. Nunca he sido aficionado a las "teorías conspirativas", pero en este caso hay cosas que son muy raras en realidad, a lo que hay que sumar la corrupción y el carácter mafioso de Uribe y su entorno, así como de las múltiples mentiras que ya han dicho en el pasado, lo cual ha incluido inclusive auto-atentados. Recientemente, una encuesta revelaba que el 89% de los periodistas colombianos desconfían de las fuentes oficiales de información.

De momento, es imposible saber en realidad cómo se dio todo, y ojalá que no ocurra como con la muerte de Gaitán que no se terminó de aclarar nunca. No podemos sino especular, como algunos ya lo están haciendo, o hacernos las interrogantes y dejarlas sin contestar mientras no haya pruebas fehacientes para responderlas. Prefiero optar por el segundo método en lo personal.

Lo primero que no cuadra, y que es sorpresivo, es por qué esta liberación vino a ocurrir justo en el momento que Uribe más lo necesitaba, estando empantanado con la Yidispolítica, con un fallo demoledor sobre la ilegitimidad de la reforma que permitió su reelección, con críticas de todos los sectores políticos por su desafío a la Corte Suprema y su propuesta de realizar un referéndum para dar "legitimidad" a la elección del 2006 (como si el cohecho pudiera borrarse con más o menos votos), con
un apoyo que se resquebrajaba por el escándalo así como por su actitud autoritaria, que valió que muchos comenzaran a hablar de "tiranía" y "dictadura populista" y a un día de una manifestación convocada por la CUT en apoyo a la Corte Suprema, la cual se veía iba a ser enorme, la cual lógicamente tuvo que ser cancelada. Esta bien que a veces hay coincidencia... pero esto ya es tener casi pacto con el diablo.

Pero no solamente llegó en un momento oportuno para Uribe: también llegó en el mejor momento para el candidato republicano McCain quien estaba en una insólita visita en Colombia. Era primera vez que un candidato a la presidencia estadounidense visitaba Colombia y entre los liberados, casualmente, iban los tres contratistas militares (mercenarios) en poder de las FARC-EP. Esto, ciertamente, será utilizado por McCain para fortalecer la difícil campaña que tiene por delante en contra de Obama.

¿Como se juntan todos estos factores, para que McCain pueda fortalecerse y para que Uribe pueda sepultar, aunque sólo sea momentáneamente, la crisis por la que atraviesa el país y volver a fortalecer su imagen? Son muchas las coincidencias como para no sospechar que hay algo más que aún no podemos saber...

La otra duda que nos queda, es qué fue lo que ocurrió con las reuniones realizadas la semana pasada entre el dirigente máximo de las FARC-EP y dos delegados europeos, el suizo Noel Sáez y el francés Jean Pierre Gontard. Ya se decía que la liberación unilateral era un hecho, hecho además respaldado por las declaraciones de Chávez llamando a la insurgencia a liberar, sin condiciones, a los rehenes. Al parecer, hubo respuesta positiva, pero nada de ello se ha sabido hasta ahora. Los delegados no han
dicho una sola palabra de este encuentro.

Si se hace memoria, hace un mes aproximadamente Uribe decía tener un contacto en las FARC-EP que decía que liberaría a Betancourt a cambio de ciertas garantías y prebendas. ¿Por qué no se recurrió a este contacto y se tomó el riesgo de un rescate militar? O Uribe mintió antes, al hablar de un contacto ficticio, o Uribe mintió después y la liberación no hubiera sido el resultado de un operativo militar, sino que un acto de traición desde la insurgencia. Le he dado vuelta a este asunto, pues cuando vemos la fotografía de los dos guerrilleros detenidos y presentados a la prensa, ¿cómo es que solamente uno está golpeado y tiene señales de tortura? ¿Por
qué no dijeron ni pío ante la prensa? ¿Por qué quieren extraditarlos a EEUU a cómo de lugar y cuánto antes?

Llama la atención, por otra parte, la gran diferencia que hay entre las fotos del antes y después de Betancourt: no hay nada en ella de la rehén lánguida, flaca, enferma, que en algún momento se decía podía morir en cualquier momento. Al contrario, tanto Betancourt como el resto de los liberados parecen gozar de excelente salud y se les ve bien alimentados, de buena presencia (Betancourt hasta con trencitas en el pelo).

Sorprende, también el libreto que recita Betancourt apenas liberada: sin necesidad de detenerme en los muchos aspectos desagradables de sus declaraciones (loas a un ejército que tiene un prontuario macabro de violaciones y de colaboración con el paramilitarismo, recaditos para los vecinos, apoyo a la reelección en momentos de una grave crisis institucional, apoyo a una nueva reelección de Uribe, etc.), llama la
atención lo bien informada que está de la actualidad colombiana, algo que parece muy difícil para alguien que está secuestrada en la jungla y que no tiene acceso a internet. Justo en estos momentos que atraviesa Colombia, y sin mayor oportunidad de haber intercambiado con nadie más que sus liberadores, lanza un comentario sobre las re-elecciones que cae como anillo al dedo a Uribe. Puede decirse que las declaraciones de Betancourt cayeron como maná divino al presidente y cuesta pensar que esta concordancia ha sido meramente casualidad.

¿Cómo es posible que en apenas tres semanas de infiltración, el ejército se haya ganado la confianza de guerrilleros curtidos en la selva, para dejarlos penetrar hasta dónde se encontraban los rehenes, convencerlos de trasladarlos en helicóptero y de dejar sus armas así como sus guardaespaldas en tierra? Si los guerrilleros hasta duermen con sus fusiles al cuerpo, si la primera norma de todo guerrillero es desconfiar hasta de su sombra. Si los soldados, como afirma el ejército, tomaron
cursos de actuación, esos cursos tienen que haber sido demasiado buenos...

Cuesta atar cabos sueltos, pero hay muchas, muchas cosas que se ven bastante extrañas y que no cuadran. Y, de hecho, ya hay versiones contradictorias dentro de los mismos círculos oficialistas: el gobierno colombiano dice primero que esto fue una operación "100% colombiana", pero luego el embajador de los EEUU sale diciendo que ellos estuvieron trabajando estrechamente y asesoraron la operación. También fuentes de
Israel hablan de asistencia y preparación por parte de los servicios israelitas. Con lo cual me surge una nueva duda: Betancourt dice que su rescate fue una operación como las que hace Israel... ¿habrá sabido ella algo del involucramiento de Mossad y los servicios de ese país, o es otra coincidencia?

De momento, la alegría de la liberación no da margen para que surjan estas interrogantes. Pero, con el inexorable paso del tiempo, estas interrogantes comenzarán a plantearse, junto a muchas otras que varios deben estarse haciendo, y entonces empezaremos, con nueva información a entender mejor qué fue lo que realmente pasó. Hasta entonces, no creo que sea sabio apresurar conclusiones, como tampoco es sabio confiar a pie junto de la versión oficial.

Estas dudas dan pie para que haya quienes hablen de una liberación unilateral que fue interceptada por el Ejército (las personas liberadas a comienzos de año unilateralmente por las FARC-EP comentan que el acoso militar fue constante durante su caminata hacia la libertad). Que Cano habría aceptado la liberación unilateral que se negociaba con los delegados extranjeros y que el Ejército habría interceptado esta operación para lavar la imagen de Uribe y llevarse ellos los créditos. Una radio
suiza publicó una noticia, difundida por medios como El País de España, que dice que el Ejército habría pagado una recompensa de U$20 millones a las FARC-EP para lograr la liberación en un momento crucial para Uribe y para McCain, lo cual tanto EEUU, como Francia, como Colombia niegan. Y las FARC-EP aún no se han pronunciado. En fin, todo esto es especulación, pero se podrá seguir especulando mientras haya tantas cosas que no cuadren.

De momento, lo que sí es cierto, es que Uribe está utilizando, tan diestra como inmoralmente, a su favor este golpe mediático: con la liberación pretende sepultar los escándalos de la Yidispolítica y tender un manto de amnesia sobre los crímenes de la parapolítica y sobre la connivencia del Ejército con el paramilitarismo. Las Águilas Negras vuelan llevando amenazas a todos los rincones de Colombia, los desplazados siguen aumentando, junto con los cultivos de coca y las ejecuciones
extra-judiciales de ese "glorioso" ejército al que Betancourt cree inspirado ni más ni menos que por la Gracia Divina. En el conflicto Colombiano no hay más Santos que de apellido. Es verdaderamente asqueroso que Uribe utilice la liberación para remozar su imagen después de la crisis con la Corte Suprema, para impulsar su referéndum que eche un velo de "legitimidad" al soborno y ahora también para impulsar una reforma
judicial que, sospechosamente, ocurre en momentos de crisis con el Poder
Judicial .

Ciertamente, pase lo que pase, aunque sea este un espaldarazo importante a Uribe, la crisis institucional en Colombia es profunda y se arrastra para largo. La liberación le ha dado un respiro, pero en un mes, cuando esto ya no sea noticia de primera página, tendrá nuevamente que volver a lidiar con los espectros del paramilitarismo, de las violaciones y del cohecho con el que han estado marcados sus dos gobiernos. Estos espectros no dejarán de penar la Casa de Nariño tan fácilmente.
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