La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

11 de enero de 2008

Mi Religión: La Ebriutanikka (Parte 1)

Es probable que no entiendas nada de lo que sigue, si no has entrado jamás en este blog (que es lo más probable). Así que, te lo resumo rapidito: Papá Pitufo es el dios de mi religión, que me inventé cuando el verdadero dios me estafó... y, bueno puedes enterarte del resto por este link.

¡Mis queridos hermanos!, la pascua pentecostal del ramadán se avecina sobre nosotros. La fiesta de celebración que caracteriza a nuestra bella e ilegal religión, el pitufismo, es la fiesta conocida como la Ebriutanikka.

Como ustedes bien saben, muchas religiones tienen épocas de celebración: los musulmanes tienen el Ramadán, los judíos tienen el Jánuca, y los demoniacos y malévolos cristianos tienen algo que osaron en llamar "Navidad" (un odioso día del año donde la gente abusa de los pecados de la gula y la avaricia, con la enorme cantidad de regalos y comida que existen durante dicha época del año), y nosotros, los carismáticos y bondadosos pitufeanos, no somos la excepción.

Algo que te debes estar preguntando: ¿Por qué una celebración religiosa en esta época del año? ¿Casi a mediados de enero? ¿Cuando ya todos están hartos de las fiestas navideñas?... Pues la razón es simple: porque me dio la puta gana porque no tengo nada mejor que hacer que no sea trabajar fue porque en esta época del año, cuando ocurrió el gran milagro del pitufismo.

Mejor les cuento la historia: al igual que en la navidad cristiana, nosotros también celebramos el nacimiento de una persona, el nacimiento de Carlitos, el hijo de Luís Augusto de Contaduría, el tipo que cuenta los mejores chistes en la oficina. Un día estaba yo con una fuerte gripe, y Luís dijo algo que fue tan gracioso, que un moco se me salió por la nariz estirándose de tal manera, que llegó a tocar el piso, y después se devolvió a su lugar de origen. ¡Les aseguro que así paso! ¡Se los juro por el dios cristiano en el que yo no creo! Pero ese no es el gran milagro del Pitufismo, tan solo es uno de tantos. Lo cierto es que Luís se encontraba muy contento ese día, y por eso, invitó a todo el mundo por una cerveza. Había mucha gente en el bar. Honestamente, creo que un montón de desconocidos se aprovechó de la situación para obtener una cerveza gratis, pero ¡Hey!, no es mi dinero, ¿A quien le importa!? (A Luís...). En algún momento entre los estúpidos chistes y el humo de los cigarros, una botella de vino sale a relucir. Definitivamente, esa no era la noche ideal para conducir, ni para ser el conductor designado. Un destapacorchos aparece en la escena, destilaba un brillante tintineo mientras se movía dentro del público en las manos de un sujeto que no conozco (Se parecía a Steven Seagal, con la cola de caballo y todo), y me lo dio a mí. El destapacorchos se acercaba lentamente a su objetivo para cumplir con su destino (Destapar corchos...). Yo estaba a punto de cumplir con mi misión. Los bordes de cada objeto ya hacían contacto y...
- ¡Dame acá eso! -Interrumpió bruscamente Ricardo de Recursos Humanos, quitándome a su vez la botella- ¿Y por qué carajo estás hablando así? ¡Así no vamos a terminar nunca! ¡Y ese tipo no se parece a Steven Seagal! Ni siquiera es un hombre!
- ¡Pues no parece una mujer! -le repliqué- ¡Entonces dime que carajo es?!
-Pues no se... -respondía más el alcohol que su propia alma- Yo creo que es un Elfo...
- ¿Un elfo? ¿Como en el Señor de los Anillos?
- ¡Claro que no! No seas idiota, es como en Matrix. ¡Ves! Incluso tiene la cicatriz hecha por aquel que no debe ser nombrado. «¡Estoy rodeado de idiotas!», gruñó entre dientes.
- Cierto, cierto -le respondí (no me regañen que tampoco poseía control sobre mi alma)-. ¿De qué era que estábamos hablando?
- Ehhh!!... ya no sé... ¡A quien le importa!- vio la botella de vino que cargaba entre sus manos y comenzó a agitarla y a gritar: - ¡¡ESTO ES ESPAARTAAAA!!!
Todavía no se porqué, pero el corcho salió disparado por el salón, primero golpeó contra el techo, después contra un espejo (yo no voy a pagar eso), luego rebota en la suave y lisa calva de otro sujeto que no conozco (también pudo haber sido un cochino muy grande con pantalones... Las imágenes son borrosas), de ahí, como un misil teledirigido, el corcho golpea a nuestro querido espartano (Ricardo) en todo el medio de los testículos (De todos modos él dijo que no quería más hijos), y el corcho, con en una fantasía bizarra, dio unas vueltas en el aire, y aterrizó de nuevo en la boca de la botella. ¡Se los aseguro que así pasó! ¡Se los juro por el dios islámico en el que yo no creo!. Pero ese no es el gran milagro que representa nuestra celebración, tan sólo es uno de tantos.

Luís Augusto todavía se acuerda de su existencia en el mundo real, olvida por un momento aquella alegre algarabía que se había formado, y se hace la misma pregunta que se hace todo hombre en algún momento de su vida: «¿Cómo coño voy a pagar todo esto?.... ¡Oh que desdicha! Sólo soy un hombre que entrega su vida al momento, ahora pago mi alegría con sufrimiento, ojalá esto sólo quede en el recuerdo, que una luz divina me alcance con un sublime aliento, y me responda este terrible suceso». Da un paso atrás, se yergue como un soldado arrepentido de tomar las armas. Observa sus manos, ya no son como eran antes, las arrugas ya se empiezan a notar. Hace un imaginario recuento de su infancia. La juventud se pierde en un pequeño instante. Se pasa las manos por sus cortos cabellos mientras observa a su alrededor, mira las sonrisas de sus compañeros, jamás compartiría con ellos su pesar: "Yo seré el que cargue con esta cruz", se decía sin cesar. Hace una pausa, y es como si todo se quedara en el aire, voltea hacia mí, y con cara de asombro expresa:
- ¡Amigo, eso estuvo genial!... ¡Repítelo otra vez!: "La juventud se pierde en un pequeño instante...", jaja. ¡Que forma tan elegante de decir que no cargo plata encima!
- Jaja, ¿Te parece?... Al imbécil de Ricardo no le gustó cuando lo estaba haciendo hace un rato...
- Bueno, ¡A mi me encanta, me hace ver interesante! Por favor, continua, continua- culminó haciendo aquel grotesco ademán de los pulgares hacia arriba...
- ¡Hey, esto no es grotesco!- esgrimió mientras todavía tenía los dedos de esa manera.

Voy a omitir aproximadamente cuatro minutos de la historia. Luís y yo tuvimos una discusión en donde se dijeron cosas que realidad no queríamos decir. Lágrimas, gritos, golpes y botellas volaron por los aires, pero en fin, ya logramos solucionar nuestras diferencias. Todo se encuentra bien ahora...

Después de los sollozos llantos de unos buenos amigos que se encontraban demasiado ebrios para ser serios. Luís finalmente se arma de valor, estaba decidido a hacerlo, el iba a usar.... LA TARJETA DE CRÉDITO (Efecto sonoro: ¡TARA RAAN!). Alza su brazo con el acostumbrado gesto de: "La cuenta, por favor". Sin embargo, no logró finalizar la sentencia...

Minutos antes de que Luís encontrara los testículos para poder hablar, el dueño del bar había recibido una llamada. Era su esposa. Inmediatamente al tomar el teléfono, pensó que debía ser alguna mala noticia, puesto que como pensaba: "Cuando una mujer llama, es porque la sirena dentro de ella te va a matar". Pero ese no era su canto ese día, en realidad le traía la mejor noticia del día.

Mientras Luís sostenía su brazo en lo alto, una estruendosa voz interrumpe lo que le había tomado 5 minutos en concluir: ¡No voy a salir corriendo, voy a pagar!
- ¡Las bebidas van por cuenta de la casa! -dice el dueño del bar- ¡Voy a tener un hijo!

Par de minutos antes, en las afueras del establecimiento, se observan a par de borrachos salir por la puerta, ambos parecían tener una discusión sobre cual de sus suegras es la más fea.
- ¡La mía parece un moco con patas!- esgrimió ebriamente uno de ellos.
- Cuando la mía está en la casa, ni las cucarachas se atreven a entrar. ¡Es un control de plagas natural!
- ¡Mi suegra es la única mujer que después de 10 cervezas todavía se ve fea....!
- Cuando mi suegra se sienta en el inodoro, ¡El agua del inodoro se escapa por la tubería!
- ¡Esta listo! ¡Arreglemos esto de una vez por todas! -dice uno de ellos, golpeando después una de las botellas que cargaba entre sus manos contra un poste de luz que brillaba intermitentemente frente al bar.- ¡Ya no verás más a esa horrible criatura!
- No te preocupes... ¡Porque hoy... Cenaremos... EN EL INFIERNO!!!- hace lo mismo con la botella que cargaba encima. Pero cuando semejante idiota intenta mostrarse de manera desafiante ante otro idiota semejante, la botella rota se le escapa de las manos y a va a parar a una pequeña ventana ubicada más arriba en el bar.
- ¡Virolo de mierda! -respondió él otro- ¡Estoy aquí, no montado en esa ventana!...

De regreso en el bar, Luís no podía crear lo que escuchaban sus oídos. No recordaba haber escuchado algo tan hermoso en su vida. Él se levanta. Alza sus brazos en forma de "T", cuando de repente una ventana se rompe justo encima de él. Un haz de luz proveniente de la calle se posa sobre él mientras los pequeños trozos de vidrio caen encima de él.
- ¡Bienaventurados sean todos los hombres! -pronuncia Luís- ¡Porque aquellos que se sienten a mi lado, recibirán cerveza gratis en el día de hoy. Recuerden este día, porque los que así lo hagan, algún día tendrán suerte y no pagarán nada como hice yo!
Cuando termina de hablar, de repente la luz que caía sobre él desaparece. (¡Esta maldita e ineficiente alcaldía , ¡No pueden arreglar ese poste!)

Y ese, mis queridos feligreses, ha sido el verdadero milagro del pitufismo: una noche de cervezas gratis. (Debimos haber ido a un Club de stripers, ¡Ese si hubiese un milagro!, pero eso ya no importa ahora). ¡Les aseguro que así paso! ¡Se los juro por uno de los tantos dioses del hinduismo en los que yo no creo!

En otro post, prometo mostrarles como son las celebraciones del pitufismo. ¡Que Papá Pitufo me los bendiga! ¡Good Bye!... ¡Sayorana!...¡Pórtense bien!... ¡Cambio y fuera!... ¡Señor, sí señor!... ¡Que viva la revolución!... ehh... ¿?... bueh... ya entendieron, ¡Váyanse de aquí!
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