La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

14 de mayo de 2008

La Antigua democracia Griega

Cómo he estado muy ocupado últimamente, no he podido escribir nada (¡Por qué Dios! ¡Por qué!!). Así que monto por aquí un trabajo que hice para la universidad... ¿Para qué?... Porque se me suelen perder las cosas incluso en mi propia computadora (jeje), y en cambio, es prácticamente imposible que la dirección de este bello blog llamado... ehhh... ¿Cómo era que se llamaba esta cochinada... ¡Ah ya! Socialdemencia, se me olvide. Y así además de tener guardado el texto, pudiera servirle a cualquier persona que no le guste investigar y su pasatiempo predilecto sea el de "copiar y pegar" ("No quiero trabajos de copiar y pegar", frase predilecta de cualquier profesor, y que de todos modos nadie hace caso...) al momento de hacer supuestas "investigaciones".

El trabajo va sobre las instituciones e ideas que precedieron a Platón en la Antigua Grecia, y sobretodo en Atenas. Allí les va:


Razonabilidad Social de las ideas de Platón

Las ciudades griegas de la antigüedad eran pequeñas en territorio y población, en comparación con las ciudades modernas. Se supone que las ciudades antiguas estaban constituidas por aproximadamente 300.000 habitantes.

Estas ciudades griegas se dividían principalmente en 3 clases: los esclavos, los metecos o extranjeros residentes, y por último, el cuerpo de ciudadanos.
La esclavitud era una institución universal en el mundo antiguo, se cree que una tercera parte de los habitantes de Atenas eran esclavos. Los cuales no poseían ningún derecho político dentro de la ciudad-estado.

El segundo grupo más importante dentro de la ciudad-estado, eran los extranjeros o metecos. Estos eran extranjeros que hacían su residencia dentro las ciudades griegas, no está de más mencionar, que la palabra “Metecos”, significa “Aquel que ha cambiado de residencia” . Al igual que los esclavos, los metecos no formaban parte de la vida política de la ciudad, pero eran “libres” y no existía discriminación social para con ellos.

El cuerpo de ciudadanos, el grupo más importante dentro de las polis griegas, eran los que tenían el derecho de tomar parte en la vida política de la ciudad. El cual era un privilegio que se obtenía por nacimiento. Las mujeres no tenían el derecho a tomar parte en los asuntos políticos.

Para resolver los asuntos políticos, los griegos se organizaban en distintas instituciones. Todo el cuerpo de ciudadanos varones constituía la Asamblea o Ecclesia, en la cual podían asistir todos ciudadanos que alcanzaran la edad de 20 años. Este se reunía regularmente 10 veces al año, y en ocasiones, también en períodos extraordinarios si las convocaba el Consejo. Las acciones de la asamblea correspondían a la aprobación de leyes y proyectos. Por lo general, las cuestiones importantes, como las declaraciones de guerra, conclusiones de paz, alianzas, eran aprobadas por la Asamblea. Sin embargo, la asamblea no formulaba las políticas de la ciudad.

Con el fin de ejercer un gobierno local, los atenienses se dividían en unos Cien demos o parroquias. La pertenencia a estos era hereditaria, es decir, aún cuando un ateniense se traslade a otra demos, seguía siendo miembro del mismo demos, pero no del demos donde se encuentra más recientemente. Su principal función era la de presentar candidatos para los diversos cuerpos del gobierno central. Estos elegían sus candidatos en proporción al tamaño de la demos, y la suerte designaba a aquellos que debían ocupar los cargos.

Un importante cuerpo de la ciudad-estado griega, eran los 10 generales. Estos no eran escogidos por sorteos, sino por elecciones directas y con la capacidad de ser reelegidos. Estos, tenían una importante influencia en las decisiones de otros órganos importantes de la ciudad ateniense, el Consejo y la Asamblea. Su función era más o menos parecida a la de un “primer ministro” en los gobiernos parlamentarios de nuestra edad contemporánea.

Sin embargo, los principales cuerpos del poder ateniense eran el Consejo de los Quinientos y los Tribunales.

El Consejo era una institución muy regular en todas las formas de las ciudades-estado griegas, y su principal función era la de funcionar cómo un comité ejecutivo y directivo de la Asamblea. Aunque posteriormente, se limitaron sus capacidades a la simple formulación de leyes y otros diversos proyectos, los cuales necesitaban ser aprobados por la Asamblea. Y esta podía modificarlas o rechazarlas según la forma que considerara justa.

En el caso de los Tribunales, tenían el mismo deber que cualquier otro tribunal moderno, la de expresarse sobre las decisiones judiciales en los casos particulares, tanto civiles como criminales. Los miembros de los Tribunales eran nombrados por los demos, donde de una lista de 6.000 ciudadanos, se sorteaban los cargos. El tribunal podía estar constituido por entre 201 miembros a 501 miembros. Los miembros a su vez, tenían la doble tarea de servir como jurados y como jueces. Las parte litigantes estaban obligadas a defender personalmente sus posiciones. Después de las defensas, se consideraba la cuestión de culpabilidad, y de ser cierta, se decidía la pena que debía imponerse.

Pero además de encargarse de la materia judicial, los tribunales también podían ejercer el control sobre los funcionarios y magistrados de la ciudad-estado, desde calificar sus aptitudes para el cargo, hasta realizar una revisión de cuentas del funcionario de manera anual o por una auditoria especial.

Razonamiento Teórico de las ideas de Platón

Los griegos del Siglo V a.C., debieron haberse visto obligados a estar inmersos en discusiones políticas, debido a la diversidad de ideas del “cómo” debía organizarse el Estado. El mejor ejemplo de aquél contraste de ideas eran las ciudades-estado de Atenas y Esparta, así como también las del resto de las civilizaciones y sus formas de gobierno, a las cuales consideraban “Bárbaras”. Todo esto llevaba a los griegos a sentir curiosidad e interés sobre las diversas formas políticas, instituciones, leyes que existían en el mundo. Cosa que los llevó a realizar lo que hoy se denominaría “gobierno comparado”.

Ante este problema, ya se empiezan a notar las bondades y defectos de los diversos sistemas de gobiernos. “El Monarca tiende a degenerar en Tirano, en tanto que la democracia hace a todos los hombres iguales ante la ley. Pero la democracia se convierte con facilidad en el gobierno del populacho y es, desde luego, preferible a ella el gobierno de los mejores. Y nada puede ser mejor que el gobierno del mejor hombre”.

También esta fue una época que propició la filosofía natural, donde “los detalles o los acontecimientos y objetos particulares que constituían el mundo físico debían explicarse sobre la hipótesis de que eran variaciones o modificaciones de una sustancia subyacente que en esencia permanecía siendo siempre la misma ”. Lo cual llevó a pensar en ciertos cuestionamientos, por ejemplo, si dentro del mundo de la física, sus propiedades y leyes son inmutables o eternas, “¿Por qué los diversos pueblos han adoptado formas de organización políticas tan diferentes? Si alguna fuere verdaderamente natural y una “ley eterna”, ¿no deberían dichos pueblos tener las mismas formas –o al menos parecidas- de organización?”. Llevando a concluir que las diversas formas de gobierno son el producto las costumbres y las convenciones sociales de aquella época, y no como algo natural.

Esta discusión entre lo natural y lo convencional, logró convertirse en una fórmula para desafiar el “status quo” de la época. Como una manera de criticar todos los abusos de la época producidas por las costumbres. Pensamiento que no se ha disipado hasta nuestros tiempos.

Los sofistas sostuvieron la opinión que no existía ninguna diferencia entre un “esclavo” y un “noble”, o entre un ciudadano griego y un “bárbaro”. Se le atribuye al orador Alcidamas haber dicho: “Dios hizo a todos los hombre libres; la naturaleza no ha hecho esclavo a ningún hombre”.

Antifón consideraba que las leyes eran algo ciertamente convencional, pero que sin embargo, la manera más ventajosa de vivir era mediante el respeto de las leyes. En ese caso, era mucho más conveniente para los individuos desarrollar una especie de contrato social, donde los hombres acuerdan no dañarse mutuamente para que no les dañen sus semejantes.

Sin embargo, a diferencia de los sofistas, Sócrates llevó sus ideas a la tradición racional de la antigua filosofía física. Sócrates afirmaba que la “Virtud es conocimiento”, y que como tal, puede aprenderse y enseñarse; así como también se basaba en la búsqueda de definiciones universales y precisas. En este caso, si se lograban definir los conceptos éticos (el gran interés de Sócrates), era posible su aplicación científica a casos específicos, lo cual puede usarse para producir y mantener una sociedad más justa, responsable y eficiente.

No se conoce mucho sobre las conclusiones políticas de Sócrates, ya que no dejó ningún escrito propio sobre su filosofía. Se considera que pudo haber sido un crítico muy severo de la democracia, ya que –según la República de Platón- era contrario a la idea de “Justicia”, donde los hombres hábiles se dedican a lo que mejor saben hacer, y no a lo que no hacen bien o simplemente no saben hacer. Por ejemplo, un hombre que tiene la habilidad de hacer zapatos, debería dedicarse mejor a ello, que a otra cosa sobre la que no tiene ningún conocimiento. Y de la misma manera debe ocurrir con la política.
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